lunes, noviembre 11, 2019

MUNDO | 06-05-2019 17:33

Divorcio a la brasilera: vice en oposición

Bolsonaro en una interna furiosa con su segundo, a quien califican de "traidor".

Aseis meses de la victoria electoral que consagró a la fórmula presidencial en Brasil, Jair Bolsonaro, y su vicepresidente, el general retirado Hamilton Mourão, ya tramitan el divorcio. El enfrentamiento es vox populi aunque por ahora se agreden por boca de terceros.

Las diferencias entre los dos derivan de cuestiones sensibles como la posibilidad de una intervención militar en Venezuela (Bolsonaro estaba a favor y Mourão se opuso), el traslado de la embajada en Israel de Tel Aviv a Jerusalén (Bolsonaro trabó una relación estrecha con Benjamin Netanyahu, premier israelí relecto hace una semana), y el despido del ex ministro de Educación, el ultraderechista Ricardo Vélez Rodríguez (a pedido de Mourão).

Disparos. Los militares de línea dura (Bolsonaro es ex capitán) ya se lanzan misiles. Según dan cuenta los periódicos brasileros, el presidente estimuló a algunos de sus principales allegados a visibilizar las desaveniencias con su vicepresidente "traidor".

El ensayista de ultraderecha Olavo de Carvalho, considerado el “gurú” de la ultraderecha gobernante, ya lo había calificado así al vicerpesidente. Haciéndose eco, Bolsonaro publicó el sábado pasado en su canal de Youtube un video de Carvalho criticando a los militares del país. El Jaime Duran Barba de Bolsonaro llamó al presidente "un mártir" por "poder arreglárselas con esos hijos de puta que gravitan a su alrededor". El video fue eliminado un día después pero bastó para que los militares que encolumna Mourão se sintieran agraviados.

(Leer también: Brasil: unidos por la corrupción)

Y la semana pasada se sumó el subjefe de bloque del Partido Social Liberal (PSL, el frente bolsonarista), el pastor evangélico Marcos Feliciano, presentando un pedido de juicio político contra Mourão: “Espero que el vicepresidente sea leal con Bolsonaro. Es hora de unión y no de conspiración”, marcó.

El último golpe lo dieron Carlos Bolsonaro, concejal de Río de Janeiro y Eduardo Bolsonaro, hijo del presidente, diputado nacional y titular de la comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara Baja, con un comunicado: "están causando bastante ruido las sucesivas declaraciones del vice en su forma contraria al presidente".

Mourão tuvo que salir a contestar: "el presidente y yo fuimos formados en la Academia Militar de las Agujas Negras, entonces la lealtad es un valor por encima de todo para nosotros. Yo le soy leal a él y él me es leal a mí”, marcó el ex general, pasando factura por la alianza que llevó a Bolsonaro al poder.

Estilos. Mientras el presidente se cierra en su círculo rojo, Mourão se muestra en reuniones con empresarios, miembros de la sociedad civil, diplomáticos, medios de comunicación y líderes de la oposición.

"El vicepresidente ha demostrado ser una persona muy constructiva, bien informada y moderada", dijo al diario El País la semana pasada el embajador alemán en Brasil, Georg Witschel tras reunirse con Mourão. Otros diplomáticos dijeron que tiene "el buen sentido que a veces carece la retórica de Bolsonaro".

Las diferencias son notorias en cuanto a la política exterior: cuando Bolsonaro acusó a China de llevar adelante prácticas comerciales desleales, Mourão dijo a varios medios de prensa que Brasil “no puede permitirse socavar sus vínculos con China” y que él planeaba visitar el país en mayo.

También le contestó a Carvalho : el vicepresidente dijo que el escritor “debería limitarse a hacer lo que sabe hacer, que es desempeñarse como astrólogo”, y agregó que “no entiende lo que está sucediendo en Brasil”.

Diplomático Mourão insiste en entrevistas que "se complementan mutuamente". A pesar de que el vicepresidente es visto cada vez más como un opositor, y una alternativa moderada a Bolsonaro: varios analistas estiman que la interna con el “número dos” durará todo el mandato de Bolsonaro, y que Mourão podría desafiarlo cuando trate de buscar la reelección en 2022.

"Fuimos elegidos para gobernar para el conjunto de Brasil. Hacemos política por medio del diálogo. No creo que esto sea moderación. Es solo buena política", insiste el vice marcando su estilo ahora dialoguista.

Una encuesta de opinión reciente demuestra que los brasileños tienen una mejor imagen de Mourão que de Bolsonaro. Según Datafolha, apenas el 18% considera que el desempeño del vicepresidente es "malo u horrible". En sentido inverso, la popularidad de Bolsonaro se ha desplomado por debajo del 30% (es la peor calificación para un nuevo presidente en la historia de Brasil).

Reformas. La luna de miel que suelen gozar los presidentes durante al primer año de mandato fue despreciada por Bolsonaro.Podría haberse valido de su impétud para negociar su paquete de reformas, pero decidió simplemente imponerlas: "¿Qué es la articulación política? Yo no voy a seguir el destino de los ex presidentes, pueden tener certeza de eso", dijo, presumiendo de no reunirse con los legisladores de otros bloques.

Y tras la embestida contra el ex presidente Michel Temer ("La Justicia nació para todos y cada uno debe responder por sus actos", disparó Bolsonaro tras la detención) y la plana del mayor del MDB (Movimiento Democrático Brasilero), el presidente perdió los votos de un potencial aliado en el Congresio.

Como respuesta, el MDB decidió reflotar la reforma previsional de Temer y cajonear la del superministro de Economía Paulo Guedes: cuestionaron que la reforma de Guedes era muy laxa con los militares y sumamente rígida con los sectores más vulnerables como los trabajadores rurales, a quienes se les exigía una contribución mínima de 25 años para poder jubilarse, contra 15 que establecía el proyecto anterior. Bolsonaro tuvo que ceder a la modificación de varios puntos y ahora la ley avanza: ya superó su primer visado en el Comité de Justicia. La medida le permitirá ahorrar al estado brasilero un billón de reales, pero las dudas subisten por la falta de tacto político del presidente: Mourão es clave para que la reforma se aprobada en senadores antes de agosto.

En consecuencia, el mercado ya comenzó a pasarle factura a Bolsonaro: las estimaciones de crecimiento cayeron del 2,5% al 2% para este año, junto con una importante depreciación del real.

Al vicepresidente Mourão le tocó "defender" las políticas económicas frente a la Federación de Industrias del Estado de San Pablo (Fiesp), pero el número dos del Ejecutivo mostró oportunamente sus diferencias al remarcar la importancia del diálogo y prometer a los industriales que no habrá apertura comercial sin antes reorganizar el sistema tributario. "Una apertura de la noche para el día va a acabar con nuestra industria", insitió aplaudido por el poderoso grupo de empresarios.

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