Viernes 10 de abril, 2020

SOCIEDAD | 04-08-2019 06:47

Vicky Xipolitakis y Javier Naselli: una relación en el infierno

Ella lo acusó de golpeador. Los amigos de él dicen que la modelo le arruinó la vida.

La historia de Victoria Xipolitakis y Javier Naselli fue cíclica. Duró dos años y empezó y terminó en el mismo lugar: el living de Susana Giménez. Por julio del 2017, la pareja se mostraba como tal por primera vez en ese programa y se declaraban más enamorados que nunca. Hace unos días, “la griega” anunció el final de su matrimonio a la diva de Telefe. Los motivos que dio: violencia verbal y física, abandono e incompatibilidad. "Fue violento con mi bebé y conmigo en ocasiones innecesarias", se quebró Vicky en la tele.

Hasta ahora Naselli era un perfecto desconocido para el mundo de la farándula. Irrumpió en la escena nacional de la mano de Vicky, como el proveedor de todos sus caprichos y excentricidades. Se la llevó a vivir a Nueva York, donde Vicky se sacó fotos rodeada de autos de lujos, caballos de polo y dólares. Parecía una vida de princesa.

Sin embargo, poco tiempo después sobrevino el desastre. De hombre perfecto, Naselli pasó a ser un supuesto golpeador. Y su vida se desbarrancó. Quienes lo conocen no creen en esa versión. NOTICIAS consultó a tres amigos que lo tratan desde hace muchos años cuando él estaba dedicado de lleno al mundo de las finanzas.

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Para ellos, Naselli se equivocó al elegir a Xipolitakis y ella se dio cuenta de una realidad que no quería. "Naselli no era tan millonario como Vicky esperaba y tampoco podía establecerse en un solo lugar para formar una familia", dicen. El resultado de personalidades tan opuestas fue que colisionaron y lejos quedó la vida de ensueño que ambos habían proyectado.

Perfil. Las fotos en medio de ferraris, la piñata llena de dólares en el baby shower de su hijo y los paseos en un avión privado parecían ser gastos habituales en la vida de soltero de Naselli. Por el contrario, sus amigos aseguran que controlaba muy bien su economía y que no derrochaba dinero en nimiedades. Con el puesto de Senior Manager Director en el banco internacional UBS, su habilidad es administrar dinero y a eso se dedica: pasa sus días arriba de aviones para reunirse con empresarios de alto nivel y asesorarlos sobre cómo gestionar sus bienes. Incluso, indican que su buena reputación y responsabilidad laboral lo llevaron a ser elegido para manejar el patrimonio del presidente del banco en el que trabaja.

Dueño de una casa desde 2003 en Hampton, un suntuoso barrio cerca del mar con un club de polo —deporte del que es aficionado y practica hace más de diez años— y de un departamento en Tribeca, Naselli supo construir los cimientos de una vida lujosa. Gente del entorno estima que es razonable que genere entre un millón y dos millones de dólares por año aunque, explican, la mitad se va en impuestos. A pesar de manejar cifras de esa índole, las mega fiestas que organizaba su esposa representaban "excesos". Sus allegados piensan que los deseos de Vicky lo llevaron más allá de lo que podía costear.

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“Por su trabajo era de perfil muy bajo y muy cuidadoso con sus gastos. Creo que con ella se patinó todos sus ahorros, se está gastando su patrimonio”, asegura un conocido. Javier Ceriani, periodista de Miami que conoce a la pareja y cenó más de una vez con ellos, coincide con esa idea: “No creo que los gastos con Vicky le hayan causado mucha gracia. Son cosas en las que él se esforzó para estar a su altura, pero sabemos que no es un millonario que tiene un jet privado”. La exuberancia que mostró la pareja parecía sobredimensionada y eso no le sirvió a ninguna de las partes.

“Quienes los conocemos opinamos que Vicky se dio cuenta de que no es un mega millonario como lo pintó y quiso salirse de esa”, señalan en el entorno. En esa línea, creen que ella nunca fue del perfil de Naselli y, de hecho, piensan que era la antítesis de los valores que él manifestaba. "Es de perfil bajo, lo opuesto a mí", había asegurado la modelo cuando lo presentó en sociedad en el 2017.

Carrera. Su papá le marcó el camino a los 18 años. En ese entonces, en Argentina estaba la dictadura y el servicio militar era obligatorio. Las esperanzas para los jóvenes eran pocas y, según cuentan quienes lo conocen, su progenitor le sugirió que fuera a buscar futuro a otro país. Médico rural, no tenía demasiado dinero pero su padre ahorró lo suficiente para pagarle un pasaje a Japón —donde creía que habría oportunidades— y los primeros seis meses de universidad.

“Después te las tenés que rebuscar”, le había dicho. Con oficios como lavaplatos y profesor de fútbol para chicos, fue juntando plata para pagarse el resto de la carrera y pudo recibirse. Un amigo cuenta que, no conforme, quiso hacer un máster en economía y fue el único extranjero que aprobó los exámenes orales y escritos de la materia “Cálculo”, ganándose una de las pocas vacantes que había para realizar esos estudios.

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Con ese currículum, se metió en el mundo bancario y empezó a trazar su trayectoria, que continuó en Estados Unidos. Desde mediados de los '90 forjó una carrera que hoy está en juego. Tanto en el país en el que reside como en la universo en el que se desempeña, los conflictos de la vida privada —que, para peor, en su caso se volvieron públicos— pueden ser motivo de despido, sobre todo con acusaciones de violencia de género de por medio. “La discreción es un activo muy importante en ese tipo de trabajo. Para un banquero lo peor que puede pasar es que tu nombre sea público”, explicaron a NOTICIAS. De comprobarse, no habría retorno para la reputación que consiguió hasta ahora.

Derrumbe. Su desmoronamiento no pasó sólo por lo laboral y lo monetario. Según confirmaron allegados del financista a NOTICIAS, antes de conocer a Vicky, Naselli había constituido una familia. Durante muchos años estuvo en pareja con una mujer que se había divorciado de su marido y tenía tres hijos. “Se hizo cargo de ellos como si fueran suyos, era un re buen padre. Los llevaba a entrenar, se ocupaba, tenían un muy buen vínculo”, señala un conocido. Esa relación llegó a su fin entre el 2015 y el 2016 y, poco tiempo después, apareció en su vida Xipolitakis que, dicen, lo encandiló.

“No era para nada su perfil, pero estaba embelesado. Nos decía: ‘Es muy dulce, estoy enamorado. Exagera en la televisión pero en la intimidad es divina’. Nosotros nos reíamos, no podíamos creer que estuviera con ella”, cuentan amigos.

Para ambos, el vínculo podía traer frutos y proyectos en conjunto. Su hijo, Salvador Uriel, podría haber sido el símbolo de ese deseo, pero a los pocos días de su nacimiento empezó la hecatombe. Una llamada de la mediática al 911 llorando y asegurando que había sido víctima de violencia verbal encendió las alarmas. Y aunque durante unos meses pareció reinar la paz, hace unos días la situación empeoró. La violencia ya no era solo a través de palabras, según aseguró ella, sino que además afirmó que había sido "lesionada y maltratada", denuncia que ratificó en la Unidad de Violencia de Género junto a su abogado Fernando Burlando. Raid mediático de por medio, las aguas quedaron divididas y las acusaciones, cruzadas.

Su hermana Stefi la apoya y redobla la apuesta, mientras aparecen rumores de que el matrimonio habría sido por contrato. Los amigos de Naselli, por su parte, ven todo como un absurdo. Ninguno puede imaginar que haya tenido una actitud violenta y, por el contrario, creen que ella le destruyó la vida. “Me parece que fue una falta de criterio total juntarse con ella. Le arruinó la vida como a los pilotos”, opina alguien cercano al financista.

Posiciones. Por el momento, la postura de Victoria Xipolitakis fue la más difundida en los medios. Fiel a su estilo, tuvo una semana cargada de notas y declaraciones entre llantos y denuncias. Incluso, la misma Moria Casán la apoyó y aportó datos a sus relatos. Por su parte, Javier Naselli todavía prefiere no hablar. A pesar de que la sóla divulgación de su nombre y sus conflictos ya afectan su imagen y reputación en el mundo empresarial, no cree que dar su versión sea productivo. Sólo se comunicó a través de un vocero porque, como afirmó, tiene un bozal mediático por el contrato que mantiene con UBS.

“Javier nunca hablará mal de la madre de su hijo, y jamás la tocó, porque algún día su hijito leería lo que el padre dijo de la madre y quiere evitarle eso al bebé", se defendió a través de un tercero. Sin embargo, apuntó contra ella al asegurar: “Vicky vive excediendo cada límite existente, llena de exabruptos y demás. No le importa exponer al hijo o calumniar en público en la televisión nacional al papá de Salvi, en presencia del nene. Se elige a sí misma antes que a su hijo para sustentar cantidades de anécdotas inventadas, y toda la irrealidad en la que vive".

Con esa única réplica, y con un equipo de asesores que lo orientan, Naselli no va a volver a hablar, pese a que las denuncias contra su persona son graves. Esa fue la recomendación, por ahora, de quienes lo están aconsejando. Esperan que cuando se calmen las aguas pueda decir su verdad. Mientras tanto, Vicky anunció que había iniciado los trámites de divorcio del hombre que prometía darle una vida de princesa.

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