martes, diciembre 10, 2019

SOCIEDAD | 20-01-2012 13:52

Un año que arrancó mal

Problemas que complican al actor en el Este. Casa en venta y pocas perspectivas laborales.

Alfredo Casero aparece en escena con una bolsa de plástico transparente llena de nafta. Su auto de colección, un MG del '53 color verde y descapotable se quedó sin combustible justo en la entrada de La Barra, en Punta del Este. Se acercan dos custodios de un edificio y le ofrecen ayuda. El humorista carga el tanque y hace equilibrio con la bolsa, que rebasa y gotea. Cuando termina la misión se sube al auto un poco salpicado e intenta el primer arranque: falla. Su hija Minerva, que lo acompaña en sus vacaciones, se divierte con la situación. Observa el show sentada desde el asiento delantero del auto y se ríe.

Sin dudar y como un experto en mecánica, Casero se tira al piso y se mete debajo del MG. Sale engrasado y contento por el resultado. Se sienta al volante, le da marcha, y ahora sí, arranca. Su hija festeja y se acomoda para partir. Cuando Casero advierte la presencia del fotógrafo de NOTICIAS, manda besos y saluda con sus manos. Las exóticas vacaciones del humorista acaban de empezar.

Segundo acto

Internet no le funciona y se desespera. Además del auto, a Casero le falló el módem que compró en la Tienda Inglesa, un shopping esteño ubicado en la Punta. No se pudo conectar a la red y se enfureció. Molesto, denunció en su cuenta de Twitter: “Compré un módem de Claro y no anda ni para atrás. Me dijo que podía bajar lo que quería y no anda ni YouTube. Tengo muchos followers. Te pido que me ayudes a no dejarlos sin una twitcam”. Como el problema no se solucionaba y la ayuda no llegaba, siguió descargando su odio contra la compañía telefónica: “Che, ¿nadie de Claro Argentina que me dé una mano, que estamos en Uruguay con un módem recién comprado y pedorro?”.

Adicto a las redes sociales y a su cuenta de Twitter que tiene más de 100.000 seguidores, Casero no se desconecta nunca. Sus followers lo alentaron a pelearse con la empresa y el humorista se envalentonó y “retuiteó” a uno de ellos: “Claro es la peor compañía de celular del mundo”.

Las quejas siguen en la arena. Cuando va a la playa, se ofusca con los turistas cholulos que lo acosan y no lo dejan tranquilo: “Me voy a la playa, es una condena esto. Odio a los plomos de playa que se acercan y tiran tópicos como: qué onda Capusotto, ¿se van a juntar, che?”. Diego Capusotto fue su coequiper de humor en el mítico programa “Cha Cha Cha”.

Hace tiempo que Casero no trabaja en los medios como humorista. Su última incursión en tevé fue en el 2006 con “A todo culorr” por Canal 13 y duró un solo programa al aire. Luego de ese fallido experimento se volcó a la actuación y participó en varios unitarios del 13: “Locas de Amor” y “Para Vestir Santos”. También se metió de lleno en el teatro con varias obras de humor. Casero tiene una explicación a su ausencia en los medios y la hizo pública en su cuenta de Twitter: “Canal trece, nunca más me verá en su pantalla haciendo humor. El once, soy persona no grata. El siete, es de Cabito y las radios no me quieren”.

Los turistas indiscretos que le preguntan por Capusotto no son su único objeto de odio. También se enoja con los uruguayos a los que acusa de maltratar a los argentinos, al menos en esta temporada: “Demasiado hostil con los argentinos Punta del Este. Mucho resentimiento, este año se nota mucho, muchachos. Es una pena que los uruguayos nos traten así, es una pena. No hay argentinos por eso, ahora. No aceptan dinero argentino en ningún lado, excepto los supermercados que cambian a 3 uruguayos por peso argentino”, escribió en Twitter. En la mayoría de las casas de cambio esteñas cotizan cada peso argentino en 3,80 uruguayos.

El viaje de descanso en Punta ya había arrancado mal. Viajó en Buquebus y según contó no tuvo una buena experiencia gastronómica. “Dos sanguchitos de mierda en el Buquebus, 78 pesos argentinos”, se indignó.

Vendo todo

Casero tiene una casa en Punta del Este. Está ubicada en la zona de Jardines de Córdoba y se llama Villa Minerva en honor a su hija. Es de estilo rústico, aunque cuenta con todas las comodidades. Tiene cinco dormitorios, cada uno pintado de un color distinto; tres baños con uno en suite, dos piletas, una de agua caliente; una parrilla en el exterior, una estufa a leña y garaje para dos autos. Durante el día suele estar estacionado en el frente su MG de colección. La casa tiene 152 metros y está construida dentro de un terreno de 1.600 metros cuadrados. La zona es tranquila y alejada de lo más chic de Punta del Este.

Desde hace un tiempo, el actor la puso a la venta. Aunque también está dispuesto a alquilarla cuando él no la ocupa. Además de contratar una inmobiliaria de la zona que se ocupa de mostrarla, Casero armó un blog donde él mismo subió fotos y videos del hogar para que los internautas la visiten. Según él mismo explica, la casa está construida para aprovechar el sol y cuando la compró tenía la idea de poner un hostel. Le armó un deck de madera curada y una galería en todo el contorno. La casa está cercada por malla de alambre grueso que impide “que escapen o entren animales y personas”, aclara.

Para comprar Villa Minerva hay que desembolsar 215.000 dólares, mas un 4 por ciento de impuestos sobre el valor total. Y para alquilarla pide 3.800 dólares por la segunda quincena de enero y 5.100 por todo el mes de febrero. Ofertas no le faltan. También puso en venta una casa rodante que utiliza para viajar por todo el país. La publicó en su cuenta de Twitter y recibió varias ofertas. A uno de los interesados le pidió 33.000 dólares.

Con su auto de colección y sus quejas cibernéticas, las vacaciones de Alfredo Casero van a contramano de la estética cuidada de Punta del Este. Parece no importarle.

por Nicolás Diana

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