CULTURA | 05-02-2019 14:25

Lola Arias: la escena documental

Uno de los talentos de la dramaturgia local, estrena en Buenos Aires “Atlas del comunismo”. Por qué su trabajo tiene fanáticos.

Recuerdos, imágenes, historias personales; este es el material con el que, como muchos otros artistas, trabaja Lola Arias, una de las dramaturgas más notables de la escena nacional actual. Pero lo peculiar en ella es que la memoria invocada se materializa en escena, los protagonistas de los hechos narran sus verdaderas experiencias y el espectador toma un contacto de gran intensidad con una situación histórica en particular.

“Teatro documental” llama la directora a este género, en donde no hay actores recitando una letra sino testigos del pasado aportando un punto de vista particular. Lo notable, también, en Lola Arias; es que comenzó a brillar desde muy chica, con una primera obra - “Mi vida después”, 2009- en la que junto a grupo de jóvenes, reinterpretaba la dictadura desde la perspectiva de los pibes nacidos en los '70.

Creativa y versátil, Arias hizo performances (con niños, policías, mendigos y prostitutas), música (junto a Ulises Conti) y literatura (“Los posnucleares”, “Las impúdicas en el paraíso”).  Convocada en Latinoamérica, Argentina y Europa para dirigir proyectos de teatro y performances, pasa gran parte del año fuera del país, sola o acompañada por su marido, el escritor Alan Pauls y su hijo de 5 años.

La lista de los festivales y salas del mundo adonde se ha presentado es inmensa. Uno de sus trabajos más importantes, “Campo minado”, pudo verse en 2018 en el Teatro San Martín y tendrá su reposición durante este año.

En este proyecto Arias reunió a veteranos argentinos e ingleses de Malvinas, para que contaran juntos, por primera vez, las experiencias del conflicto. El proceso de creación se constituyó en la primera película de la dramaturga, “Teatro de guerra”.  Por estos días, en el marco de FIBA (Festival Internacional de Buenos Aires, que se extiende hasta en 3 de febrero), Arias estrena en la Argentina uno de los platos fuertes del evento “Atlas des Kommunismus”, un encargo del teatro Gorki de Berlín.

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En nuestro país, Lola Arias tiene fanáticos. Por eso cuesta mucho conseguir entradas para sus obras. Pero la experiencia vale la pena. En diálogo con NOTICIAS, habló de su método de trabajo y de las dificultades de ser mujer y exitosa en el complejo mundo patriarcal.

Noticias: ¿Cómo empieza cada uno de sus proyectos? ¿Cómo trata ese material tan heterogéneo que es la base de tus obras?

Lola Arias: Muchas veces los proyectos empiezan con una idea que va mutando. “Campo minado”, por ejemplo, es parte de un proyecto mayor que empezó en 2013. Me llamaron para la exhibición “Después de la guerra”, en Londres. Invitaban a artistas de todo el mundo porque en 2014 se cumplían 100 años de la Primera Guerra. Yo ya tenía la idea de trabajar con Malvinas. Entrevisté a muchos veteranos (40 o 50) para buscar a cinco que iban a reconstruir ese recuerdo en el lugar donde estaban cada día. Había un psiquiatra del Hospital Alvear que reconstruía la explosión de una bomba en la que casi muere. Otro que era un cantante de ópera lo hacía en un teatro. Otro en su taller de mecánico de autos.

Noticias: Entonces el primer paso es acotar el recuerdo.

Arias: Lo primero es empezar a trabajar sobre lo que hizo la guerra con esa persona. Ese primer proyecto, que fue una video instalación, se presentó en Londres. Allí apareció la idea de hacer algo con veteranos argentinos e ingleses. Entonces empecé a pensar en una obra de teatro -“Campo minado”- y una película que fue “Teatro de guerra” (2018). Trabajé durante dos años entrevistando ahora sí a ingleses y argentinos, y tratando de conseguir los fondos para un proyecto binacional. En 2016 vinieron los ingleses por primera vez y ensayamos durante cuatro meses en un galpón. Mientras ensayábamos, yo filmaba la película. Después la obra se estrenó en Londres. Y está viajando por el mundo desde hace tres años.

Noticias: ¿Cómo logra que esa gente, que no son actores, acepten formar parte de un elenco?

Arias: Hace casi 12 años que trabajo con personas que no son actores. Son sujetos activos, colaboradores participantes del proyecto en todo momento. Y muchas veces me dicen que no.

Noticias: ¿Se les paga bien?

Arias: Ganan más que actores profesionales. Tenemos un sistema de cooperativa. Participan de las ganancias de la compañía.

Noticias: Su curriculum es tan largo que uno puede suponer una vida laboral muy intensa.

Arias: Estos proyectos demandan de mí una energía demencial. Pero no concibo el arte de otra manera. No puedo imaginar sentarme en una sala de ensayos con un texto y actores y decir: “Bueno, vamos a poner en escena esto”. Pienso el teatro como un arte que envejece junto con los protagonistas, que se adapta a la vida real, que produce un encuentro entre gente que nunca estuvo junta, que crea una comunidad alrededor de un problema.

Noticias: En los últimos años la literatura “real”, basada en hechos que ocurrieron, está en auge. ¿Hay algo en sintonía con esto en su teatro?

Arias: Lo más difícil para artistas como yo es ser reconocido como escritores de estos proyectos. Cuando uno lee a Emmanuel Carrère, él es el autor, aunque cuente una historia real. Uno ve “Campo minado” y cree que no hay autor, que son ellos contando sus historias. Y hay autor. No solo a mí no se me reconoce como autora sino que a ellos tampoco se los reconoce como “performers”.

Noticias: ¿Cómo es la obra que presenta en FIBA, “Atlas des Kommunismus”?

Arias: Es la primera vez que voy a estar en FIBA. La posibilidad de traer “Atlas del comunismo”, que hice en 2016 para el teatro Gorki de Berlín, es para mí muy esperada. Ellos me llamaron para hacer un proyecto y yo decidí trabajar con personas que crecieron en la República Democrática Alemana (RDA) ese país que ya no existe. La protagonista más pequeña tiene 10 y la más grande, 86. Son 8 personas, mujeres y pibes, porque me interesaba también contar la historia desde las perspectivas de las mujeres y los pibes. Salomea Genin, que es la más vieja, trabajó durante 20 años como espía del gobierno. En la obra entra en contacto con Jana Schlosser, una mujer que era cantante de un grupo punk y que estuvo en la cárcel. Jana podría haber sido denunciada por Salomea. Están juntas en la misma obra, que desde 2016 está en cartel en Berlín.

Noticias: ¿Cómo combina su carrera en el exterior con su vida de familia?

Arias: Mi marido siempre me apoyó. También entendí que uno cría a un hijo con su pareja, compañero, compañera, comunidad. Yo tenía mucho miedo de tener un hijo, porque todavía es muy fuerte el mandato de “tendrás un hijo y tu vida terminará”. Cuando tuvo tres meses empezó a acompañarme a las giras. No quiero ni separarme de él ni dejar de ser lo que soy y lo que hago. Pero es una negociación constante. No es fácil, no puedo decir: “lo resolví”.

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Noticias: Usted lleva un pañuelo verde en su mochila. ¿Le dieron ganas este año de hacer un proyecto con mujeres?

Arias: Esta obra que presento con mujeres alemanas tiene mucho que ver con lo que está pasando en la Argentina. “Campo minado” también es, de alguna manera, la apropiación de la narrativa de la guerra. Es un gesto político desde el lugar de una mujer, porque la historia siempre la cuentan los hombres.

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Adriana Lorusso

Adriana Lorusso

Editora de Cultura y columnista de Radio Perfil.

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