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Personajes / 6 de agosto de 2019

Paula Pareto: “Gano por insistente, no por buena”

La judoca se prepara para el Mundial de Japón y Tokio 2020. Fama, fobia a las fotos y su prédica a favor de la igualdad en el deporte.

Paula Pareto
Foto: Marcelo Escayola

“Para mí hoy es un día complicado”, dirá Paula Pareto, mitad sonrisa mitad sinceridad, durante la charla. Se refiere al momento de posar para las fotos y hacer la entrevista, una tarea que incluso hoy, luego de tantos años de éxitos y presencia en los medios, padece. Y se entiende, en verdad, si se mira la trayectoria de esta joven que cree en ponerse metas a corto plazo y en el esfuerzo cotidiano, sin deslumbrarse con el brillo de los flashes o las cámaras.

O ni siquiera el de las medallas, ya que después de hitos como el del Mundial 2015 en Kazajistán (se consagró campeona de judo del mundo) o las Olimpíadas de Río 2016 (fue medalla de oro), su rutina continúa pasito a paso, torneo a torneo. Además, suma guardias y días en el Hospital de San Isidro, donde es residente de traumatología. “Mi día arranca a las seis de la mañana y no sé bien cuándo termina, pero siempre incluye hospital y entrenamiento”, describe.

Noticias: ¿Ejercita mucho la fuerza de voluntad?
Paula Pareto: En realidad, la fuerza de voluntad nace de que te guste lo que hacés. Pero sí, también se entrena. Antes, con mi psicólogo nos enfocábamos en ejercicios de visualización y respiración, hoy el 80% del trabajo es para recuperar energía.

Noticias: A medida que pasa el tiempo, eso debe costar cada vez más. ¿Cómo vive la presión de la vida útil del deporte?
Pareto: Pasé de pensar que terminaba en Beijing a decir lo mismo en Río y hoy seguir… Cada vez lo digo convencida, pero después me tiran las amistades y la rutina. Hoy estoy segunda en el ranking olímpico y es algo que jamás me imaginé, así que no voy a decir “No, no voy a los juegos”. No estoy a mi 100% porque no puedo entrenar para estarlo, pero voy a ir igual.

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Noticias: Pero incluso sin sentir que lo está, sigue ganando…
Pareto: Eso es algo que me sigue sorprendiendo. Mientras se dé, ¡es bienvenido! Me da más ánimo para seguir haciéndolo, aunque esté cansada.

Paula Perato
HIPERACTIVA. Divide su tiempo entre las guardas en el Hospital de San Isidro, donde es residente en traumatología, y sus entrenamientos. Foto: Marcelo Escayola

Noticias: ¿Prefiere trabajar con objetivos a corto plazo?
Pareto: Sí, voy de a un torneo por vez. Por supuesto que hay que organizar el año entero, pero no me salteo ningún escalón. Y mi objetivo es bien concreto: entrenar hoy a la tarde y hacer lo mejor posible. Porque si no entrenás bien cada día, igual no vas a llegar al objetivo a larguísimo plazo.

Noticias: Padece la fama, pero también le permite acciones vinculadas a la solidaridad, colaborando con lugares carenciados.
Pareto: ¡Sí! Es como que le encontré la vuelta. Trabajo con Huella Weber como embajadora deportiva. La idea es que a través de nuestra imagen (también colaboran figuras como Jenny Dahlgren, Sebastián Crismanich y Delfina Merino) se pueda ayudar a los que más lo necesitan. Estamos presentes en varios comederos, hemos ayudado en Casa Garrahan y cada uno va buscando su lugar donde colaborar. Yo siempre ayudé en Tigre, donde vivo, por los contactos que tengo. Primero lo hice en un comedero y ahora estamos con otro al que llegué por el señor que cuida los autos en la cuadra de mi mamá, que nos lo recomendó. Estamos mejorando la infraestructura porque hay chicos que van a comer todos los días y el lugar es muy precario. Con Weber ponemos la parte de los materiales y ellos organizan todo para los que trabajen ahí sean las personas del lugar, capacitándolas y permitiéndoles luego tener ese conocimiento para trabajar en otro lado. Los embajadores somos los intermediarios para la parte más visible. Me encanta porque facilita ayudar, algo que siempre quiero hacer y en general no tengo el tiempo ni la organización.

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Noticias: ¿Cómo llega una chica a ser judoca?
Pareto: Empecé a los nueve años, medio de carambola. Nos mudamos de Pacheco a San Fernando y nos hicimos socios del Club San Fernando, por lo que teníamos que hacer algún deporte. Me contaron lo que había y judo no estaba en las opciones porque no lo conocía nadie. Había hockey, pero a mí me da miedo. Sí, ya sé, hago judo, no me puede dar miedo el hockey, pero no hay una pelota y un palo de por medio… Mi hermano empezó judo porque mi papá había visto que había, fuimos a acompañarlo a su primera clase y me gustó.

Noticias: ¿Cuándo se dio cuenta de que era buena?
Pareto: Nunca. Creo que gano por insistencia, no por buena. No siento que tenga facilidad para hacerlo. Siento que entrenando y con constancia y perseverancia, pude llegar a ganarle a rivales que para mí son más fuertes. Me di cuenta de que podía llegar a tener buenos resultados en 2007, cuando fui al Mundial en Río. Pude ir porque era cerca, antes no había tenido presupuesto y no existía el ENARD (Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo), que hoy apoya mucho más en cuanto a los viajes. No había ido nunca a un torneo internacional, pero llegué a una semifinal. Eso me permitió la clasificación directa a Beijing, que para mí era algo inalcanzable. Me di cuenta de que estaba a niveles que nunca había soñado.

Noticias: ¿En la adolescencia siguió practicando o se rebeló un poco contra tanto entrenamiento y horarios?
Pareto: Seguí, pero cuando empecé primer año de Medicina me costó mucho combinar. Tenía viajes largos, después me iba a entrenar, no tenía auto y todo era en transporte público. Competí en marzo y a mitad de año decidí frenar porque no me daba el físico. Pero fueron sólo unos seis meses. Cuando promocioné, volví a entrenar. Me anoté en un Campo de Entrenamiento porque me insistieron unas compañeras y lo gané. Los Juegos Panamericanos eran en Argentina ese año y clasifiqué, así que decidí reorganizarme para volver. Más allá de eso, nunca me planteé dejar. Sí me tomé un poco más despacio la carrera de Medicina, haciendo por ejemplo ocho materias en lugar de diez.

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Noticias: ¿Siempre supo que quería hacer Medicina?
Pareto: Me di cuenta en el colegio. Primero me gustaba mucho Arquitectura, pero cuando empecé a ver los sistemas del cuerpo, me gustó cómo vamos respondiendo solos a todo lo que nos sucede. Y me gustaba estudiarlo, así que decidí arrancar. Pero de chica hacía casitas, barcos, autos. Soy muy hiperactiva, siempre tuve muchas inquietudes. Ahora, por ejemplo, estoy haciendo con mis sobrinas una casita para su conejo.

Noticias: ¿Cómo es el día después de ganar una medalla de oro como la de Río?
Pareto: No caés. Además, se me dio hasta mejor de lo que lo soñé. Porque no sólo fue en un Juego Olímpico, sino que estaba toda mi familia, entorno y hasta gente que no sabía quién era pero que fue a alentarme. Fue muy fuerte. En otros juegos estaba sola porque no eran destinos tan cerca. Estallaron las redes y ni me lo esperaba. Me seguían 20.000 personas, subí una foto con la medalla y al rato me encontré con 120.000 likes. Fueron sorpresas por todos lados y la felicidad en estado pleno.

Noticias: Además, debe sumar emoción estar representando a Argentina. ¿Qué le significa?
Pareto: Eso es lo más lindo que tiene ser deportista. Hacés que la bandera argentina flamee en países lejísimos. Sos un poco embajador llevando a tu país por el mundo. La gente me cruza en la calle y me dice que me apoya como argentina. Me emociona porque eso suele pasar con el fútbol, que se entiende, pero del judo no se sabe nada e igual lo miran y apoyan porque estoy representando al país.

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Noticias: ¿No siente que ayudó a difundir el judo?
Pareto: Sí, hoy se pasa por la televisión y antes no. Ayuda a que los más chiquitos, que no tenían idea de que existía, pueden pensar en elegirlo. Y de la cantidad puede salir la calidad. Además, antes había una nena cada diez varones y ahora hay más nenas que nenes practicando, o al menos eso veo en el Cenard. Está buenísimo demostrar que tanto mujeres como hombres pueden practicarlo. Porque es deporte y punto, no es para uno u otro.

Paula Pareto
COMPAÑERA. Los fines de semana juega al fútbol, entrena con su hermano o estudia con amigos: “Nunca me vas a ver sola en mi casa”. Foto: Marcelo Escayola

Noticias: ¿Hay machismo en el judo?
Pareto: Hay machismo en todas partes. Alguna vez me han dicho que no podía subir al tatami (superficie donde se practican artes marciales) porque era un campo de entrenamiento de varones. Pero fui a hablar con el entrenador, que ubicó a esa persona al toque. Por suerte me crié en un ámbito con muchos amigos, y cuando alguien salta con algo así, me termina dando pena porque lo estigmatizan hasta hoy. A mí no me pesa porque es el pensamiento del otro.

Noticias: ¿Cómo es su vida fuera del tatami y del hospital? ¿Hace otros deportes?
Pareto: Voy a jugar al fútbol con amigos los sábados en un torneo. También voy a entrenar con mi hermano. Pero muchas veces los fines de semana me toca estudiar y me junto con amigos a hacerlo. No me vas a ver nunca sola en mi casa. Soy muy de estar en familia y con amigos. Tengo una sobrina con la que estoy mucho.

Noticias: ¿Le hace pensar en hijos propios?
Pareto: Primero me falta un novio (ríe). En un futuro sí, hoy tengo un montón de cosas en la cabeza que no me permiten ver más lejos. No tengo tiempo para tener un perro, imaginate un hijo. Voy a corto plazo.

Por Vicky Guazzone di Passalacqua
@misskarma