SOCIEDAD | 01-10-2019 12:52

Activismo climático y polémica: el lobby detrás de Greta Thunberg

La joven de 16 años milita por una causa noble, pero a su sombra crecen negocios de grupos privados que la apoyan en su lucha. El rol de los padres.

A sus 16 años, Greta Thunberg se convirtió en una referente mundial. La joven sueca se volvió la cara visible de la lucha por la protección del medio ambiente y no sólo impresionó a quienes escucharon su discurso en la convención contra el cambio climático de Naciones Unidas, sino que además se erigió como la líder y cara visible del reclamo de una generación de jóvenes. Desde su irrupción el año pasado que motivó un movimiento mundial, Greta no ha parado de agigantar su figura. Sin embargo, detrás de las buenas intenciones de la joven se esconden intereses que aprovechan lo que ella representa y su imagen para hacer sus negocios.

“¿Cómo se atreven? Se robaron mi infancia y mis sueños”, soltó Greta en pleno discurso, acusando a los líderes mundiales de quedarse de brazos cruzados ante la crisis ambiental. Sin inmutarse ante las posibles reacciones, Greta fue más allá y, apuntando contra esos mismos detentores del poder, les aseguró: “Si nos fallan, no los perdonaremos nunca. No les dejaremos que se salgan con la suya, aquí es donde ponemos la línea. El mundo se está despertando y el cambio viene, les guste o no”. Tanta osadía le costaría caro.

Mientras muchos salieron a vitorearla, otros la atacaron. Algunos sólo por el hecho de que la joven fue diagnosticada con Asperger. Muchos otros recurrieron a las fakenews, como por ejemplo, Eduardo Bolsonaro, el hijo del presidente brasileño, quien a través de una foto editada, publicó que Greta era nieta de George Soros, uno de los hombres más ricos y poderosos del mundo, al que Bolsonaro acusa de querer crear un nuevo orden mundial.

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La versión, aunque disparatada tomó fuerza en algunos sectores, aunque rápidamente se desmostró su falsedad. Sin embargo, detrás de estas teorías subyacen otras, sí comprobadas y que dejan en claro que aunque las intenciones de Greta sean genuinas, hay quienes aprovechan su imagen para realizar sus negocios y favorecer sus intereses.

Consejeros. La historia de Greta comenzó el 20 de agosto de 2018. Ese día, con 15 años, decidió no ir al colegio y se paró frente al Parlamento de Estocolmo con una pancarta que decía “Skolsrtrejk for Klimatet” (huelga escolar por el clima). Miles de jóvenes de todo el mundo se plegaron con el tiempo a esta iniciativa y así nació el movimiento “Fridays for future”. Rápidamente, Thunberg se convirtió en la cara visible de un movimiento de escala mundial y las entrevistas y apariciones públicas comenzaron. Lo que nadie sabía en ese momento y que reveló el periódico británico The Times es que la joven estaba siendo apuntalada por empresarios y lobbistas para comenzar este movimiento.

Ingmar Rentzhog es el nombre clave en esta historia. Magnate sueco y presidente del “Think Tank” Global Utmaning del que son miembros desde políticos socialdemócratas hasta ejecutivos de grandes empresas energéticas del país, fue quien publicó la foto de la joven protestando frente al parlamento y le dio difusión. Según aseguró en ese momento, Rentzhog no conocía a Greta, aunque luego se retractó y afirmó que siempre supo que se manifestaría esa tarde frente al parlamento y ante la presión periodística reconoció que se había reunido con ella y sus padres el día anterior.

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La fachada de la "espontaneidad" quedó más al descubierto luego de que The Times demostrara que la acción había sido coordinada entre el propio Rentzhog y Bo Thorén, un importante activista ambiental del país nórdico. Según se difundió, la lucha de Greta servía para que detrás de ella se encolumnaran quienes a través de esto perseguían otros intereses. Por ejemplo, los ex clientes de Rentzhog en diferentes fondos de inversión que él había manejado que están apostando por una masiva fuga de capitales de las empresas de combustibles que contaminan. En Suecia, Rentzhog es reconocido como un importante lobbista de las compañías de energía renovable a las que la cruzada de Greta favorece. Uno de estos casos es el de Catharina Nystedt Ringborg, CEO de Sustainable Energy Angels, empresa dedicada a auditar y promover la adecuación de otras compañías hacia métodos de producción menos contaminantes.

Tras el crecimiento de la figura de Greta apareció a su lado otro lobbista sospechoso. Los padres de la joven delegaron en Daniel Donner el manejo de la agenda y apariciones públicas de su hija. Donner no es sólo un experto en comunicación institucional, sino que también es integrante de la “European Climate Foundation”. Esta asociación es señalada como la más importante en cuanto a lobby por el calentamiento global y de hecho tiene su sede en Bruselas, a metros de las autoridades de la Comunidad Europea.

Resguardos. Svante, el padre de Greta, aclaró que su hija “es independiente y camina al margen de cualquier organización o grupo de poder”. Sin embargo, la polémica por los intereses que hay detrás de la joven también llevó a sus progenitores al centro de la escena. Svante Thunberg se niega a hablar con la prensa, pero sí confirmó que se retiró de su carrera de actor para abocarse a acompañar a su hija en su carrera de activista. La polémica se instaló cuando, tanto Svante como su esposa Malena, hicieron coincidir la salida de su libro “Nuestra casa está ardiendo” con la fecha en que su hija comenzó con las protestas.

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Malena Erman, la madre de Greta, también renunció a su carrera profesional para dedicarse a acompañar a su hija. La mujer, que fue cantante de ópera y llegó a representar a su país en el famoso festival de Eurovisión, ahora se abocó a la lucha de Greta y a la producción de libros contando la historia de la familia (ya suman tres en poco más de un año). Erman se reunió con el magnate Rentzhog, cuatro meses antes de la primera aparición pública de su hija, y es en ese momento que la figura de Greta como cara visible de las protestas climáticas comenzó a tomar forma.

Unos sí, otros no. Una de las acciones principales de Greta en la cumbre del clima fue la presentación de una denuncia, junto con otros 15 jóvenes, contra cinco países por violar, mediante inacción, la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño. Argentina es uno de los países apuntados, junto con Alemania, Francia, Turquía y Brasil. Ninguno de los cinco países del mundo que más contaminan (EE.UU. China, Rusia, India y Japón) están en la denuncia. Según explicaron los denunciantes, esto se debe a que ninguno de esos países suscribió a un protocolo especial de la Convención por los Derechos del Niño, por lo cual no estarían violando el acuerdo.

Pero, a pesar de esta explicación, las quejas no se hicieron esperar y acusaron a la joven que su denuncia estaba sesgada y perseguía otros intereses. Ya que no sólo apuntaba directamente contra las dos principales potencias de la Comunidad Europea, sino que por omisión evitaba confrontar con los principales causantes de los problemas climáticos.

"Argentina contamina muy poco en términos comparativos con los demás países. Tenemos menos de 0,7 de impacto en el calentamiento global y en las emisiones", fue la respuesta del canciller argentino Jorge Faurie a la acusación, dejando en claro que hay actores más importantes que no fueron denunciados.

Greta continúa con su lucha. Los países más poderosos del mundo le responden y hasta Donald Trump quedó off side al tratar de minimizarla. A su sombra, en tanto, lobbistas y empresarios hacen negocios.

Enviado Nacional. Estudiante de Ciencias Políticas en la UBA e integrante de la agrupación Jóvenes por el Clima, el argentino Bruno Rodríguez fue uno de los jóvenes que acudió a la convocatoria de la ONU. A sus 19 años, el joven nacido en La Paternal ganó un concurso entre más de 7.000 participantes de todo el Mundo para ser uno de los 100 elegidos para acudir a la cumbre.

“Hay que incluir las voces de nuestra generación en el proceso de construir caminos para tener un planeta habitable. El clima y la crisis ecológica es la crisis política de nuestro tiempo, la crisis económica de nuestro tiempo y la crisis cultural de nuestro tiempo", dijo el joven al comenzar su alocución.

Luego, habló de la situación puntual de los países como Argentina: "Vengo de un país de Latinoamérica. La historia de nuestra región es la de cinco siglos de saqueo. Para nosotros, el concepto de Justicia ecológica y medioambiental está ligado a los Derechos Humanos, la justicia social y la soberanía nacional sobre nuestros recursos naturales", afirmó durante su discurso que terminó en una ovación por parte del público.

Bruno, que fue parte activa en dos masivas marchas por el cambio de clima que se realizaron frente al Congreso e incluso llegó a organizar reuniones con senadores nacionales para exhortarlos a que sancionen la emergencia climática en el país.

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