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Arte / 14 de agosto de 2019

Una atmósfera solitaria y de desamparo

Las pinturas de “Malos tiempos” de Eduardo Médici (Buenos Aires, 1949), en Galería Rubbers, insinúan dilemas existenciales.

Por

Eduardo Medici

Lejos de aludir a rigores meteorológicos o tormentas políticas, las pinturas de “Malos tiempos” de Eduardo Médici (Buenos Aires, 1949), en Galería Rubbers, insinúan dilemas existenciales, aún cuando varias imágenes de la muestra están pobladas de paraguas. Poseen una atmósfera solitaria y de desamparo, distante del bullicio colorido de los paraguas de todos los colores que se despliegan y chocan en la calle los días de lluvia. Es más, se diferencian de la acumulación de pantallas oscuras descriptas en “Los paraguas” de Pierre-Auguste Renoir. Aquí predominan pinturas de, mayormente, gestos vaporosos y, en parte, que también retoman su trabajo con las “meninas” inspiradas en Velázquez; incluso se cuelan algunos collages.

Eduardo Médici (Buenos Aires, 1949) se formó también como psicólogo. Sereno y persistente, realiza una expresiva obra que cruza bordes. Su primera exhibición fue en 1979, durante la última dictadura militar. “¿Quién sabe por qué comencé a pintar? ¿Para poder sobrevivir?” le dijo a quien escribe estas líneas tiempo atrás. A partir de ese interrogante inicial nunca dejó de hacerse preguntas, por el hombre, el cuerpo y el sacrificio, el amor y la muerte.

Las sucesivas modificaciones de imágenes y materiales que se produjeron a través de los años se relacionan con las transformaciones en su vínculo con los afectos, con el mundo. La incertidumbre por el futuro recorre el planeta (emergencia climática, crisis migratoria, terrorismo). “¿Cómo nos protegemos de los males causados por el hombre, por uno mismo?”. Sin horizonte cierto, Médici intenta responderse. Y pinta porque no puede evitarlo.

La muestra “Malos tiempos” de Eduardo Médici se expone en la Galería Rubbers. Av. Alvear 1640 PB.