jueves, noviembre 14, 2019

EN LA MIRA DE NOTICIAS | 21-10-2019 09:54

El debate lo ganó Salvador Dalí

Los sugestivos trastornos de los candidatos con el reloj son el síntoma de una Argentina que no puede parar ni arrancar.

Aunque en el primer debate presidencial fue Juan José Gómez Centurión el que se llevó todas las burlas por sus problemas para encajar su discurso en el tiempo asignado para hablar, en el segundo debate otros candidatos se contagiaron del mismo malestar. Roberto Lavagna y Mauricio Macri también tropezaron con el cronómetro. Y ninguno de los seis se salvó de la desubicación temporal. Todos se comportaron como si los tiempos del debate, y de la campaña en general, estuvieran marcados por aquellos célebres relojes blandos y derretidos que pintó Salvador Dalí, para mostrarnos las trampas de la memoria.

La incomodidad general con el esquema de tiempos propuesto por la Justicia Electoral para el desarrollo del debate no fue más que el símbolo de un desajuste previo de los ritmos electorales. Macri se acaba de acordar que muchos argentinos le exigían un cambio, tanto de políticas como de actitud personal, incluso dentro de su propio partido. Pero se dio cuenta tarde, y la aparente metamorfosis se lanza a los apurones, poniendo en evidencia los cuatro años que pasaron sin reacción. Y este cambio abrupto fue fruto de las PASO, ese engendro electoral que definió todo y nada, adelantando peligrosamente los tiempos de la expresión de la voluntad popular.

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Al Frente de Todos tampoco le anda muy bien que digamos el almanaque. También la reunificiación del peronismo se hizo de la noche a la mañana, gracias al conejo que Cristina Fernández sacó de la galera para forzar a todos sus queridos enemigos a una reconciliación exprés. Y ese hackeo del reloj partidario lo viene pagando Alberto Fernández con sus vaivenes conceptuales: como se vio en el debate, el candidato pasa, sin solución de continuidad, de la nostalgia de su sociedad con el matrimonio Kirchner a la reivindicación del portazo que dio para denunciar las atrocidades y mentiras de la “década ganada”.

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Mientras tanto, en los extremos de la grieta, José Luis Espert y Nicolás del Caño prometen desde sus alejados rincones sacar la Argentina adelante con recetas liberales y marxistas muy en boga… pero hace unas décadas.

A menos de una semana de las elecciones, ya se nos acabó el tiempo de encontrar otros candidatos a los que les funcione el reloj. Y ya es tarde para mirar atrás.

*Editor ejecutivo de NOTICIAS.

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Silvio Santamarina

Silvio Santamarina

Editor Ejecutivo y columnista de Radio Perfil.

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