Jueves 16 de septiembre, 2021

EDITORIAL | 22-07-2016 17:28

Hasta siempre José Antonio Díaz, un "traidor" ejemplar

Dejó su militancia en el Partido Comunista para ejercer con garra y excelencia el periodismo. Por Edi Zunino. Ver fotos y la galería con sus mejores tapas de NOTICIAS.

El jueves 14, casi al filo del cierre de la edición anterior, José Antonio Díaz llegó como tantas veces hasta mi escritorio caminando a los saltitos:

–Te saco un pucho, queridooo...

Hablamos al pasar de su nota sobre “la pesadilla del gas” ante “el ajuste por las malas y las improvisaciones" del Gobierno. Y se fue a fumar, llevándose, como de costumbre, mi encendedor barato.

Una semana después, casi al filo del cierre, escribo sobre su muerte. Es raro que no esté. Imposible. Haber sido su jefe fue una tilinguería de la vida. El maestro era él. Y como tal partió: debatiendo en familia si se operaba o no, analizando con calma cada alternativa, escuchando la opinión de los demás, como editándose a sí mismo durante una reunión de sumario previsiblemente terminal.

Saber de Macri. Pocos periodistas amarraron su firma a una marca como “El Negro” Díaz a NOTICIAS. Escribió su primera nota en febrero de 1990, con la revista recién nacida. Entre zozobras inflacionarias, gobernaba Carlos Menem y el peronismo crujía. Inflación. Interna peronista. Siempre lo mismo. No somos nada.

Entre su función como editor de la sección Economía y sus frecuentes coberturas del verano en Punta del Este, JAD fue conociendo a fondo a los llamados “dueños de la Argentina” en general y a cada integrante del Grupo Macri, en particular.

Desnudó como ningún otro colega las intrigas familiares que enfrentaban a Franco con Mauricio, además de otros escandaletes sentimentales que los demás medios eludían.

No se puede creer la nota de tapa de hace exactamente seis años. El 24 de julio de 2010, con la firma de José, esta revista publicó en su portada un textual de Don Franco: “Mi hijo me sacó la empresa”. La nota detallaba los enojos mutuos entre padre e hijo a partir de que este último decidiera dejar  de ser el delfín de SOCMA para iniciar  su carrera política desde la presidencia de Boca Juniors.

José Antonio puro: “Durante más de 15 meses ni se hablaron. En el 2009 se reconciliaron formalmente, de un modo insólito: por medio de sendas cartas con supuestos 'arrepentimientos'. Por sus excesos paternalistas y despóticos el más viejo. Por su amenaza de enjuiciarlo por insanía y obligarlo a delegar la conducción del grupo, el más joven”.

Desde los '90 hasta la última edición, donde se narra a un Presidente Macri “extenuado” a quien “el poder le hace mal”, esta revista publicó 55 tapas referidas a él y su conflictivo clan. La mayoría se sostuvieron en las indagaciones del “Negro” Díaz, quien durante los últimos siete meses vino sintonizando con puntillosidad informativa y opiniones agudas los aciertos, sinrazones y descalabros del Plan M en materia económica.

No hemos perdido solo a un amigo. Ni a un gran tipo lleno de anécdotas que hacen a la historia del periodismo en democracia y a los arranques de la democracia misma. Quien acaba de emprender viaje se contaba entre los pocos conocedores del mundo macrista, palmo a palmo. El lunes 18, la vida nos amputó un cable crucial hacia la actualidad más caliente y todos sus contextos.

Saber del país. José Antonio Díaz anticipó el catastrófico desenlace de la gestión De la Rúa, en una tapa tipográfica memorable: “Prepárese”, era el título dirigido al entrecejo, al pecho y al bolsillo del lector. Contó con información de primera todas las crisis, conflictos y contradicciones del país hasta el final de la Era K y los borbotónicos inicios del nuevo proceso político. El viernes 15 ya estaba atardeciendo en Barracas. Faltó a la habitual reunión de editores donde se critica la edición por salir y empieza a planificarse la próxima. “Seguro habrá quedado en verse con alguna fuente", le dije a alguien. Pero era su aorta la que, a esas horas, le iba dando las peores novedades.

Con José Antonio se fue, además, un clarísimo exponente de una o dos generaciones de militantes políticos que curamos desengaños y reevaluamos utopías en el ejercicio del periodismo profesional. En estas dos páginas y la que sigue, volvemos a mezclarnos en la evocación cuatro ex afiliados al Partido Comunista que, sin arrepentirnos del pasado, transformamos las experiencias militantes en herramientas para intentar entender la realidad y contarla con la mayor honestidad posible. José Antonio, Jorge Sigal, Alfredo Leuco y el que suscribe.

En el prólogo del libro “Periodistas en el barro” reviví aquella tarde de 1989 en que le avisé a un dirigente de la juventud del PC que dejaba la militancia y retomaba la carrera periodística:

–¡Ah! Vos querés ser otro José Antonio Díaz -me dijo el burócrata, sin que hiciera falta aclarar que, desde su torpe miopía, me estaba tratando de “traidor”: de eso habían acusado tras años antes al “Negro”, cuando abandonó al partido para entrar a “La Razón” de Jacobo Timerman.

Le conté el cuentito a José antes de darle el libro, dedicado. Se dobló de la risa. Infinidad de veces hablamos sobre la militancia, valorándola y criticándola en sus grandezas y miserias pasadas y presentes. Puede que ambos justificáramos nuestras decisiones, pero coincidíamos en que periodismo y militancia se contradicen. Sabíamos “desde adentro” cuántas veces se le presenta al militante la tentación de no hablar de ciertas cosas, porque pueden “perjudicar a la causa”. La lucha por el poder y la búsqueda de la verdad suelen ser caminos bifurcados, aunque ambos lícitos en los mejores casos. Idealizando líderes y absolutizando discursos se trastoca el sentido de la mejor idea. Así se crean estatuas con carnet. Un día, José cambió el suyo por la aventura de vivir para contarla.

por Edi Zunino*

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