martes, octubre 22, 2019

ON DEMAND | 06-05-2019 12:25

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Una trama en la que se mezclan problemas morales y sociales, pero especialmente el racismo.

**** Un western en tierras de Oceanía, un drama moral, una aventura en lo desconocido. Todo eso al mismo tiempo y tejido de tal manera que ninguna de las hebras de la trenza puede separarse de las otras. Hay un rastreador, el personaje que da título a la película, que debe encontrar a un hombre acusado de un crimen.

Pero ese rastreador tiene un pasado y tiene una culpa y, ahora, tiene una decisión: sabe que el acusado es inocente. En la trama se mezcla toda clase de problemas morales y sociales –especialmente el racismo– mientras la acción pura, el movimiento de los hombres en un paisaje que los complementa (hay mucho de John Ford en esta película) es la que construye la historia. Lo más parecido a cómo funcionaba el cine clásico de Hollywood en sus mejores momentos, realizado en un país del que no solemos tener demasiada idea.

(Leer también: Cine: cuáles son las películas imprescindibles que hay que ver)

Lo de Ray Winstone, ese tipo grandote con un rostro tallado en piedra, es una lección de cómo se actúa para la cámara cinematográfica. Pasó inadvertida por los cines y es una pena que la haya visto menos gente de la que merece.

Mirá el trailer:

(Nueva Zelanda, 2010) Aventuras. Dirección: Ian Sharp. Con Ray Winstone. Qubit.TV.

por Leonardo D’Espósito

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