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Noticias Uruguay / 2 de septiembre de 2019

Astori como salvavidas

Mientras el ministro de Economía recibe elogios desde todos los rincones del Frente Amplio. sectores de la oposición que rescataban sus políticas, ahora la critican.

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¿SALVADOR?. Todos se agarran del ministro de Economía. //Ilustración: Hogue

La economía entró de lleno en la campaña electoral. Y lo hizo de manera un tanto paradójica. Envuelto en serios problemas en materia de seguridad, dividido por la postura ante Venezuela, aún con los ecos del caso Sendic y otros posibles casos de corrupción, y con las declaraciones de Alberto Fernández sobre el caso Antonini Wilson como “peludo de regalo”, el Frente Amplio dirigió buena parte de sus energías al debate sobre la economía; acerca del pasado, del presente y del posible futuro. Un camino que puede resultar sinuoso pero que implica, obviamente, una defensa de quien manejó durante tres gobiernos consecutivos la economía: Danilo Astori.

La paradoja está constituida por el hecho de que Astori -ahora convertido en tabla de salvación del Frente Amplio- debió soportar durante estos tres períodos de gobierno permanentes pedreas, embates y hasta ninguneos desde importantes sectores del oficialismo.

También resulta paradójico que dirigentes y sectores de la oposición que rescataban la política de Astori, ahora la critican. Y es que la campaña electoral todo lo puede, aunque debe reconocerse que el casi 5 por ciento de déficit fiscal, la existencia de sectores de la producción en serias dificultades y los casi 60 mil empleos perdidos le dan una mano a la oposición.

Astori debió soportar desde el comienzo de su primera gestión como ministro de Economía y Finanzas embates internos muy duros, al punto que rápidamente jugó fuerte y puso su cargo a disposición del entonces presidente Tabaré Vázquez, quien lo terminó apoyando. “Tenía una sola bala y la disparó”, comentó al respecto una fuente cercana al ministro.

Lo cierto es que unos cuantos de quienes lo criticaron incluso públicamente y trataron de torcer el rumbo de su política, destacan hoy la estabilidad económica del país, su inserción en el mundo de la mano de esa política y la valoración de las calificadoras, así como las políticas sociales que fueron posibles debido a la situación económica; o, como mucho, permanecen en silencio.

Un alto funcionario internacional de amplia experiencia en numerosos países contó al respecto a NOTICIAS una anécdota ilustrativa: recibió la visita de una delegación de uno de los partidos frentistas que más se opusieron a la política económica de Astori. “No sólo la elogiaron, sino que además me dijeron: menos mal que no nos dejó hacer lo que nosotros proponíamos”, comentó el sorprendido funcionario.

En su momento, por ejemplo, el diputado comunista Gerardo Nuñez reclamó que el Frente pasara a la “ofensiva” con una “agenda propia” y manifestó que el modelo económico manifestaba “signos de agotamiento”.

En el V Congreso del mismo partido, realizado en 2007, el senador Eduardo Lorier realizó ásperos cuestionamientos a la política impulsada por Astori, sostuvo que sus logros macroeconómicos no se reflejaban en la calidad de vida de la mayoría de los uruguayos y dijo que a esa política le quedaban rasgos importantes de neoliberalismo. También del MPP llegaron críticas duras e incluso se recuerda que en la OPP funcionaba una especie de Ministerio de Economía paralelo.

Probablemente uno de los mayores aciertos de José Mujica haya sido, precisamente, el resistir las embestidas y mantener a Astori al mando. Y también, por supuesto, un acierto de Vázquez quien después de ganar las elecciones por primera vez concurrió a Washington acompañado de Astori para ofrecer el Ministerio de Economía a Enrique Iglesias, entonces presidente del BID. Y apenas el ex canciller declinó el ofrecimiento, Vázquez anunció entonces que el ministro sería Astori. Lo cierto es que por momentos hubo de parte de economistas de izquierda y sectores políticos frentistas, una verdadera guerra contra Astori. Guerra que se trasladó al terreno político, en el que buscaron desgastarlo y en buena medida lo lograron. Siendo uno de los principales líderes de la izquierda, llegaron incluso a plantear la infeliz e innecesaria jugada de ubicarlo en tercer lugar por debajo de Mujica y Marcos Carámbula, en la Convención de 2009 en la que se aprobaron las candidaturas para las elecciones; hecho que además dejó en evidencia una vez más la falta de correspondencia entre la voluntad de los ciudadanos expresada en las elecciones nacionales y la ecuación de fuerzas y representatividad del mencionado órgano frenteamplista. Hoy, sin embargo, Astori recibe elogios -de manera directa e indirecta- un día si y otro también desde todos los rincones del Frente Amplio. Incluso las políticas sociales -cuyos logros son discutidos en parte por la oposición- no hubieran sido posibles sin una política económica que los sustentara.

Hubo un hecho, sin embargo, que quebró de manera importante esa lógica y fue la decisión de Mujica, explícitamente admitida, de dar autonomía a las empresas públicas, al margen del Ministerio de Economía, uno de cuyos resultados, fue el de 800 millones de dólares de déficit en la ANCAP de Sendic.

Bien podría decirse que pese a sus derrotas políticas internas, en el largo plazo fue Astori el gran ganador en el Frente Amplio ya que sus lineamientos, fueron los que predominaron en tres períodos consecutivos de gobierno.

Astori se bajó de la pelea por la candidatura presidencial por una decisión personal, sustentada, según explicó, en el insuficiente respaldo que reflejaban las encuestas a su postulación. Dio entonces un paso atrás y permaneció en un segundo plano a la espera del resultado de las internas. Entretanto, se molestó con Daniel Martínez, al que había apoyado, por su decisión de apostar a Graciela Villar como vice. Y antes, Mario Bergara -que había sido miembro de su equipo- quedó enfrentado al ministro que prefirió a Daniel Martínez.

La declinación de Astori a la precandidatura, afectó sin dudas a Asamblea Uruguay y en cierta forma también al Frente Líber Seregni, todo lo cual significó un debilitamiento del ala moderada del Frente Amplio. Ese debilitamiento es motivo de preocupación en el oficialismo y en particular en el entorno de Daniel Martínez, desde el que se mira de reojo a Ernesto Talvi y su discurso “aggiornado” con una importante dosis de batllismo. Por eso mismo se trabajó en la incorporación del diputado colorado Fernando Amado y se alienta la realización de alianzas como la que llevan adelante el mencionado legislador, Maria Bergara, el director de OPP, Álvaro García y Cristina Lustenberg, entre otros. Y al que podría sumarse Asamblea Uruguay, mientras Rafael Michelini trabaja también con el diputado Darío Pérez, resistido en sectores del oficialismo por sus posturas disidentes, pero importante caudillo fernandino con un caudal electoral nada desdeñable.

Martínez está procurando una y otra vez trasmitir un mensaje de moderación, al cual no estuvo ajeno la formación de un equipo ecónomico que va en esa línea y sobre el cual han existido quejas de grupos como el Partido Comunista por la ausencia de representantes de sus ideas.

Luego de un período de bajo perfil, Astori ha vuelto al ruedo para defender personalmente su política económica ante los embates de la oposición, desde la que se acentuaron las críticas basadas en los números negativos de los últimos tiempos.

Los blancos y los colorados han reforzado sus críticas tanto por la vía de sus candidatos -en el caso de los colorados él mismo un economista- como de los técnicos, el caso de Azucena Arbeleche, eventual ministra en caso de un triunfo nacionalista. “Astori y el Frente Amplio no tienen noción del ahorro” ha dicho por ejemplo la propia Arbeleche, que ya había ganado protagonismo en la campaña electoral pasada. La economista también afirmó que Astori debe “hacerse responsable por el fracaso de su política económica” y el propio Lacalle invitó al ministro a debatir con su referente en la materia. “Astori habla desde la frustración y el temor a perder el poder. Sería bueno que acepte un debate con Azucena Arbeleche para discutir seriamente. Entró de lleno en la campaña, ahora que se haga cargo”, dijo el candidato blanco, mostrando cómo han ido subiendo los decibeles en la materia.

Envueltos en esas idas y venidas, quedan en medio del debate las políticas sociales y la propia educación, aunque en este caso parece haber una intención de cuidar las desavenencias de un tema sobre el que existe mayor convergencia y mejores posibilidades de un acuerdo sobre el futuro.

En filas astoristas se entiende que el Frente Amplio, salvo excepciones, nunca realizó la debida valoración del papel que jugó su líder en estos tres gobiernos. Y que la coalición tiene una deuda importante con Astori. La recurrencia de dirigentes de todos los sectores a la figura de Astori como capital propio en esta campaña, constituye sin embargo, una suerte de revancha interna. Pero, claro está, la campaña no encuentra al ministro y al oficialismo en el mejor momento y así como desde el Frente Amplio se lo valora como un capital, desde la oposición se le vislumbra como un flanco sobre el que atacar.

A falta de menos de dos meses para las elecciones, las encuestas exhiben tendencias similares, aunque con diferencias importantes en las distancias de unos sobre otros. Los indecisos son cada vez menos y no hay demasiado tiempo para giros dramáticos en las campañas. Seguramente otros temas irán ganando terreno, como el de la seguridad pública, pero los hechos demuestran que la economía se instaló firmemente en la agenda electoral.

*PERIODISTA. Doctor en Diplomacia y Magister en Ciencia Política, director editorial de NOTICIAS Uruguay.