martes, diciembre 10, 2019

NOTICIAS URUGUAY | 05-07-2019 16:06

Un escenario diferente

Los contundentes triunfos de Lacalle Pou, Talvi y Martínez exhibieron una preferencia del electorado por el centro y la consolidación de un proceso de renovación. La carrera hacia octubre ya comenzó.

Renovación, fragmentación política por la aparición de nuevos actores y polémicas por el desarrollo de fenómenos desconocidos hasta el momento en el Uruguay pero que no cosecharon el resultado anunciado, son algunas de las principales conclusiones que se pueden extraer de la reciente campaña y de las elecciones internas que acaban de realizarse. Los contundentes y hasta impactantes triunfos de Luis Lacalle Pou y Ernesto Talvi y aun la victoria del propio Daniel Martínez en el oficialismo, exhibieron al menos dos fenómenos: una preferencia del electorado por el centro -reafirmando una tendencia histórica- y la consolidación de un proceso de renovación, más allá de que el candidato blanco ya se haya postulado en 2009 (tiene 46 años) y de que el frenteamplista tenga 63 años.

El escenario que se plantea es uno de los más complejos que podían presentarse para el oficialismo, no sólo por el nivel de votación del Frente Amplio en la interna en relación a los blancos y al conjunto de la oposición, sino también porque los dos partidos tradicionales emergieron con candidatos fuertes y liderazgos afirmados. Y seguramente el discurso que tenía planteado, deberá cambiar o al menos ajustarse. En ese sentido, juega por ejemplo, el espacio que ha ido ocupando Talvi reivindicando de forma creciente al primer batllismo de José Batlle y Ordoñez.

La revancha. El Frente Amplio tiene un ganador claro, con casi veinte puntos de diferencia sobre la segunda, Carolina Cosse, pero sin la contundencia de lo ocurrido en los blancos y colorados; y mucho menos sin posibilidades de liderar a toda la coalición. Es decir que en este período tan particular que vive la izquierda en la etapa política final de sus líderes históricos, la elección no aportó mucho para sus relevos.

En cuanto a Martínez, sin embargo, debe destacarse un aspecto poco advertido al menos en lo inmediato: para el ex intendente el resultado significó -luego de vetos varios- un verdadero triunfo en la interna frentista, contra casi todo y contra casi todos. Para esta ocasión logró apoyos importantes, sobre todo del astorismo, pero el MPP no lo quiere -cosa que se ocuparon en afirmar públicamente en más de una oportunidad José Mujica y Lucía Topolansky, alegando argumentos como que los intendentes no tienen visibilidad nacional- y ni siquiera es bien visto por la actual conducción del Partido Socialista, del que está cada vez más lejos, según han reconocido allegados. En ese sentido, fue muy sugestiva la ausencia absoluta de referentes ortodoxos en el lanzamiento del libro biográfico de Martínez escrito por Antonio Ladra, en plena campaña.

En 2008 Martínez debió dejar su postulación a la presidencia ante la decisión del Congreso de transformar a Mujica como candidato “oficial” pese a lo cual debió enfrentar a Astori. Y en 2010 Martínez fue bloqueado como postulante a la Intendencia de Montevideo.

Ahora las diferencias políticas y de estilo entre Martínez y Cosse han resultado un obstáculo para una fórmula común. Algunos días antes de las elecciones Martínez habló del tema con Mujica y este dijo que no pondría obstáculos a una candidata a la vicepresidencia que no fuera Cosse.

Para muchos la gran sorpresa fue el candidato comunista Óscar Andrade y, como contrapartida, la gran frustración fue Carolina Cosse, de campaña muy floja y de cuya mano el MPP cosechó la cuarta derrota consecutiva en la coalición (las internas que les ganaron Mónica Xavier y Javier Miranda y el propio Martínez a Topolansky en la elección capitalina).

Andrade tuvo un desempeño destacado que no debería llamar la atención teniendo en cuenta su trayectoria como orador a nivel sindical y su participación en debates radiales y de televisión durante varios años. Además contó con un aporte extra: pertenece a un partido militante y disciplinado, cuyos miembros votan siempre. En ese sentido no estuvo muy lejos de la votación que logró la 1001 en la primera ronda de 2014. Sería una gran sorpresa que superara en mucho esa votación en las próximas elecciones. En cualquier caso cumplió con su propósito, consolidando su figura en particular hacia adentro del Frente Amplio.

Mario Bergara asumió un desafío nada fácil: se lanzó sin un partido atrás. Pero marcó votos y estuvo presente.

Hoy el Frente Amplio tiene el reto de lograr un equilibrio que no lo aleje de ese centro que va a definir las elecciones. El que lo entendió de inmediato, fue el propio Martínez, quien en la misma noche del domingo 30 tendió puentes a los otros partidos y llamó a la búsqueda de acuerdos interpartidarios. Hay sin embargo algunos que cuestionan esa estrategia. Para la suerte del Frente Amplio, al mismo tiempo, resultará fundamental que todos los grupos de la coalición, cercanos o no a Martínez, empujen con todas sus energías.

Un paso adelante. El domingo 30 existía una gran expectativa acerca de cómo el Partido Nacional resolvería la tensa situación provocada por la irrupción de Sartori y la utilización de los recursos que se le atribuyen. El sábado, sin embargo, todos los precandidatos habían conversado y negociado una solución, incluyendo el modo de decidir la compañera de fórmula del ganador. Preocupaba un acuerdo de futuro e incluso lo que pudiera ocurrir en el directorio y en el estrado ubicado frente a la sede nacionalista. Pero salvo algunos abucheos, la cosa no pasó a mayores: Sartori, todo el tiempo acompañado de Verónica Alonso y Alem García, llegó al directorio e incluso estuvo en un segundo plano en el estrado.

Sin duda que la amplia diferencia lograda por Lacalle Pou y el hecho de que Sartori apenas superara a Jorge Larrañaga, terminaron de acallar cualquier conflicto.

La amplia ventaja que obtuvo Lacalle Pou le permitió no sólo ser candidato único de los blancos, sino también proyectarse como un líder fuerte y jefe de una eventual coalición de gobierno. “La empresa -señaló- es construir, liderando pero no en solitario”.

Hasta el momento ha realizado una campaña sin errores, como él dijo, hablando cuando fue necesario y manteniendo el silencio cuando pensó que era lo mejor. Ahora tiene el reto de mantener ese estilo. Y en la misma noche del domingo, ante la sede partidaria, realizó la sorpresiva proclamación de la presidenta del directorio, Beatriz Argimón, como compañera de fórmula. Una jugada hacia adentro -no dejó espacio para dudas y contramarchas- y para afuera, acotando el espacio de los demás partidos y obligando sobre todo al Frente Amplio a plantear una fórmula paritaria. Se colocó, en ese sentido, un paso adelante.

Lacalle Pou destacó las características de Argimón: entre otras, ex parlamentaria, experimentada política, negociadora y de buen humor. Además, reconocida militante feminista que integra el colectivo Mujeres de Negro.

Campaña fulgurante. La de Talvi fue una campaña fulgurante. En pocos meses construyó un sector -Ciudadanos- y su propia candidatura desde la nada, en términos políticos. O en realidad, desde la imagen de un economista, de un técnico sin mayor trayectoria partidaria. Al comienzo podía parecer una aventura sin mayor destino y terminó ganándole con mucha amplitud nada menos que al dos veces presidente Julio Sanguinetti. Quiso marcar una diferencia sustancial con el “establishment” colorado y lo logró. Muchos pensaron que había cometido un gran error cuando evitó el apoyo de Sanguinetti, pero acertó. Y construyó no sólo su candidatura sino, además, una inmejorable situación para liderar al Partido Colorado. Todo indica que Talvi logró llegar a los jóvenes de un modo que hacía mucho tiempo no lo hacía otro candidato colorado.

Sanguinetti en tanto perdió, pero su participación en la interna tuvo desde el comienzo un impacto positivo y ayudó en una competencia interna que dinamizó a su partido, hecho que redundó en una mejor performance de los colorados.

Manini Ríos. Es muy difícil medir la relación entre el resultado de las internas cuando no existe competencia entre precandidatos, y lo que pueda pasar con los partidos menores en octubre, aunque esa no es la situación de Cabildo Abierto. El partido del general retirado Guido Manini Ríos alcanzó un resultado muy importante, y no sólo en términos porcentuales, sino también en números absolutos: cerca de 46 mil votos.

Habrá tiempo de evaluar mejor este fenómeno, pero una primera lectura permite establecer que había una demanda insatisfecha que el ex jefe del Ejército supo ver.

Un punto aparte y muy destacable resulta la serie de conversaciones cruzadas que mantuvieron en la misma noche del domingo los candidatos ganadores. Y los saludos que les brindó telefónicamente el presidente Tabaré Vázquez. Empezó la carrera para octubre. Las internas operaron como filtro. Ahora, un candidato por partido. Y pelota al medio.

*PERIODISTA. Doctor en Diplomacia y Magister en Ciencia Política.

por Alfonso Lessa*

Galería de imágenes

Comentarios

Todo lo que hay que saber

La información más importante de este martes en un breve video

Espacio Publicitario

Espacio Publicitario