NOTICIAS URUGUAY | 30-01-2019 11:27

Se los digo el 1º de julio

Si las elecciones fueran hoy ganaría el Frente Amplio pero blancos y colorados pueden aprovechar el cansancio de una parte de la sociedad. Cualquier pronóstico antes de las internas es aventurado.

La gente pregunta: ¿quién va a ganar? Pero falta mucho aún. No se sabe quiénes son los candidatos de los tres principales partidos, ni cómo se ubica la opinión pública. Cualquier pronóstico antes del 1ro. de julio, día siguiente a las internas, es aventurado. Recién entonces se tendrán los candidatos y cómo se ubicaron los ciudadanos. Esto es: qué porcentaje de votantes recogió cada partido. Hay elementos y ciertas novedades para pensar que estas elecciones no se parecerán a las del 2014, y los tres partidos principales no quedarán tan distanciados. Y si, hipotéticamente, la diferencia entre el primero, o los dos primeros, con el tercero se sitúa en unos 10 puntos, la recta final a octubre será de alquilar balcones. Mientras tanto, y con este panorama con personajes sin rostros –como en los cuadros de Zorrilla— yo diría que si las elecciones fueran hoy ganaría el Frente Amplio. Hay mucha gente que está o siente que ahora está mejor y actuaría en consecuencia. Un ciudadano, un voto. Nada de votos calificados: cada uno sabe cómo le va mejor que nadie. Y eso es lo que la mayoría expresa en el cuarto secreto. Cada uno, solito, sin presiones, sin que lo estén mirando, sin compromisos ni deudas o gratitudes eternas. También con sus broncas atragantadas y sus ganas de bajarle el copete a más de uno, tantas que puedan hasta hacerle cambiar la decisión aun cuando les vaya bien.

Pero el hecho es que hay uruguayos —y no son pocos— que están conformes con su situación. Por ejemplo, en los últimos 13 años los jubilados han recibido aumentos por sobre el índice de precios. Para el jubilado esta es una realidad, no un mero dato estadístico. Y hay 800 mil personas que dependen del BPS. Por otra parte, desde que asumió el FA el número de funcionarios creció 35%: entraron 70 mil nuevos funcionarios que deben ser el grueso del “ejército de gente que se acomodó…” y que “…consiguió contrato y puso familiares”, según denunció Sendic. Los funcionarios en total llegan a 270 mil, es mucha gente, y también han sido “contemplados”: han mejorado sus ingresos; ganan bien. De vez en cuando aparecen algunas escalas de sueldos que generan bronca (y eso que no figuran beneficios extras). Todo eso calienta a un pueblo, pero a su vez hay otro pueblo, “el contemplado”, que suma cientos de miles de votos. Y el sistema se trata exclusivamente de eso: de contar los votos. BPS y educación no suman votos, seguridad no tanto como se cree. El de la seguridad social será uno de los grandes problemas que tendrá el próximo gobierno, pero no es tema de campaña, y no sirve para juntar ni cambiar votos. El jubilado desconoce o ni piensa en el desfinanciamiento del BPS, lo que sí sabe es que hasta ahora todos los  meses recibe la jubilación y todos los años el aumento. Pasa lo mismo con la educación, el problema mayor que tiene el país, pero que no pesa tanto al momento de decidir el voto. Hay bastante gente y en diferentes niveles que tiene o cree tener más o menos resuelto el tema. Y los más afectados, que son los más, o no se dan cuenta, o les preocupa muy poco. No se ganan o se cambian votos diciendo que se van a construir más escuelas o se van a aumentar horarios. El tema de la inseguridad sí le toca más de cerca a la ciudadanía, pero quizás no tanto como se cree, y menos como para transformarlo en el tema central.

Los cansados. Pero hay un desgaste real del gobierno. Un porcentaje alto de la ciudadanía, de los que no están atados a ningún partido, está fastidiado. Cansado de tantos abusos y “abusitos” y, sobre todo, de la soberbia; la de los hombres de gobierno y la de los dirigentes del PIT-CNT. La gente está caliente con los funcionarios municipales, con los impuestos que paga, con los inspectores, con las multas, la basura y las veredas. Repudia los escraches y más los que vienen de arriba, y le indigna la impunidad. Está podrida de que sean los dueños de la verdad, que den cátedra de todo; que tengan el patrimonio de la defensa de la soberanía, del anticapitalismo y el rechazo a las multinacionales, y se postren ante UPM mientras se castiga al ciudadano local. Más impuestos, más quitas, más subas del IRPF y de las tarifas para pagarle el sueldo al “ejército” de funcionarios. A la gente le revienta los dirigentes sindicales que no trabajan, que no se sabe cuándo fueron obreros ni qué empresas les pagan los sueldos o si están de licencia gremial continua. Quizás el tema de la corrupción no sea el que más inquietud genera, pero el hecho de que no se vote ninguna investigadora y se niegue información hasta al propio parlamento, sorprende, llama la atención. No es cuestión del cambio o qué tipo de cambio: la prioridad para mucha gente es que los saquen del gobierno, y después vendrán los cambios.

Cosse y Martínez. En el FA como que no lo ven tan claro, de otra manera no se explica el apoyo a Carolina Cosse. Ella representa todo eso que molesta. Ahuyenta votos. Martínez, en cambio, parece el más indicado, no genera rispideces, no asusta, es más fácil que gane y por ende se mantengan los privilegios. Un dato extra es la decisión de Mujica de quedar afuera. No pudo haber sido sólo para cerrarle el camino a Astori y a la vez un tiro por elevación contra Sanguinetti. Ya hace algún tiempo él había dicho que no quería ser el capitán de la derrota y mucho menos, es de suponer, que quisiera hacerse cargo de la brasa ardiendo que espera al próximo gobierno. “Macaco viejo no sube a palo podrido”, habrá concluido el baqueano dirigente, es de suponer.

Demostrar que los pueden sacar. Cómo “echar” al Frente Amplio debería ser, quizás, el centro y la prioridad del discurso en la disputa interna de los dos partidos democráticos históricos. Más que mostrar por qué soy mejor que los otros correligionarios en pugna, el objetivo debería ser cómo convencer a propios y extraños –en particular a estos que andan boyando por ahí y hay que arrimarlos— de que se tiene la estatura necesaria para sacarlos y para depurar el Estado de la burocracia frentista encaramada y reubicar en su exclusiva función sindical al PIT-CNT. O, en su defecto, para hacer una oposición muy férrea que frene a un gobierno que, por primera vez en minoría, caerá en los desbordes que se ha visto caer a otros gobiernos progresistas del continente. La carrera de blancos y colorados. En ese escenario parecería que el Partido Colorado tiene más Campo para crecer. No es que en el Partido Nacional esté todo dicho, pero es notorio que el líder Luis Lacalle Pou tiene una estrategia diferente a la del choque. Quizás lo suyo sea lo atinado y lo que corresponde y hay que respetarle, no de casualidad ni de regalo se llega a donde él ha llegado y se ha mantenido.

Pero Luis deja “cachones”, como el que aprovechó Talvi sobre la propuesta de “un gobierno para evolucionar”. Se la dejó “de mondonguillo”, como diría Wilson. Y también se la está dejando a Jorge Larrañaga, que está peleando bien, en momentos en que los que mejor se cotizan son los peleadores. Y no me animo a anticiparme más respecto a la interna blanca. Sobre la colorada me parece, sí, que presenta un escenario más atrayente en el marco de ese hipotético discurso para sacar al FA. Más atrayente para propios y extraños. Sanguinetti, quien todavía no ha dicho si será candidato, y como buen baqueano otea el horizonte, tiene trayectoria y estatura. Con su “vuelta” el Partido Colorado se revitalizó y hoy ya tiene un menú que invita a participar, con él y Talvi como platos fuertes. Menú mejorado con una especie de cambio o enriquecimiento del perfil de Talvi, como surge de la entrevista que le realizó el semanario Búsqueda. Es otro, cambia y lo hace en la línea de que la batalla es contra el FA y en función de ello hay que elegir al candidato partidario. Sanguinetti es un hueso duro de roer. Puesto en campaña, hay que sacarle el sombrero. Y además, tiene trayectoria y no le falta coraje. Parece que su problema es la edad (83 años).

Sin embargo, está muy bien, y es fácil comprobarlo. Basta verlo y seguirlo en sus actividades. Se podría incluir una larga lista de líderes de todo el mundo que fueron brillantes gobernantes, con bastante más años que Sanguinetti. Quizás, si gana, complete una buena fórmula con el mismo Talvi, a quien hace un tiempo Sanguinetti le ofreció apoyar como candidato y éste no lo aceptó (creo que Ernesto se fue al amague).

En fin, hay otros nombres. Hace tres años escribí sobre “reapariciones no calculadas”, refiriéndome a Sanguinetti y a un eventual resurgimiento colorado. También hoy respecto al compañero de fórmula puede haber “reapariciones no calculadas”. Los colorados hoy tienen una mesa bien servida. Es posible que ello les ayude a sumar nuevos comensales y a quedar a unos 10 puntos de los que punteen. Y entonces, será de alquilar balcones.

*PERIODISTA. Exdirector de Búsqueda y galería. Expresidente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). Su columna quincenal sobre temas internacionales se publica en 16 medios de América.

por Danilo Arbilla*

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