EMPRESAS | 25-10-2019 16:34

Catena Zapata: de los Andes a China

La bodega mendocina celebró en la Gran Muralla la obtención del puntaje perfecto en cinco vinos. El proyecto de añejar por 100 años.

Desde los Andes hasta la Gran Muralla China. Dos escenarios tan imponentes como únicos, separados por miles de kilómetros aunque, también, unidos por el vino argentino. ¿El motivo? A mediados de septiembre, la bodega Catena Zapata, fundada en 1902, celebró en esas tierras asiáticas la obtención de 100 puntos (puntaje perfecto) de parte de prestigiosos críticos internacionales para cinco de sus vinos, todos del viñedo Adrianna, que posee la mayor cantidad de reconocimientos en Sudamérica.

La elección del lugar no fue al azar. El fuerte crecimiento de la bodega y el éxito de sus vinos en China, los motivó para realizar un festejo sin precedentes que mande una clara señal de su expansión a todo el mercado asiático. “Para nuestros vinos de parcela, este evento significa un paso fuerte, el más firme hasta ahora, en China”, reconoció Gastón Pérez Izquierdo, presidente de Catena Zapata. Y agregó que “se abre una puerta muy importante para la vitivinicultura argentina en uno de los mercados de mayor crecimiento y proyección, especialmente en el consumo de lujo”.

Durante la celebración, además, la bodega presentó un vino edición especial D.V. Catena Cabernet Malbec 2017 para conmemorar el 70° aniversario de la República Popular China, y que obsequió a cada uno de los más de 100 invitados, entre importadores, clientes y medios. “Mi padre, nieto de inmigrantes italianos, nacido en un pueblo de la Argentina, soñó con producir vinos nacionales que compitieran con los mejores del mundo y ese deseo se volvió realidad. ¡Qué mejor lugar para celebrarlo que en la Gran Muralla, un ícono de las maravillas del pasado pero también una promesa del futuro!”, señaló Laura Catena, cuarta generación de vitivinicultores y gran responsable del alto rendimiento de Adrianna.

Un negocio global. Catena Zapata está presente en los mercados más importantes del mundo, tanto en los que son exclusivamente consumidores, como en los productores de vino, donde resulta más difícil competir contra bodegas locales. En la actualidad, países como Estados Unidos, China, Reino Unido, México y Brasil figuran entre sus clientes más relevantes. “Nuestros vinos de parcela generaron un particular interés entre sommeliers y coleccionistas de China, pero el objetivo no es sólo el reconocimiento individual, sino el de todos los vinos argentinos para contribuir al desarrollo de la industria nacional en el gigante asiático”, aseguró Pérez Izquierdo.

Para el presidente de la bodega, el éxito del vino argentino radica en “haber recuperado una variedad como el malbec, con más de 800 años de historia, que formó parte de los blends más prestigiosos del mundo pero que había caído en el olvido”. Hoy, el varietal es emblema nacional y, en particular para Catena Zapata, representa la máxima expresión de su vitivinicultura. “Es la concreción de sueños de una familia que basó sus esfuerzos en la exploración y el estudio del terroir que da nuestros vinos una altísima calidad y personalidad, constantes a lo largo del tiempo”, sostuvo el directivo.

La obtención de los 100 puntos expresa un reconocimiento a la particularidad de ese terroir, que está a la altura de Borgoña o Burdeos. En efecto, los puntajes perfectos son extraordinarios y, según los expertos, no se dan a la ligera. ¿La llave del éxito? “El secreto está en el terroir, en la combinación única de suelo, altura, clima y exposición solar. Encontrar ese pedacito de tierra especial, saber individualizar sus parcelas y llevar adelante un profundo estudio para traducir e interpretar la magia natural del terroir. Después, el viñedo hace su trabajo y nosotros debemos preservarlo y cuidarlo”, confiesa el presidente de Catena Zapata.
futuro.

La bodega familiar es dirigida por la tercera y cuarta generación de viticultores: Nicolás y su hija Laura. Nicolás Catena Zapata es reconocido como un revolucionario del vino argentino en la década del 80, al concentrarse en la calidad de sus productos, plantando viñedos de altura y liderar la recuperación del malbec. Su hija, doctora formada en medicina y biología en Harvard y Stanford, se unió al trabajo paterno para continuar la tradición familiar y, al frente del Departamento de Investigación del Catena Institute of Wine, realizó estudios de vanguardia en suelo y clima, viticultura sustentable y de altura extrema.

“Tenemos vinos con gran personalidad que se comparan a los mejores Grand Cru del mundo, y no sólo el malbec, sino que los chardonnay de parcela ocupan un lugar preponderante en el podio de los grandes blancos”, sentencia Pérez Izquierdo. Adelanta los próximos desafíos: “Mantener el camino de la alta calidad, seguir estudiando y explorando nuevos terroirs para elaborar un vino que pueda añejar por cien años”. 

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Carlos Toppazzini

Carlos Toppazzini

Periodista.

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