Advierto en muchos discursos de dirigentes de la colegiación y de la política en general que expelen la frase “vamos a construir sobre lo construido”.- Y acá me permito hacer algunas reflexiones:
¿Es siempre posible construir sobre lo construido o a nuestra política abogadil le cabrá la doctrina del fruto del árbol envenenado?
¿Existe una estructura vetusta de la cual no puede extraerse un resultado actual acorde a la abogacía moderna? Creo que en la mayoría de las cuestiones sí.
El Colegio Público de Abogados de la Capital Federal (hoy Colegio Público de la Abogacía) nace en el año 1985 a través de la Ley 23.187 para gobernar la matrícula de los abogados y abogadas que ejercen en la Capital Federal, tiene el poder disciplinario y la defensa de sus miembros, debe velar por su dignidad y afianzar la armonía entre ellos; se supone que los letrados debemos estar equiparados en trato y respeto a los magistrados (art. 5 de la ley).
Como profesionales del derecho, que elegimos esta profesión como medio de vida, nos encontramos en la necesidad permanente de buscar estrategias que permitan, que nuestro trabajo no solo nos otorgue el prestigio que trae aparejado el detentar dicho título y matrícula, sino también que nos de la dignidad que merecemos como trabajadores y operadores del derecho.
No podemos perder de vista, que desde el momento en que nació la profesión y luego la colegiación, han pasado años y surgieron muchísimas modificaciones, incluso con gran incidencia de los avances tecnológicos que, nos obligan a pensar en nuevas formar de abogar y por lo tanto la tarea de los Colegios Públicos, no solo estará sometida a nuevos controles y acciones, sino también, a trabajar desde un rol más activo en el acompañamiento de los colegas sean o no, noveles, porque los cambios nos atraviesan a los que ya ejercemos de hace tiempo y no solo le plantean un escenario de acción a quienes recién arrancan.
Nos tocó crecer en una época de ejercicio profesional extremadamente solitario, con dificultades de acceso al mercado de trabajo, con muchos obstáculos para el ejercicio independiente.
Así es, como nos ha tocado la tarea paradigmática de convertir la abogacía en una profesión colaborativa. Un camino que ya comenzamos a transitar y donde hemos comprobado que, las acciones colectivas y empáticas para con los colegas, son aquellas que no solo enriquecen mutuamente a los involucrados, sino que tienen un fuerte impacto positivo en la sociedad.
Esto se debe a que nuestra profesión nos permite desarrollar habilidades que no empiezan y terminan en la defensa. Podemos enseñar, escribir obras, y llevar información a los ciudadanos, tratando de cambiar el enfoque de nuestra tarea que no solo se reduce al actuar litigante.
Estamos frente a una sociedad en constante cambio, donde cada paso abre más abanicos de derechos y deberes por ello, desde la Colegiatura la capacitación al colega debe ser constante y actualizada.
Debemos lograr que los matriculados y matriculadas encuentren en cada Colegio, la guía y acompañamiento que los ayude a, lograr la estabilidad profesional y económica necesaria para una vida digna.
En fin, un mar de preguntas para ir repensando el ejercicio profesional y la colegiación.
Sin dudas que entre todos los colegas tenemos la obligación de tomar la posta que nos dejaron los que nos precedieron, pero eso sí, con los cambios y vicisitudes de la actualidad de la profesión.
Tenemos que construir una nueva abogacía y por lo tanto una nueva institución que nos represente.
PERICLES (494-429 a.c.) fue el primer abogado de la historia, gran orador que resolvía con elocuencia los casos de quienes acudían en su ayuda.
Me viene a la mente una de sus frases cuando hablamos de la libertad en el ejercicio de nuestra profesión:
-"La felicidad está en la libertad, y la libertad en el coraje."
Y no quiero dejar de mencionar a dos grandes filósofos, Santo Tomas de Aquino y Aristóteles:
Santo Tomas de Aquino decía: “La raíz de la libertad se encuentra en la razón. No hay libertad sino en la verdad”.
Aristóteles:
“La felicidad no consiste en tener muchas cosas, sino en apreciar las que tienes”
Y eso es lo que tenemos que hacer, cuando valga la pena, apreciar lo que tenemos y trabajar sobre ello para seguir evolucionando.-En otros casos, romper con lo establecido y construir algo totalmente nuevo, sin perder las esperanzas de transitar nuestra vida ejerciendo dignamente la profesión, en busca de una defensa posible en favor de los justiciables.
Datos de contacto:
@pato.trotta
También te puede interesar

Juntadely, la filosofía con la que Piccadely se reinventa

MS Coaching y el nuevo paradigma del Amor: " EL AMOR NO PIDE SACRIFICIOS, IMPLORA POR COHERENCIA.

Roberto Ottini: el chef italiano que conquistó Buenos Aires con su cocina sin secretos

Mercado inmobiliario en Argentina: qué deberían saber los desarrolladores y propietarios para el 2025
por CEDOC















Comentarios