Domingo 26 de junio, 2022

EMPRESAS Y PROTAGONISTAS | 05-12-2019 15:34

Heladería Scannapieco: tradición en helado artesanal

Exquisitos helados artesanales de gran calidad. Desde 1938, toda la familia se ha dedicado a mantener sus recetas y la calidad de los productos que ofrecen.

Los abuelos italianos de Juan Andrés Scannapieco fundaron, al llegar en 1938, la primera Heladería Scannapieco en Av. Córdoba 4826, aplicando recetas del verdadero helado artesanal traídas desde Italia.

“Mi abuelo, Andrés, era un reconocido pastelero en la Costiera Amalfitana, Salerno, en Italia, lo que le permitió plasmar de una manera realmente creativa sus sueños de crear una heladería distinta y especial, que llevó adelante con amor, esfuerzo y dedicación”, recuerda con orgullo Juan Andrés, nieto directo de los fundadores, hijo de Juan José, quien continuó al frente de la heladería junto a sus dos hermanos, sus tíos Emilio y Carlos.

¿Cómo comenzó a ser parte de la saga familiar hasta llegar a ser la cabeza de una heladería tan tradicional y querida por los porteños?

Trabaje en el local fundacional desde adolescente. Luego viví 20 años en Italia, donde me formé en las nuevas tendencias del mundo gastronómico, y decidí regresar al país hace más de diez años con ese bagaje de experiencia, para continuar al frente de aquel sueño de mis abuelos, pero en la Av. Álvarez Thomas.

La idea era que la heladería mantuviera las virtudes del helado tradicional, con productos naturales seleccionados, con un cuidado puntilloso en la calidad ofrecida y con la mejor tecnología en maquinarias. Todo según reza un mandato familiar de excelencia e integridad a la hora de la elaboración.

¿Cuál es el gusto más elegido, el más representativo de la heladería?

Todos, porque cada gusto tiene una dedicación especial para lograr la mejor versión de cada uno de ellos, a fin de satisfacer el gusto subjetivo de nuestra clientela. Por supuesto, tenemos gustos de la casa, como por ejemplo el chocolate Scannapieco, hecho con una base de chocolate y dulce de leche, y al que se le agrega castañas italianas, merengues y dulce de leche casero.

También el dulce de leche Astor, en honor al gran Astor Piazzola, quien solía visitarnos asiduamente. Nos gusta, además de nuestras nuevas creaciones, ofrecer gustos vintage como el pistacho, la crema rusa, el marrón glace, el sambayon y la vainilla, que preparamos con chauchas de Nueva Guinea, entre otros. Nos gusta que las nuevas generaciones aprecien los gustos tradicionales que se consumían en el país a mediados del siglo pasado.

¿Qué los diferencia de otras heladerías artesanales?

Creemos que podemos diferenciarnos, sobre todo de nuestros colegas de las cadenas de heladerías, en la aplicación real de lo artesanal en la elaboración natural del helado. Atendemos cada paso a paso en la creación de cada gusto, para que el sabor sea lo más genuino y natural posible.

También nos diferenciamos en el amor por esta actividad, ya que está en el propio corazón de nuestra familia. Hacer las cosas bien es honrar los sueños de nuestros mayores; y escuchar al cliente también puede diferenciarnos. Las críticas son nuestra mejor herramienta para mejorar día a día.

¿Tienen en consideración la posibilidad de abrir sucursales o franquiciar la marca?

Por ahora, nos focalizamos en nuestro único local, lo que nos permite ofrecer un trato directo con el cliente y una atención personalizada para optimizar el servicio que brindamos.

La alegría que percibimos en el cliente cuando se siente satisfecho al elegirnos, es el motor para seguir haciendo las cosas bien. No pensamos en franquicias, pero en el futuro podríamos extendernos a uno o dos locales más, siempre supervisados por mí.

Para contacto: Av. Álvarez Thomas 10, esquina Dorrego, frente al Mercado de las Pulgas, CABA. Tel.: (011) 4777-3528 y 4778-3721.

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