COSTUMBRES | 31-10-2019 13:42

La Argentina desconocida: siete destinos para descubrir

Hay muchos puntos del país que aún no tienen el reconocimiento que se merecen. Lugares para enamorarse.

Para muchos, alcanza con haber estado en algunos parajes clave para poder decir que conocen el país. El Calafate, Bariloche, Salta y las Cataratas del Iguazú son algunos de los destinos más mencionados en la ruta de viaje tanto de locales como de turistas. Sin embargo, Argentina es mucho más que la clásica postal.

A lo largo y ancho de este vasto país se despliegan paisajes asombrosos, que ayudan a tomar nota de la gigante diversidad natural con que cuenta. A continuación, una pequeña muestra gratis en forma de seis destinos ocultos al ojo tradicional. Según expertos, vale la pena tenerlos en el radar para la próxima escapada. 

Entre montañas. Acorde con el sitio líder de búsqueda de hoteles y vuelos Booking.com, uno de los destinos más interesantes para poner el foco es la Serranía del Hornocal, en la provincia de Jujuy. A 25 kilómetros de la famosa ciudad de Humahuaca y parte de la Quebrada homónima, esta formación geológica sorprende con sus diferentes tonalidades de colores. “La visita completa al mirador puede llevar medio día, y la vista puede regalar hasta 33 tonos diferentes sobre las sierras”, describen desde la empresa.

Esta maravilla es una formación sedimentaria estratificada que va del ocre al amarillo y del verde al rojo intenso, generando un contraste que impresiona, a la par que evidencia una historia que data de fines del tiempo cretácico, hace millones de años (lo que se ve son las rocas fracturadas que emergieron de la tierra conforme fue naciendo la cordillera). A 4761 metros de altura, el ascenso en auto por el camino de ripio es lento pero valioso: la ruta cargada de paisajes puneños ofrecerá fotos para el recuerdo mientras el cuerpo se va aclimatando a la subida. ¿El momento ideal para visitar esta belleza? El atardecer, cuando el sol resalta aún más los mágicos colores de la serranía.

CANDONGA.

También a los pies de las montañas, aunque en este caso de la Cordillera de los Andes, el idílico pueblo de Barreal, en San Juan, es otro punto del mapa al que conviene prestarle atención. Valle absoluto en el medio de un paisaje semi desértico, tiene 300 días de sol al año y un verdor que se comprende mejor cuando se escucha el ruido del agua corriendo en las acequias.

Entre sus mayores encantos resalta La Pampa del Leoncito, el lecho sedimentado de una antiquísima cuenca lacustre, hoy seco y plano, de cinco kilómetros de ancho por 14 de largo. Allí, además de las increíbles fotos que la luminosidad permite sacar, se practica el carrovelismo, una disciplina en la que un vehículo con tres ruedas y una vela se puede llegar a desplazar a casi 80 kilómetros por hora. Y cuando cae el solel encanto se traslada a la noche, ya que Barreal es “reserva de cielo”: no hay fábrica ni emprendimiento que pueda alterar la pureza de su aire o la nitidez de sus estrellas. 

Turismo. Campo de Piedra Pómez

Más hacia el centro del país, también se recomienda visitar Candonga, en las Sierras Chicas de Córdoba. “El ícono arquitectónico más reconocido es su capilla, construida en 1730 como oratorio de la Estancia Santa Gertrudis y declarada Monumento Histórico Nacional en la década del 40”, ilustran. Tranquilo y sumamente verde, este reducto es un oasis apenas a 50 kilómetros de la ciudad capital.

Su camino, de ripio en el último trecho, sinuoso y de cornisa, ayuda a bajar las revoluciones y mermar el turismo, haciendo que sea aún un paraíso por descubrir. Puede visitarse todo el año para respirar paz, degustar increíble gastronomía regional en el restaurante contiguo a la capilla y ser testigo de 300 años de historia. 

Turismo. Playas de Reta

Nuevas maravillas. En Formosa, en tanto, llama la atención el Bañado La Estrella, el segundo humedal más grande del país, con 400.000 hectáreas de superficie. Al norte de la localidad de Las Lomitas, tiene la virtud de ser hogar para comunidades indígenas pilagás, que en muchos casos se han convertido en guías de lujo del lugar. Además de su característico paisaje de agua permanente gracias a las lluvias y los desbordes del río Pilcomayo, ofrece un despliegue de flora y fauna fascinante.

Carpinchos, yacarés, aguará guazús, tapires y nutrias gigantes se pasean entre los “champales”, árboles que perdieron sus cortezas y están cubiertos de enredaderas, musgos y algas, así como plantas que florecen semisumergidas. Tan precioso es este punto del país que en mayo de este año fue elegido como una de las 7 Maravillas Naturales de Argentina. 

Turismo. Barreal

En ese mismo camino estuvo el Campo de Piedra Pómez, en Catamarca, que llegó a finalista de la selección de maravillas. En el departamento de Antofagasta de la Sierra, en efecto es un paisaje pleno de piedra pómez, que tras milenios de procesos de erosión quedó dibujado como una suerte de parque de esculturas naturales, casi como olas congeladas.

Con gran amplitud térmica diaria y escasas lluvias, se ofrecen varios circuitos para recorrer este “campo”, como “Gigantes de Piedra Pómez”, “La Lagunita Escondida” y “Balcones de Laguna Purulla”. Se estima que este paraje cautivante se formó hace unos 100.000 años como resultado de las emisiones de volcanes cercanos, pero recién ahora el turismo está comenzando a descubrirlo. 

Turismo. SERRANÍAS DEl HORNOCAL

Tampoco habría que pasar por alto Playa Reta, en el partido de Tres Arroyos, provincia de Buenos Aires. ¿Cuáles son sus encantos que lo distinguen de otros balnearios? Sus médanos a lo largo de una costa sin viento, su mar limpio y libre de cualquier atisbo fabril a muchos kilómetros y sus atardeceres con el sol cayendo sobre el agua, hecho que sucede en contadas playas de Argentina, son algunos.

Aunque también podrían contarse los restos del barco hundido que hacen las delicias de chicos y grandes en la orilla, o su túnel submedanal que conecta el pueblo y la playa, originalmente pensado para evitar las inundaciones pero hoy toda una atracción del pueblo. A 587 kilómetros de Buenos Aires, puede ser una escapada tan renovadora como distinta, prueba de que lo más interesante, aún en materia de turismo, también está fuera de la zona de confort.

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Vicky Guazzone di Passalacqua

Vicky Guazzone di Passalacqua

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