OPINIóN | 03-09-2019 13:06

Apps de citas: sistema de castas

Los feos sólo ven gente fea, y los lindos gente linda. Así se arma un sistema de castas bastante reprochable.

Cuando nacieron las páginas de citas, las crearon nerds de Silicon Valley como casi todo proyecto tecnológico, y la visión que ellos tenían era recoger un gran volúmen de datos. Te hacían responder un cuestionario de 150 preguntas para encontrar a tu media naranja.

Esta aproximación inicial se chocó con varios problemas. Nadie quería contestar las 150 preguntas. La mayoría dejaba el cuestionario por la mitad y no se daban de alta. El segudo era que mucha gente mentía. Algunos adrede y otros decían que querían una cosa pero en realidad buscaban otra, como sucede con las encuestas eleccionarias.

Pero lo que fracasó definitivamente fue cuando hicieron un experimento en el que comparaban dos paquetes: uno con toda esa información y las fotos, y otro sólo con fotos. La coincidencia fue del 95 por ciento. Con lo cual: lo importante eran las fotos y la información no le importaba a nadie.

Lo siguiente fue resolver qué perfiles mostrar al usuario entre los que respondían a su búsqueda. Y eso se resolvió con algo que llaman A-B Testing, que consiste en darte opciones e ir descartando las que menos funcionan. Eso le fue asignando a cada persona un puntaje de cuán atractivo es, basado en cuántos miran sus fotos, cuánto tiempo, y si los demás los seleccionan o no.

Este puntaje secreto te empareja con gente con el mismo ranking. Los feos sólo ven gente fea, y los lindos gente linda. Así se arma un sistema de castas bastante reprochable, que no es reflejo de la maldad del algoritmo, sino de la conducta de los propios usuarios y de lo que mejor funciona para que si seleccionás una persona, esa también te seleccione a vos.

* Empresario techie argentino.

por Santiago Bilinkis*

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