TELEVISIóN | 19-02-2019 12:54

Campanas que suenan mal

Argumento complicado. Federico Amador, Calu Rivero, Esteban Lamothe protagonizan la telenovela de Telefe.

“Tus decisiones son tuyas”. “Nadie tiene que decidir por vos”. "No tengas miedo, tenés derecho a ser feliz". "Vos podés". Estas son algunas de las frases que se pueden escuchar entre los personajes. Todas dichas a mujeres. Es que “Campanas en la noche” se propuso como una telenovela que aborda el tema de los abusos. Y no faltan. El maltrato, la violencia psicológica, la física y el femicidio, el poder decidir si ser padres o no: en el primer mes al aire (arrancó el 14 de enero) todos estos conflictos poblaron la trama. ¿Pero de qué modo? Superficial, maniqueo. Con bastantes problemas de verosimilitud. Y cuando la verosimilitud falla, aún con todos los “permitidos” a los que acostumbra el género, mucho se viene abajo y se vuelve leve.

Luciana (Calu Rivero) es una joven “influenciable”. Catorce años atrás descubrió el cuerpo de una mujer asesinada, vio huir del lugar a Luis (Federico Amador) y quien la rescató de la desesperación fue Vito (Esteban Lamothe) que también andaba por ahí, por Lago Místico, Patagonia. Mientras Luis se fuga a Buenos Aires (raro destino para la clandestinidad) y cambia de identidad, ella empieza una relación con su salvador, quien se convertirá en su pesadilla. Acá va la gran falla: su novio no sólo la manipula haciéndole creer que toma malas decisiones y la violenta, sino que además es un inescrupuloso, se acuesta con su suegra (Patricia Viggiano) y es el verdadero asesino. Gran combo, interpretado por un Lamothe cuyas sutilezas se le quedaron atrapadas sólo en el movimiento de sus cejas. Entonces, no sólo es un violento sino que es la mismísima caja de Pandora. Y cuando hay tantos colores mezclados, sabemos que todo se vuelve blanco.

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Otra complicación argumental es que han pasado 14 años desde aquella tragedia que los cruzó a todos. Que de ese tiempo a esta parte no pasó nada. Ni a Luis –ahora haciéndose llamar Omar– se le ocurrió hacer algo para averiguar quién asesinó a su esposa, ni la hermana de esta, la brasileña Rita (Bárbara Amaral) se preocupó porque no dio más señales de vida. Eso sí: ahora, cuando viene a la Argentina la llevan a ver la escena del crimen… ¡que está intacta!

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Ricos malos y pobres buenos, que parecerían arreglar todo con la comida. Una escuela nocturna en un supuesto barrio peligroso donde suceden los nuevos crímenes, una pensión –obvio– con patio central para unos; una constructora y prolijos departamentos para otros. Todo, con una escenografía que se anima a no poner ni una sola ventana en sus decorados. Como casi siempre, un elenco terciario reservado para buenos actores (Bidonde, Stella, Navarro) y un principal al que le cuesta. Salvo Federico Amador, quien sobresale como un galán vulnerable, que sabe ablandar los textos y tiene la capacidad de emocionar cuando hay que hacerlo en serio, como la escena del reencuentro con su abuelo (Héctor Bidonde) después de tantos años. Y el beso tan esperado… digamos que Calu se deja besar.

Campanas en la noche. Telenovela. Lunes a jueves a las 22.30/22:45 por Telefe. Con Federico Amador, Calu Rivero, Esteban Lamothe. Producción ejecutiva: Manuel Garriga. Dirección: Negro Luna, Omar Aiello.

Calificación: ** (dos)

por Saula Benavente

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