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Noticias Uruguay / 1 de septiembre de 2019

El presidente y la República

Tabaré Vázquez sufrió dos durísimos golpes en pocos días. La reacción unánime fue de apoyo y solidaridad desde todos los sectores políticos y sociales

Tabaré Vázquez recibió dos golpes durísimos en poco tiempo. Foto: Nicolás Celaya / ADHOC.

El presidente de la República, Tabaré Vázquez, sufrió dos durísimos golpes en pocos días: primero, el fallecimiento de su esposa, María Auxiliadora Delgado. Y luego, la noticia de que padece de cáncer pulmonar, una triste y paradójica vuelta del destino para quien dedicó buena parte de su vida a luchar contra ese mal, en particular a través del combate al tabaquismo.

La muerte de su esposa ya había significado para el presidente una circunstancia extremadamente dolorosa; una pérdida tremenda e inesperada. María Auxiliadora, Mary, como le decían los más allegados, era una mujer de perfil bajo, muy amable, católica practicante, que había optado por una vida sencilla y solidaria y dedicada a su familia.

Y cuando Vázquez intentaba reponerse, respaldado en sus hijos y nietos -aun sabiendo que en estos casos queda un vacío imposible de llenar- llegó el segundo mazazo de la mano de un examen médico: la presencia de un cáncer maligno.

Estos hechos tienen varias dimensiones: la primera, por supuesto, es la ya mencionada: la humana, con todas sus connotaciones.

Pero estos dolorosos sucesos también exhibieron una faceta destacable: la de la unánime reacción de apoyo y solidaridad desde todos los sectores políticos y sociales, dejando de lado cualquier diferencia y mezquindad en plena campaña electoral.

Vázquez tomó la decisión de dar a conocer de forma inmediata, públicamente y de manera personal, su enfermedad, mostrando una gran entereza. Fue una decisión valerosa y republicana. No especuló con los tiempos electorales y ofreció a la ciudadanía una versión directa de lo que le ocurría. Sin dejar, por lo tanto, espacio para los rumores y especulaciones.

Vázquez, además, decidió seguir batallando a dos frentes: en la lucha contra su enfermedad y en ejercicio de la presidencia de la República.

Nadie puede dejar de desearle suerte en esta etapa. Él, por lo pronto, ya marcó una impronta en la sociedad uruguaya en este tema: un indudable cambio en los hábitos de los uruguayos en relación al cigarrillo y sus riesgos.