martes, octubre 22, 2019

NOTICIAS URUGUAY | 08-02-2019 18:53

Más que un cambio de look

La clásica pa­rrillada instalada en la calle San José renovó su imagen de la mano de Gastón Iza­guirre. La propuesta gastronómica apuesta por lo sa­ludable.

Los Leños, la clásica pa­rrillada instalada en la calle San José desde el año 1964, renovó su imagen de la mano de Gastón Iza­guirre, el conocido artis­ta plástico que, con esta notable intervención, demuestra sus dotes para el interiorismo.

La estética del local invi­ta a entrar y formar parte. Las altas paredes de ladri­llo visto están vestidas con cuadros del artista y con estanterías industriales que llegan al infinito, en las que conviven maletas de época con jarrones, libros antiguos y potes esmal­tados. Del techo penden alegres helechos con sus frondas tropicales aportan­do el justo toque vegetal. De los la­terales del amplio lo­cal surgen dos gran­des ba­rras. Una destinada a la elabo­ración, ser­vicio y de­gustación de tragos y la otra al cocina­do de los platos, con una cocina a la vista que atrae todas las miradas.

Junto a ésta se ubica un gran horno de barro custodiado por un enorme halo de ruedas colgantes de bicicleta. Las sillas de mimbre y la estéti­ca del personal de cocina y barra -tan de los años '20-, redondean la propuesta vi­sual, aspecto no menor en la percepción general de la experiencia.

La propuesta gastronó­mica, completamente re­novada, corre a cargo de los chefs Santiago Rodríguez y Damián Furtado, con amplia experiencia en establecimientos como La Bourgogne, Sofitel, Conrad y Novecento. Todos y cada uno de los platos en carta son libres de gluten, una decisión que corresponde a las tendencias alimen­tarias y la apuesta por lo sa­ludable.

Para al­muerzos y cenas, la carta ofre­ce algunas entradas interesantes como las mo­llejas cro­cantes a la antigua acompañadas con mix de verdes, papas rosti y “che­rries” semi secos. Otras opciones disponibles son la pizza rústica, el provolone, el chorizo, las croquetas de jamón y la tortilla españo­la. Destacan las ensaladas, contundentes, originales, completas y bien adereza­das, como la de quinoa y vegetales grillados o la de peras caramelizadas, que­so azul y nueces.

Los cortes “premium” protagonizan la propues­ta de carnes incorporando una deliciosa y tierna paleta de cordero braseada. No falta la pesca ni la pas­ta, destacando con hono­res la lasagna servida en sartén de hierro. La amplia carta de postres recurre a clásicos como el volcán de dulce de leche y el manjar del cielo y cuenta con la opción de degustación para los más golosos. Entre las bebidas destacan los tra­gos de autor, las limonadas y las bebidas frutales de corte casero.

En las tardes, el local ofrece una carta más infor­mal para comidas a desho­ras y una opción completa de merienda para dos. El servicio pasa desapercibido -lo cual es siempre buena noticia. Los únicos peros son de carácter logístico en relación a la concepción con la que se diseñó el es­pacio. Uno queda varado a su suerte en mitad de la sala entre que llega y es acompañado a la mesa. En la noche, lo sumamente te­nue de la iluminación exige una luz adicional para leer la carta y por extensión, el comensal no ve nítidamen­te el plato que degusta.

por Alva Sueiras

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