lunes, diciembre 9, 2019

PERSONAJES | 30-01-2019 15:16

Giuseppe Cipriani: “Hay que trabajar duro o todo se termina rápido”

Su apellido es sinónimo de buena mesa y ahora apuesta por la hotelería de lujo en Punta del Este. Velocidad y ser abuelo hoy.

Cuenta la leyenda –y todo restaurante y café más o menos reputado debe contar con un menú de leyendas casi tan bien provisto como su carta de vinos– que no hubo celebridad, allá por los cincuenta, que no se diera una vuelta por el Harry´s Bar, en el 1300 de Sistere San Marco, en Venecia. Ahí, en esas callecitas hoy llenas de orientales que les sacan fotos a los gondolieri y corren desesperados detrás de un paraguas azul o rojo, alguna vez celebridades de la talla de Truman Capote, el Aga Khan, Orson Welles o Ernest Hemingway se dieron cita en ese café de apenas nueve metros por cinco, sólo para probar alguna de las delicias que salían de aquella cocina. Detrás de toda esa magia estaba un hombre llamado Giuseppe Cipriani, hoy de 87 años y abuelo de este hombre atlético y sonriente que al hablar recuerda a Luca Prodan, el líder de Sumo, por la suavidad con la que pronuncia las “r”.

Pero también, y sobre todo, por esa soltura que suelen tener al hablar quienes han crecido sin privaciones a la vista y, como él, hasta con una cocina entera repleta de delicias a su entera disposición. Por aquellos días, los Cipriani vivían todos juntos en una casa cercana al Harry´s Bar, y de algún modo ese pequeño universo veneciano giraba en torno de los ravioli, los tragos de color aduraznado que volvían locos a quienes los probaban (los bellini), el carpaccio y aquellos postres que –de la mano de su abuelo pastelero– comenzaron a hacer del apellido de la familia una garantía de excelente “cucina”. Tres generaciones más tarde, y de la mano de Giuseppe Cipriani II, la leyenda continúa y comienza a pisar firme en el Uruguay, adonde –con una inversión de U$S 450 millones y la compra del tradicional hotel San Rafael– el Grupo Cipriani se propone hacer de Punta del Este un lugar todavía más atractivo, en especial para los viajeros que llegan desde Europa.

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¿La propuesta? Construir, con ayuda del célebre arquitecto uruguayo Rafael Viñoly, una serie de cuartos y de departamentos súper exclusivos que llevarán el nombre de “Cipriani Ocean Resort Club Residences and Casino”, un complejo en la parada 11 de La Brava. El arquitecto florentino Michele Bonan se encargará de decorar y ambientar el lugar, que promete poner el foco en la simplicidad como una nueva versión del lujo.

¿Por qué Uruguay? Porque creo que encontramos el lugar perfecto para hacer esa inversión. No sólo por la historia de San Rafael sino también por dónde está ubicada la propiedad y por la posibilidad de tener el casino. Eso fue decisivo: poder tener el casino fue una parte fundamental de la inversión. Sinceramente creo que este es el mejor lugar para hacer cualquier inversión”, arranca. Su agenda, aunque sea enero y todo el mundo esté de vacaciones, explota de compromisos pero aún así se hace un rato para sonreír y conversar. Para probar, una vez más, por qué es que su apellido se ha convertido en una marca fuerte dentro del universo del lujo y la hotelería.

Noticias: ¿Y qué chances hay de que Cipriani vuelva a la Argentina? Porque de acá se fueron en 2001.

Giuseppe Cipriani: Sí, me fui justo cuando comenzó el corralito. ¿Por qué? Porque con los restaurantes, y cuando traés gente de afuera que paga en dólares, es muy difícil seguir adelante así. Pero quién sabe. Argentina me encanta y puede ser que algún día vayamos a volver. Lo real es que en este momento estoy con este proyecto y me va a tomar muchísimo tiempo. Ahora estamos acá, en Punta del Este.

Noticias: Me contaron que es amante de los perros.

Cipriani: Sí, así es. ¡Me encantan los perros! Tengo catorce.

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Noticias: Y viaja mucho...

Cipriani: Sí, muchísimo. El año pasado, si no estuve 700 horas en el aire, estuve 650. Muchas. Por eso, para relajarme, me dedico a las carreras de autos. Mi tiempo libre lo dedico a eso: a correr en campeonatos. Es algo que, contra lo que la gente suele creer, no me estresa.

Noticias: ¿No?

Cipriani: Para nada. Más aún, me encanta y me relaja mucho. Es la clase de deporte que te hace concentrar en vos mismo.

Noticias: Y tener un grupo con representaciones en todo el mundo también debe parecerse a correr en una carrera a máxima velocidad, ¿no? ¿Alguna vez cometió algún error importante?

Cipriani: (Risas) A ver: soy lo bastante grande como para haber cometido varios errores, porque en la vida cada uno tiene que cometer los suyos, ¿no? Pero los errores sirven para hacer las cosas mejor, aunque sea después. Una vida sin errores sería imposible.

Noticias: ¿Es religioso? ¿Cree en algo?

Cipriani: No, soy totalmente ateo. Pero sí creo que uno no debe hacer eso que no le gustaría que la gente le haga.

Noticias: El Harry´s Bar de Venecia tiene hasta fantasmas propios, es un lugar lleno de historia y de leyendas. ¿Qué planea hacer para que el nuevo espacio en Punta del Este tenga algo de toda esa magia?

Cipriani: Punta del Este ya es un polo atractivo. Y no sólo para América Latina sino también para Europa y los Estados Unidos. Ahora llegaron también bastantes europeos, por ejemplo. Y lo que me gustaría con este emprendimiento sería también traer mucha más gente del exterior, porque este es por lejos el mejor balneario que tiene América Latina. Me gustaría traer grandes espectáculos al hotel y eventos internacionales. Creo que se puede. Me gustaría que todo tuviera muchísima calidad y el mejor servicio. Y creo que lo vamos a lograr.

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Noticias: Suele hablar de su negocio con la palabra hospitalidad. ¿Por qué?

Cipriani: Es que para nosotros la hospitalidad y el recibir son todo. No se puede tener éxito en este negocio si no se es hospitalario, si no te gusta atender al otro. Y lo real es que no a todo el mundo le gusta esto. Es algo que se tiene o no se tiene. Nosotros lo tenemos bien claro y además, nos gusta. A mí, por ejemplo, cuando no trabajo me encanta recibir gente, abrir mi casa. Cuando estoy solo, me aburro mucho y por eso lo que más me gusta es estar con gente y compartir momentos con amigos. Me encanta cocinar pero, ¿la verdad? ¡Me encanta mucho más comer! Más le digo: creo ser un buen cocinero. Nosotros nacimos en una cocina y el restaurante fue algo central en la vida de todos nosotros. Era algo muy común en casa que todo el mundo cocinara.

Noticias: ¿Mujeres y hombres?

Cipriani: Sí, claro. Mi abuela y mi mamá cocinan las dos muy bien, pero mi abuelo era un gran pastelero. Digamos que casi todos compartimos el gusto de cocinar.

Noticias: ¿Se enamoraría de alguien que no supiera cocinar?

Cipriani: Bueno, ¿y por qué no? (risas). Si ese es el caso, cocinamos todos. ¡Que eso no es tan importante! (risas). Igual, para ser sincero, digamos que tampoco como tanto en casa porque estoy siempre comiendo en alguno de mis restaurantes alrededor del mundo.

Noticias: Varios de los platos y tragos creados por su abuelo aluden a artistas: Carpaccio, Bellini… ¿Qué lugar tiene el arte en su vida?

Cipriani: La verdad es que para el arte hay que tener tiempo, y yo no lo tengo. No tengo tiempo para visitar galerías o recorrer museos, por ejemplo. Pero nací en un lugar en donde uno está rodeado de arte todo el tiempo, aunque no pueda ir a un museo. Cuando uno nace en Italia, sobre todo, que si no me equivoco tiene el 70% del patrimonio artístico de toda la humanidad; uno lo tiene todo el tiempo ahí, en la calle, al alcance de la mano. Uno se cría respirando eso. Lo normal es eso y te influye, aunque no vayas a un museo a verlo.

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Noticias: Usted es abuelo. Atípico, pero abuelo al fin. ¿Se parece a su propio abuelo o no?

Cipriani: No, no. No soy un buen abuelo porque no estoy mucho, pese a que hago muchísimo para tratar de estar con ellos. Ellos (son dos) viven en Nueva York y yo vivo en otros lugares. En Nueva York sólo paso sesenta días al año así que no los veo tanto. El tiempo cambió.

Noticias: ¿Por qué lo dice?

Cipriani: Porque ahora es así, pero cuando yo era chico, vivía arriba de la casa de mi abuelo así que estaba todo el tiempo con él. Lo que aprendí de mi abuelo y de mi padre fue lo mismo: que las cosas nunca son fáciles y que hay que trabajar duro para obtenerlas. Ellos fueron grandísimos trabajadores y lo que aprendí de ellos fue esto: que hay que trabajar duro porque si no todo se termina rápido.

Noticias: Hoy su grupo está en todo el mundo y debe ser complejo relacionarse con personas tan diversas. ¿Cómo lo hace?

Cipriani: Lo que pasa es que en los últimos tiempos el mundo ha cambiado tanto que ya no es tan importante como antes de dónde es o dónde está cada uno. Así, si bien cada país tiene sus particularidades, en cada lugar uno se encuentra con más o menos las mismas cosas. Y además, vía web, todos están conectados y al tanto de lo que pasa en el resto de mundo. Todo el mundo sabe todo de todo el mundo.

Fernanda Sández

@Siwisi

por Fernanda Sández

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