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Sociedad / 21 de marzo de 2019

Cuando Garfunkel, fugado en Miami, promocionaba a Vanucci

El millonario se separó de la modelo, tras lo que él llamó un “exilio forzoso” en Estados Unidos. Cómo fueron las últimas denuncias que se le acumularon en Argentina.

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A principios de 2016, dijo que se sentía perseguido y que tuvo que irse de la Argentina víctima de las amenazas constantes que recibía su familia. En ese momento, Matías Garfunkel juntó sus cosas y se instaló junto a su -entonces- esposa, Victoria Vanucci y sus hijos a un lujoso piso en Miami, desde donde aseguraba estar viviendo un “exilio forzoso”. Tres años después, su separación fue confirmada por el periodista Ángel de Brito.

Lo último que se sabía de la pareja es que estaban radicados en Estados Unidos.  Allí se instalaron a partir del escándalo que cobró visibilidad en 2016 por las fotos en los que se los veía posando con animales muertos después de cazarlos. En ese entonces, a Garfunkel se le acumulaban día a día nuevas causas judiciales.

El estallido del Grupo Veintitrés, los cruces con su ex socio Sergio Szpolski, el avance de la causa por contrabando de obras artísticas y la denuncia penal de la AFIP en su contra son sólo algunos de los frentes con los que tuvo que lidiar el millonario. Su objetivo, desde entonces, era no volver a pisar suelo argentino.

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Delito artístico. “Ya faltó a tres llamados a indagatoria. Puso todas las excusas y recursos posibles para ganar tiempo y logró llegar hasta acá. Pero después de la feria, no le va a quedar otra que presentarse”, contaba a NOTICIAS una fuente vinculada a la querella de la causa en la que se lo investigaba por presunto contrabando, en el Juzgado Penal Económico N 8, a cargo del juez Gustavo Meirovich.

El caso comenzó luego de que un ex abogado de Garfunkel, Adolfo Verra, le iniciara acciones para cobrar sus honorarios y le trabara un embargo sobre obras de arte que el millonario tenía en su casa de Belgrano. Poco después, esas piezas aparecieron en una subasta en la tradicional casa Christie’s de Nueva York.

Por iniciativa del magistrado a cargo del caso en el fuero civil, se inició la causa en fuero el penal económico para poder determinar si Garfunkel había cometido los delitos de malversación de fondos públicos, por vender bienes embargados, y contrabando, por trasladar las piezas a Estados Unidos sin cumplir los pasos correspondientes en AFIP y la Aduana.

“Hay muchas posibilidades de que el delito que se le imputa pase a ser contrabando agravado, que no es excarcelable”, afirmaba dicha fuente. Sin embargo, allegados a Garfunkel le quitaban importancia al tema. Según contaban, el empresario “no se pudo presentar a las indagatorias porque con el trámite de la residencia tiene que pasar tres meses seguidos en Estados Unidos. Lo único que tiene que discutir es si la indagatoria se puede hacer por teleconferencia o si tiene que venir personalmente. Pero no hay ninguna posibilidad de que vaya preso”, agregaban.

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Evasión millonaria. Otro dolor de cabeza para el empresario fue cuando se enteró que el titular de la AFIP, Alberto Abad, impulsó una denuncia penal contra él y Szpolski en la que se los acusa de haber evadido los aportes laborales de los trabajadores de Grupo Veintitrés, el multimedios en el que ambos compartían acciones.
Según figuraba en la denuncia, las empresas pertenecientes al grupo retenían los aportes previsionales de sus empleados en relación de dependencia pero no los depositaban. Además, las sumas eran ingresadas o regularizadas en un plan de facilidades de pago superado el plazo legal para ello. Con estas maniobras, Szpolski y Garfunkel habrían podido evadir una suma que asciende a los 85 millones de pesos. Por ese entonces, se dio a conocer que dos causas que enfrentan empresas de Garfunkel y Szpolski, fueron elevadas a juicio oral.

Amores y desamores en la web. Cuando se mudó a Miami, lejos de las polémicas, Garfunkel decidió no hacer declaraciones sobre las causas judiciales en su contra. Al contrario, prefierió mostrarse relajado y enamorado. Durante esos meses se dedicó a promocionar la marca de ropa interior de su ex-esposa Victoria Vanucci y aprovechó cada oportunidad que tiene para halagar sus atributos físicos. El millonario publicaba sensuales fotos de su mujer y la felicitaba por sus logros.

En el mismo momento, acusó a su ex esposa, Mariana Gersztein, de impedirle ver a sus hijos. Al parecer, las redes sociales era para el millonario sólo un espacio para hablar de sus amores, sus ex amores y su vida privada pero no para aclarar cuestiones legales.

Finalmente y tras ocho años de pareja, habría finalizado su relación con Vanucci hace unos meses, por “un desgaste continuo”, como se ventiló.