EN LA MIRA DE NOTICIAS | 18-12-2019 11:57

¿Y Macri dónde está?

El escenario de alta tensión parlamentaria por la ley de emergencia pone a prueba el futuro inmediato de la oposición.

En pleno esfuerzo oficialista por votar su ley de emergencia general, toda la atención está puesta en las maniobras del Gobierno. Pero la tensión legislativa de esta semana también funciona como un test decisivo para la oposición, que estrena su nuevo rol institucional para los próximos años, con o sin Mauricio Macri.

Uno de los puntos que se pone a prueba es la capacidad de cohesión opositora frente a las lógicas presiones del oficialismo. Apenas subió la temperatura de las pulseadas y negociaciones parlamentarias, ya empezaron a verse las grietas. Entre los radicales, están los partidarios de no dar quórum y los que se pronuncian a favor de habilitar el debate en el recinto.

También en el PRO aparecieron matices, entre los negociadores parlamentarios que ya tejen un canal de diálogo permanente con el peronismo y las figuras que mejor interpretan el talibanismo del votante anti K rabioso, como Patricia Bullrich, a la que siempre le aflora su impronta combativa setentista, aunque cambiada de signo ideológico.

Incluso en el espacio federal de Roberto Lavagna se abrieron aguas entre los lavagnistas puros, que están escuchando ofertas de cargos por parte del oficialismo, y la línea más peronista disidente, que todavía se resiste a quedar pegada al revival cristinista.

Todas estas tensiones opositoras no solo son una dura prueba de resistencia interna de las coaliciones, sino que también sirven para reafirmar o reformular –según los casos- el vínculo que hace poco se anudó con los votantes. En tiempos de Twitter y Facebook, los ciudadanos no votan y se van a casa a mantener silencio hasta la próxima elección: opinan, reclaman y se quejan todos los días, premiando valentías y denunciando panquecazos.

El Gobierno aceleró los tiempos de este reacomodamiento opositor, sin querer queriendo. Así está por demostrar cuánta vocación de liderar en el llano le queda a Mauricio Macri, luego de convocar a sus simpatizantes a tantas marchas en homenaje del presidente saliente.

Esa movida del albertismo podría salirle mal si Macri asomara la cabeza de una manera oportuna, logrando encauzar con equilibrio las ansias guerreras de muchos votantes macristas hacia una oposición tan firme como responsable. Pero si la fatiga y las ganas de tomarse vacaciones de la República pueden más en el ánimo del expresidente en plenos calores navideños, entonces el Gobierno podría arrancar el 2020 con las facilidades de una acefalía opositora. Y después no vale quejarse de que “volvieron peores”.

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Silvio Santamarina

Silvio Santamarina

Editor Ejecutivo y columnista de Radio Perfil.

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