Peter Thiel (CEDOC)
Peter Thiel: qué hace el padrino tecnoimperial de Milei en Argentina
El magnate de Silicon Valley, que maneja los algoritmos del Pentágono, se instaló en Barrio Parque. El misterio de su mudanza. La obsesión mística y antiestado que comparte con el Presidente. Encuentros con Santiago Caputo. La charla con Grabois sobre el "Señor de los Anillos". Trump y un nuevo orden mundial.
La calle Dardo Rocha no se parece en casi nada a Puerta de Hierro, la sede histórica del exilio de Perón. Ubicada en el corazón de Barrio Parque, zona de embajadas, de museos como el Malba y de alto poder adquisitivo, en esas cuadras exclusivas viven desde Susana Giménez, Pampita, Mirtha Legrand a Mauricio Macri. Sin embargo, en el último mes llegó un nuevo vecino y la zona empezó a cambiar. Es que ahora se ven, casi a diario, a distintos popes del círculo rojo desfilando por la casa del recién desembarcado Peter Thiel, en lo que parecería una versión tecnodistópica de lo que sucedía en las afueras de Madrid durante los años del General.
Uno que podría dar fe es ni más ni menos que Juan Grabois. El dirigente peronista entró a la mansión que el dueño de Palantir pagó en alrededor de 12 millones de dólares el miércoles 3 a las 9 y 10 de la mañana. Dos semanas antes León XIV, el Papa que sucedió al mentor del invitado, había presentado su primera encíclica, “Magnifica Humanitas”, en la que abiertamente planteaba “desarmar la IA, sustraerla de la lógica de la competencia militar e impedirle el dominio sobre lo humano”. Por si el destinatario de esa declaración no había quedado del todo claro, el Sumo Pontífice le agregó una cita del “Señor de los Anillos” a su obra: la empresa de Thiel, que tiene multimillonarios contratos con el Pentágono y la CIA, debe su nombre a las “piedras videntes” del clásico de Tolkien. De hecho, la obsesión del nuevo residente porteño llegó al punto tal de que a poco de llegar a Barrio Parque mandó a empapelar los cuartos de sus dos hijos con imágenes de esa película.
Todo parece del terreno de la ficción, empezando porque uno de los hombres más poderosos del planeta, con una fortunada valuada en US$ 30.000 millones, haya decidido instalarse a sólo una cuadra de la parada del colectivo 130. Y habría que agregarle una capa más: en un momento donde el líder de la institución más antigua de Occidente mantiene una pulseada abierta contra el magnate que sueña con un nuevo orden mundial tecnoimperialista, es más que probable que Thiel y Grabois se hayan trenzado en una discusión sobre Tolkien. El dirigente es otro obsesivo lector del escritor británico y ya le había dirigido mensajes al empresario sobre lo que entendía que era una errónea interpretación de aquel texto: “Los Palantir no eran malos en sí mismos. Por eso cuando lo usa Aragorn, que tiene una voluntad firme, los puede usar exitosamente, pero cuando lo usan otros personajes como Saruman facilita su conversión a la maldad. Entonces, ¿qué va a hacer Thiel con los Palantir de este mundo? ¿A dónde nos va a llevar? ¿Al camino del bien o al camino del mal?”.
Obviamente, el punto nodal de la conversación debe haber sido ese: el debate sobre el futuro de la humanidad y del capitalismo. “Thiel está sentado en pilas y pilas de millones de dólares y, como Galperín, se sienten oprimidos porque el Estado les dice que no pueden hacer lo que quieren. Por eso tienen utopías escapistas, como por ejemplo irse a Marte, pero si el Estado nortamericano no les pone mucha plata es todo chamuyo”, había declarado Grabois casi un año atrás. El dirigente -que no quiso contestar las consultas de esta revista- se retiró después de más de tres horas de charla. Y fue tan sólo otra reunión más para Thiel, que ya ha recibido en su mansión a Santiago Caputo, Federico Sturzenegger, Mauricio Macri, a economistas y ex funcionarios, y hasta fue a la Rosada a reunirse con Milei. El que quiere ser el arquitecto de un futuro donde las decisiones más importantes no la tomen los gobernantes sino el algoritmo ahora paga el ABL.
Padrino. El jueves 23 el Presidente se juntó con Thiel en la Rosada, en lo que fue al menos el tercer encuentro que mantuvieron desde que el libertario llegó al poder. Decir que lo recibió con honores sería no hacerle justicia a esa palabra: ese día el Gobierno decidió el cierre de la sala de prensa, por lo que los detalles de la reunión del magnate y el mandatario quedaron en el misterio. Lo que se filtró lo contó el propio Milei: “Fue un encuentro de dos anarcocapitalistas”.
¿Es esa la palabra para definir a Thiel? Una parte de la biblioteca podría decir que sí. Si lo que define al Estado es el monopolio de la moneda y de la violencia, el alemán -que vivió su niñez en la Sudáfrica del Apartheid, igual que Elon Musk, y luego en Estados Unidos- viene haciendo grandes esfuerzos para derribar ese control. A principios de siglo creó Paypal, la primera billetera digital que adquirió masividad en el mundo, que como todo con Thiel tenía un trasfondo político: “La idea rectora de PayPal era crear una moneda mundial libre de todo control gubernamental, el fin de la soberanía monetaria, por así decirlo. La capacidad de mover dinero fluidamente y la erosión del Estado-nación están estrechamente relacionadas”.
Es que se pueden decir muchas cosas del magnate, pero no que no sea crudo con sus declaraciones. “La libertad y la democracia ya no son compatibles”, es uno de sus latiguillos más famosos, en donde concentra su idea de que tal como está la democracia -y en especial quienes gobiernan- frenan la innovación tecnológica y la consiguiente libertad que traería.
Para muchos de sus críticos ahí se resume el espíritu atrás de Palantir. Esta empresa de big data -que usa inteligencia artificial para analizar cantidades masivas de información para tomar decisiones- la creó en 2003, luego de vender Paypal por US$1.500 millones. Y quien fue su principal sponsor en su arranque revela parte de cómo siguió la historia: en 2005 la CIA invirtió alrededor de US$ 2 millones, un monto no excesivamente grande pero que sirvió para validar a la naciente empresa ante el mercado. Dos décadas después, esa agencia de inteligencia, el FBI, la NASA, el departemento de Salud, ICE y Homeland Security (por sólo citar algunas áreas del gobierno estadounidense, a lo que habría que agregarle el rol clave que tuvo en el secuestro de Nicolás Maduro de Venezuela) trabajan con es el software. “¿Es Palantir una fachada de la CIA?”, le preguntaron en un evento a Thiel, que contestó “no, la CIA es una fachada de Palantir”. ¿Fue un chiste, una provocación, un sincericidio o todas juntas? En el streaming Olga, Santiago Siri contó una anécdota de un joven del ejército estadounidense que piloteaba drones de combate desde Dubai para atacar objetivos en Afganistán y Siria. “El chico me contó que la decision de si atacaba o no a los objetivos no las tomaba él como piloto o un general del ejército sino Palantir”, dijo el especialista en tecnología.
La relación contractual de Palantir con Estados Unidos se expandió con profundidad durante la administración de Trump, en especial durante la segunda: solamente en los primeros tres meses del 2026 ese gobierno le pagó US$ 687 millones. No es con el presidente -a quien había apoyado fuerte en su primera campaña, aunque ese vínculo luego se enfrió- la única relación que tiene Thiel. J.D Vance, el vicepresidente, es una creación del empresario: lo tuvo como empleado en uno de sus fondos de inversión, fue su maestro intelectual, financió sus primeras campañas y lo presentó personalmente ante Trump. “Financiar al vice no es un echo aislado, es un movimiento más en un juego global: el de una arquitectura tecnopolítica destinada a proteger privilegios a costa de las libertades civiles y el pluralismo democrático”, sostiene el sociólogo Ariel Goldstein en el recién publicado libro “La nueva oligarquía tecnológica” (editorial Marea).
Misterios. Qué hace Thiel en Argentina es algo que Santiago Caputo, que almorzó más de una vez con él, dice no terminar de entender. “Aún si quisieramos contratarlo no nos daría la plata, es muy chico el mercado de Argentina para un tipo como Thiel”, cuentan en ese bando. Las especulaciones varían según a quién se le pregunte: que el magnate vino acá para ir preparándose ante el posible desenlace de una guerra mundial -en donde Argentina quedaría afuera del radio de las bombas, algo que marida con el hecho de que Thiel sacó la ciudadanía de Nueva Zelanda y ahora habría comprado una propiedad en Uruguay-, que se escapó de Estados Unidos ante la posibilidad de que aumenten allá el impuesto a la riqueza o que simplemente está interesado en el experimento Milei y que pondría a funcionar a Palantir para las elecciones del 2027. También muchos apuntan a los posibles negocios: “Argentina tiene energía, grandes extensiones de tierra, zonas con temperaturas muy bajas y agua para enfríar. Thiel y su sueño tecnoimperial necesitan para su expansión la obtención de estas materias primas. Y Milei está permitiendo que Argentina se convierta en una colonia digital, por eso modifican la ley de tierras o la ley de glaciares”, señaló en una entrevista en el streaming Posdata la escritora y docente Valeria di Croce, autora de “el Arca de Milei”. El “Super rigi”, que está por votarse en el Senado, apunta justamente a las mega empresas de sectores como la IA.
De cualquier manera, a pesar de lo que declaran, la distancia ideológica con Milei está clara: si el libertario jura que quiere destruir al Estado, Thiel está reforzando a la potencia más grande de Occidente para reconvertirla en un tecnoimperio, que secuestra presidentes de otros países en una operación de horas. En lo que coinciden a fondo es en el misticismo: mientras que Milei cree poder hablar con Dios a través de su perro muerto, Thiel empapa a su relato tecnopolítico de teología y afirma que a la vuelta de la esquina está la aparición del “Anticristo”, figura a la que ha emparentado desde a la activista Greta Thunberg o, post encíclica, al Papa León XIV. “Su misticismo no es una excentricidad de millonario sino la fuerza que mueve a quien se cree un agente civilizatorio”, dicen Áaron Attias y Tomás Ramos Mejía (ver recuadro). Con la visita del Sumo Pontífice cerca, parecería que la gran batalla del siglo XXI se va dar en los alrededores de Barrio Parque.
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