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Economía, Opinión / 1 de agosto de 2019

Cómo afecta a nuestro bolsillo la baja de tasas de interés en EE.UU.

Gabriel Holand, director HR Global, analiza la medida de la FED. “Puede ser que ingresen algún dinero del exterior, pero serán puramente especulativos y de muy corto plazo”, sostiene.

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El mercado financiero local se conmueve en estas horas con la baja de tipos de interés de un cuarto de punto anunciada por el banco central norteamericano, comúnmente llamado “la FED”, que dio semejante y audaz paso por última vez en plena crisis de Lehman Brothers durante el año 2008.

A resultas de lo anterior, distintos analistas sostienen que el menor costo financiero servirá para aumentar el crédito y el consumo, alejando el fantasma de una posible recesión en el país del norte.
Sin embargo tales argumentos lucen algo contradictorios ya que dicha nación goza actualmente de muy bajo desempleo y valores récord en la bolsa americana.

Por otro lado, vale recordar que después del ultimo descenso en el año 2008, durante la crisis de Lehman Brother, solo se logró dotar de recursos baratos a los bancos, los cuales, antes que dar más créditos para movilizar la economía, optaron por volcarlos a las bolsas de valores, lo cual explica en parte la trepada de los índices bursátiles globales durante los últimos años.

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Por consiguiente, mejor vincular la movida de la autoridad monetaria -sí, en teoría independiente del poder político- con las próximas elecciones en EE.UU., y en las cuales el actual presidente buscará la reelección. Todo ello con un frente interno políticamente irritado lo cual se suma a las tensiones que generó con las mayores potencias industrializadas del planeta, por lo cual el comercio internacional espera una caída del 2,5% para el corriente año.
Así mismo, refuerza las suspicacias: durante los últimos meses el mandatario demandó insistentemente la medida que hoy toma la FED.

Y, por estas pampas conviene preguntarse si la movida nos beneficiará.

En principio una baja de la tasa americana disminuye el costo financiero de los demás países del mundo. Porque si el mercado “mas confiable” paga menos a los inversores entonces todos los demás también pueden ofrecer alguna renta menor para atraer capitales. A la vez bajaría nuestro riesgo país, es decir el mayor costo que pagan las empresas argentinas para conseguir préstamos en los mercados internacionales.

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Por otro lado, los inversores globales buscarían mercados más atractivos que el de EE.UU. para mantener el nivel de ganancias de sus portafolios.

Y en el caso de nuestro país podría darse que tales capitales golondrina vinieran para aprovechar las altas tasas en pesos, para lo cual deberían vender sus dólares al BCRA, bajando por ende el precio local de la divisa norteamericana por un tiempo.
Por último, un dólar globalmente más débil mejoraría el precio de las materias primas que poseemos.

Sin embargo, está poco claro que todo ello redunde favorablemente, sobre todo a mediano plazo, en nuestra economía.

En primer lugar, porque las empresas que pueden acceder a financiaron externa, en general, son las mas grandes y que siempre gozan de mayores recursos financieros.

Esta situación no se verifica para las PYMES, que son las grandes generadoras de trabajo, salarios y, por ende, de consumo en nuestro país soportan tasas de interés en moneda doméstica inaccesibles.

Y en relación al mayor costo internacional que pagamos por endeudarnos, llamado riesgo país, tiene más que ver con la incertidumbre local que con el movimiento internacional de tipos de interés.

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Por otro lado, los inversores actualmente miran a regiones como la asiática-ex China- o algunas de África que están en pleno crecimiento y resultan más atractivas para sus capitales que nuestra región.

En consecuencia, puede ser que ingresen algún dinero del exterior, pero serán puramente especulativos y de muy corto plazo. Y eso contando conque los especuladores no decidan esperar una situación en la cual caigan mas los precios de los bonos y acciones locales, medidos en dólares, para recién entonces hacer sus compras.

En resumen, quienes concuerden con estos puntos de vista, probablemente también piensen en que el anuncio del gobierno norteamericano puede ayudar a mantener a raya el precio local del dólar x un tiempo.

Sin embargo, poco sumará para resolver los problemas realmente urgentes, es decir aumentar las inversiones productivas para generar trabajo de calidad y mejorar las situación social a mediano plazo.