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Libros / 22 de mayo de 2019

El post-amor, romántico

Con más de cuarenta años, lanza, sobre una pareja que se acerca a los cuarenta, una avalancha de observaciones lúcidas, de sociólogo o periodista, junto a breves tramos líricos, o buen calado psicológico.

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Mañana tendremos otros nombres
“Mañana tendremos otros nombres”, de Patricio Pron. Penguin Random House, 267 págs. $ 649.

****En su ya vasta obra narrativa, el rosarino-alemán Patricio Pron ha acumulado novelas y cuentos totalmente personales: “El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia”, “La vida interior de las plantas de interior”, “Lo que está y no se usa nos fulminará”. Además lee y escribe crítica, ensayos, sin cesar.

El último Premio Alfaguara lo sorprende en un momento justo: con otros premios en el cinturón, construyendo una imagen de sí mismo a la vez suelta y un poco crispada. Con más de cuarenta años, lanza, sobre una pareja que se acerca a los cuarenta, una avalancha de observaciones lúcidas, de sociólogo o periodista, junto a breves tramos líricos, o buen calado psicológico. Además inserta excelentes historias autónomas (el cruce de un parque, por ejemplo). Todo para hablar, a través de la pareja central (Ella, Él) del momento en que las formas del amor (o lo sentimental) y el sexo cambian como no lo han hecho, según declaró, desde la Modernidad, a través de las redes sociales. Aunque, a la larga, él sigue fiel al amor, el romanticismo.

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El primer tercio del libro habla del dolor y la angustia de la ruptura. De acuerdo a la época, quien la decide es Ella, inventando un dato que le pega en el plexo a Él. Cada uno tendrá en la soledad un acompañante o amigo: la editora M (creada con tanto cuidado como los protagonistas), y F, una mujer que cuida de que Ella no se desmorone.

La lectura genera velocidad y a la vez demora, acercamiento microscópico, pausas. Construye una novela original, inserta en la evolución en permanente cambio de la obra de Pron. Habla con nitidez, crueldad incluso, pero también con cariño y recursos a montones, de su generación.

Uno de los blancos de ataque de esa generación estética es el tallerismo, los cursos de “escritura creativa”. Y una de sus obsesiones suele ser alcanzar la esquiva, pura literatura, que corre con rapidez, mientras se logra algún Gran Premio que permita la obsesión de varias generaciones sucesivas: salvarse, escribir desde Otro lugar, menos difícil.

Cerca del final, se produce un giro importante. Al resolver de pronto varios conflictos, es un vuelco hacia la Felicidad, que distiende no sólo a Ella y Él sino también a los lectores. Pero es ya demasiado tarde para cambiar por entero el tranco de una novela fascinante, en parte astuta (el final vuelve con elegancia al comienzo), que abre la intriga sobre la siguiente del mismo autor.

“Mañana tendremos otros nombres”, de Patricio Pron. Penguin Random House, 267 págs. $ 649.