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Televisión / 20 de marzo de 2019

Corte y confección: tiempo de costura

“A coser que se acaba el mundo”. Ya desde el primer capítulo los participantes tuvieron conflictos entre sí, aunque luego llegaron algunas alianzas.

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Los hubo de todo tipo, de diferentes intensidades, para cualquier gusto. Los que buscan talentos, los que compiten en destreza, los solidarios o hasta los del valorado mérito de convivir. Ahora tenemos al aire “Corte y confección”, un nuevo reality casi copia fiel del español “Maestros de la costura” (a su vez basado en el inglés “The great British sewing bee”) aunque sin reconocimiento de su matriz, que busca diseñadores de moda.

Una similitud asombrosa hasta de decorado entre el de la TV Española y el de Canal 13, aunque aquel con perfil más bajo: los españoles (van por la segunda temporada) andan a la caza de buenos modistos –dicen que hay escasez– y aquí, de nuevos artistas de las telas. Catorce participantes, desafíos, duelos, votos salvadores, puntajes secretos: hasta acá, un lenguaje conocido, sin llamados del público y bastante llanto al hablar de lo personal.

Quien comanda es Andrea Politti, efectiva en su rol ya probado pero no por eso más fácil: lo difícil es dar ritmo y crear suspenso mientras los otros están concentrados cosiendo. Y a veces parece que se necesita poner demasiado y es entonces cuando aparecen sorprendentes frases como “Los participantes entregan todo, entregan su sangre” (¡!). Se entiende que con los carteles de “Momentos decisivos”, “Tensión total” o “Alerta fashionista” acompañados por luces y sirenas, no alcanza.

El tiempo es el gran enemigo. Para los que compiten pero también para el programa. Porque los desafíos que se les dan tienen muy poco margen y eso hace que, más allá de las habilidades, los resultados visibles son unas terminaciones gruesas, desprolijas, que acceden a muy pocos primeros planos. ¿Cuál es el objetivo de esto? ¿Porqué solo noventa minutos para copiar un vestido que usó Mirtha Legrand en la primavera de 1978 o reproducir el de Julia Roberts en “Pretty woman”? Existiendo la elipsis, ¿acaso no sería más productivo dar más de tiempo para que luego puedan lucirse sin pespuntes o cierres torcidos y dobladillos con alfileres?

Hay otros personajes que circulan en el set. Matilda Blanco, en estilo preceptora de antaño, con asistencia perfecta en muecas cada vez que la cámara la toma. Es la mala, aunque a veces se anima a cuestionar al jurado: los diseñadores Matilda Blanco, (¿podría hablarse allí alguna vez de los modelos que luce?), Benito Fernández y en el rol del implacable, Fabián Zitta. También da vueltas cada tanto Fabián Paz, socio en los zapatos de Guillermina Valdez, mujer del director general, Marcelo Tinelli.

(Leer también: Fabián Zitta: “La moda es fantasía, no tiene límites”)

Con desafíos como “Look para ir a un cóctel en barco”, “Look urbano para el invierno en Nueva York”, “Natalia Oreiro” o bien “Modelos Verónica de la Canal” (¡!), los participantes corren, cortan telas, se critican, se quejan de que se quejan, preparan a sus modelos, cuentan sus desgracias, se conmueven, organizan desfiles. Y cada semana, alguno es expulsado del taller. Como sabemos, los personajes menos atractivos son los que primero se van.

Corte y confección, colección 2019. Reality. Lunes a viernes a las 16 por El Trece. Conducción: Andrea Politti. Jurado: V. de la Canal, B. Fernández, F. Zitta. Dir.: L. Barros. Dirección general: M. Tinelli.