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Noticias Uruguay / 5 de septiembre de 2019

Política exterior de Estado

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CLAVE. Una adecuada política desde el Ministerio de Relaciones Exteriores será fundamental para el futuro. //Foto: Presidencia

Desde la primera presentación de esta columna, la finalidad era y sigue siendo opinar sobre la política exterior y la inserción comercial de nuestro país en el contexto mundial y regional.

Pues bien, una vez culminadas las elecciones internas de los partidos políticos y definida la fórmula presidencial de cada colectividad, se plantean los distintos “Programas de Gobierno” o de las “Bases Programáticas” para el período 2020 -2025.

Ello naturalmente requiere un esfuerzo de coordinación y complementación de las distintas propuestas que fueron desarrolladas por los candidatos a presidente dentro de cada partido político, a los efectos de presentar un programa único que convenza a los votantes.

También es cierto que ese esfuerzo y su resultado no constituyen objeto de un análisis detenido y meditado por parte de los electores en su gran mayoría, y son otras las condicionantes que determinan el voto del ciudadano.

Sin embargo esos programas resultan un instrumento muy útil para ciertos sectores de la ciudadanía y también para el propio gobernante electo. En el primero de los casos para conocer a ciencia cierta con la profundidad que resulte del tema de su interés, las ideas base que – en principio – deberían guiar su actuación en el gobierno; y en el segundo caso, sin lugar a dudas, que fija un rumbo a seguir durante la gestión de gobierno.

Hechas estas precisiones, y sin perjuicio de las distintas propuestas programáticas disponibles, es claro que las mismas, o se inclinan por una visión muy general y tradicional de la política exterior y de la inserción comercial del país, o señalan aspectos demasiado puntuales, lo que no implica descartar los valiosos aportes de esos documentos.

Al respecto, me interesa resaltar algunos aspectos que me parecen de mayor relevancia en relación a la “política exterior” y a la “política comercial en su inserción internacional” del Uruguay.

Sin lugar a dudas que debe ser una “política de Estado” en lo más amplio y comprensivo del término, y la misma debe ser conducida a través del Ministerio de Relaciones Exteriores. Es de su estricta y exclusiva competencia el relacionamiento exterior del país, y en ello incluyo la política comercial al no existir un Ministerio de Comercio, lo que determina la coordinación necesaria con el Ministerio de Economía y Finanzas.

Por lo tanto, una Cancillería sólida y eficaz, donde el profesionalismo de sus cuadros realmente se respete (como el concurso de ingreso, de ascensos y destinos), y con una clara distinción en su actuación y preparación de sus funcionarios en los aspectos propios de la diplomacia política y de la diplomacia comercial.

Es esencial que la conducción de dicho Ministerio, desarrolle una estrategia de racionalización de los recursos asignados presupuestalmente, priorizando los aspectos políticos y comerciales relevantes para nuestro país, al igual que su participación en las organizaciones internacionales.

No es posible olvidar que el Uruguay es un país netamente exportador, y que más de un 70% de las exportaciones provienen directamente del sector agropecuario (materias primas y varios productos con valor agregado nacional), lo que implica una profundización del relacionamiento externo mediante la apertura de mercados para nuestra producción agropecuaria e industrial relacionada. Y ello desde los fenómenos de integración regional, reclamando e insistiendo en la celebración de acuerdos preferenciales de Comercio desde el MERCOSUR, o en forma bilateral con la anuencia de nuestros socios regionales.

Ello implica, además de una Cancillería sólida y eficiente, una agenda de negociaciones coordinada con los sectores productivos e industriales en forma casi permanente a partir de una estrategia que propicie en el país: cadenas de valor con orientación exportadora; y una concentración de los esfuerzos institucionales, presupuestales, y humanos en la Cancillería, evitando la actual diáspora institucional.

Una acertada propuesta y ejecución de una política exterior en los términos señalados, que aunque parezcan elementales son los hilos conductores de una inserción internacional del país, en lo político y en lo comercial, es uno de los aspectos esenciales para lograr el verdadero desarrollo del país.

*ABOGADO. Director de la Maestría en Integración y Comercio Internacional de la Universidad de Montevideo. Profesor titular de la Cátedra de Derecho de la Integración de la Universidad de Montevideo.