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Libros / 12 de abril de 2019

La invención y el crimen

Aquí el estilo de Guillermo Martínez alcanza casi la fría perfección en la elaboración de una trama llena de rastros dejados por las muertes sucesivas.

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Los crimenes de Alicia
"Los crímenes de Alicia”, de Guillermo Martínez. Destino

****  Por una parte, el inglés Lewis Carroll no sólo fue un matemático y religioso incansable. Creó además uno de los artefactos de palabras más complejos, disfrutables y resistentes al paso del tiempo de la literatura: “Alicia en el país de las maravillas”. No por último menos importante, fue uno de los fotógrafos clave de la época victoriana. Un tema fue polémico incluso en aquel entonces: fotos de niñas con las que solía pasear en bote mientras les contaba la historia. En especial Alice Liddell, poco cubierta de ropa, y en poses provocativas.

Guillermo Martínez comenzó con dos libros fuertes: la novela “En busca de Roderer” y los cuentos de “Infierno grande”, que le aseguraron un sitio en la literatura argentina. Pero agregó el éxito arrollador, con “Crímenes imperceptibles”, novela policial que fue premio Planeta en 2003 y llevada al cine por Alex de la Iglesia, como “Los crímenes de Oxford”. En ella inventó una pareja de investigadores sobre el molde de Sherlock Holmes y el doctor Watson. Aquí se trata de dos matemáticos: el profesor de lógica Arthur Seldom y un aventajado alumno que narra aquel primer caso, y esta nueva incursión en los crímenes difíciles de desentrañar.

Aquí el estilo de Martínez alcanza casi la fría perfección en la elaboración de una trama llena de rastros dejados por las muertes sucesivas. Hay más de una joven que lo atrae, empezando por la becaria (y víctima sobreviviente) que descubre un papel con una frase inconclusa de Carroll que podría cambiar la visión del gran autor de “Alicia…”. Pero ese plano queda sin concretarse, como para no perturbar el despliegue del acertijo y su solución. En un momento se especula con que la historia podría denominarse “La bestia debe morir”. Una clave clara de su modelo, porque se trata del primer título de la colección El Séptimo Círculo, donde se incluyeron muchos de los clásicos de la “novela enigma”, tan distinta a la “serie negra”.

Un grupo abundante de personajes, integrantes de la Hermandad Lewis Carroll (que no existe, pero se basa en un grupo real), y en particular las calles, plazas y cruces de Londres, representadas con nitidez, incluyen datos laterales fugaces pero que contribuyen al todo. Como el caso de una niña de doce años que se suicida, por la frialdad de un hombre mayor que la ha abusado y la abandona. El tema de la pedofilia ocupa el centro, de acuerdo a nuestra época. Y la lectura provoca una especie de ensueño lento, triste y cruel, asfixiante, en las antípodas del libro de Carroll.

“Los crímenes de Alicia”, de Guillermo Martínez. Destino, 333 págs. $ 689.