Martes 7 de abril, 2020

EN LA MIRA DE NOTICIAS | 19-02-2020 09:10

Nace el “índice Gato”

Qué sentido tiene el pronto regreso de Mauricio Macri al ruedo, luego de su estrepitosa salida del poder.

El regreso de Mauricio Macri a la arena política puede resultar prematuro. Su alta imagen negativa, el estado de emergencia en que entregó la conducción del país y la falta de consenso opositor para seguir considerándolo su líder natural plantean dudas sobre la oportunidad de su vuelta al ruedo. Y sin embargo, aquí está, inaugurando un deprimente “índice Gato”.

Aunque lo critican por sus largas vacaciones pospresidenciales, Macri se reinstaló en la opinión pública tras su salida mucho más rápido de lo que lo hizo Cristina Fernández, quien guardó un largo silencio antes de reposicionarse políticamente. El “Gato” se las arregló para conseguir un cargo honorífico en la FIFA, en una versión muy módica –casi caricaturesca- de la costumbre de grandes estadistas de asumir un rol internacional al terminar sus mandatos presidenciales. También instaló su oficina personal cerca de la Quinta de Olivos, acaso como una provocación al kirchnerismo o un guiño malicioso para sus fans y para sus enemigos. Y ahora hasta se empieza a sacar selfies con figuras PRO con vigencia política. 

A pesar de la dura derrota electoral, de las críticas mediáticas y de las amenazas judiciales, Macri intenta demostrar que aquella despedida masiva de sus simpatizantes en el Obelisco no fue solo un moño elegante para terminar un mandato fracasado con la frente alta, sino que se trató del comienzo de una nueva etapa en su lucha por el poder.

Acaso inspirado en la resiliente peregrinación de retorno cristinista desde El Calafate hasta la Casa Rosada, Mauricio cree que tiene chances de volver, aunque hoy parezca una pretensión irritante o patética para muchos. El caso de Cristina demostró que el bullying (justificado o no) del nuevo oficialismo contra el líder derrotado puede volverse a su favor con el tiempo, gracias a la dinámica estúpida de la grieta cultural. Solo hay que saber aguantar los trapos hasta que los vientos vuelvan a cambiar de dirección.

De todos modos, es posible que la decepcionante performance macrista en el gobierno nacional no tenga retorno, especialmente para su cara emblemática. ¿Por qué vuelve tan pronto, entonces? Dejando a un lado las elucubraciones psicoanalíticas, una razón política es el regreso en paralelo de otra figura de Cambiemos con aspiraciones de futuro: María Eugenia Vidal ya volvió a seducir a la audiencia con su vida sentimental y sus modales angelicales, prepara un libro en la senda del bestseller de Cristina y arma reuniones partidarias de cara al próximo turno electoral. También le hace sombra Horacio Rodríguez Larreta al supuesto liderazgo opositor de Macri, que va a tener que revalidar todos sus títulos antes de volver a ejercer la conducción PRO. Y ya está dibujando sus primeros palotes.

Está bastante solo. Apenas lo ayuda un escenario inquietante: la incierta Argentina que está armando la nueva coalición gobernante. Podría elaborarse una suerte de “índice Gato”: cuanto más asoma la cabeza Macri, significa que menos está acertando el albertismo el rumbo. Así, entre malos y peores, se teje y desteje cíclicamente la trama del poder nacional. Un país cada vez más raro, solo pensable para mentes extremadamente argentas. Como dijo uno de los últimos grandes matemáticos de la modernidad, el húngaro-americano John Von Neumann, sobre las matemáticas: “No llegas a entender las cosas, apenas te acostumbras a ellas”.

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Silvio Santamarina

Silvio Santamarina

Columnista de Noticias y Radio Perfil.

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