domingo, diciembre 8, 2019

SOCIEDAD | 03-12-2019 12:36

Detox digital: por qué los famosos que abandonan las redes sociales

Por José Bertoldi y Gustavo Duarte - Cada vez más celebrities eligen desconectarse del celular. ¿Llegó el fin del influencer?

La conexión constante con las redes sociales genera fatiga y exceso de información para los usuarios que no logran despegarse de sus pantallas. Es por eso que muchos han intentado desengancharse y tomarse un respiro de sus cuentas de Instagram, Facebook o Twitter. 

La actriz Flor Vigna, nacida y criada en redes, que se supo ganar el mote de influencer debido a su cantidad de seguidores, fue uno de los casos más emblemáticos de la desintoxicación 4.0: durante unos días, decidió alejarse de las redes con el fin, según contó ella misma a NOTICIAS, de reconectarse con otros aspectos de su vida. "Sentí que necesitaba usar ese tiempo y atención para dedicárselo a otras cosas que necesitaba como encuentros, cara a cara, con mi vieja, con mis amigos”. Así fue como Vigna tomó una medida osada para estos tiempos: largar el celular y dejar de revisar las redes sociales cada cinco minutos. 

Psiquiatras y psicólogos admiten que una desconexión temporaria de las comunidades online puede ayudar a recuperar vínculos personales que se pierden en la hiperconectividad de estos tiempos digitales. Mucha conexión mediante el teléfono celular, pero poco vínculo real. “Permite que nos volvamos a conectar con nosotros mismos y casi al mismo tiempo con el otro”, asegura Alberto Álvarez, psicoanalista y miembro de la Asociación de Psiquiatras Argentinos (APSA).

En las celebridades, la intoxicación por la opinión ajena se agrava todavía mucho más. Porque las estrellas construyen su propia imagen a partir de la popularidad y eso, en algún momento, se les vuelve en contra, como le ocurrió a Flor Vigna. La falta de privacidad que genera querer conocer todo lo que le ocurre a un otro famoso y las críticas sobre cualquiera de los aspectos de la vida privada son algunos de los factores que terminan detonando en un modo de vida digital. “Antes las estrellas vivían aisladas. Ahora, sienten que están en contacto virtual con sus fans, pero es solo una apariencia y eso les genera un vacío difícil de llenar”, concluye Álvarez.

Si bien la presencia online forma parte de la vida de la farándula, en muchos casos porque se ha convertido en un negocio basado en acumular clics, llega un momento en que la situación sobrepasa a los famosos. La actriz e influencer Sofía Morandi abandonó Twitter en marzo para alejarse de los comentarios negativos que arreciaban en sus redes sociales.

“Me saturó. Necesito buenas vibras y energía”, declaró en un video que subió a Instagram. Casi en paralelo, la cantante Oriana Sabatini siguió su ejemplo de quedar afuera de la movida virtual. El economista, Martín Tetaz, había anunciado la suspensión de sus actividades en redes en mayo del año pasado. De la misma manera, Alfredo Casero usó la plataforma tuitera para anticipar que sus hijos cerrarían su cuenta para cuidar su salud. “Los hice sufrir- y mucho- cuando estuve tanto tiempo internado”, dijo el actor. Sin embargo, todos estos alejamientos fueron temporales y, tarde o temprano, los famosos volvieron a enchufarse a la tecnología. El periodista Reinaldo Sietecase contó que tiene una dieta restrictiva: prende el celular cada cierto espacio de tiempo.

“El uso excesivo de las redes sociales puede generar conexión con las personas que están en esos espacios virtuales y, al mismo tiempo, un aislamiento con respecto a los que están cerca o próximos, ya sea familia, pareja o trabajo”, opina Diana Sahovaler de Litvinoff, psicoanalista y miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA). Según ella, los usuarios sienten una obligación a estar disponibles para sus seguidores y responder de manera inmediata, lo que genera mucha ansiedad. “Uno puede poner un límite, tomarse el tiempo y cuando le resulta útil y posible, contestar -continúa-. No estar a disposición de esa demanda las 24 horas”.

Un estudio publicado en el 2018 en el Journal of Social and Clinical Psicology ha nombrado a esta ansiedad “Fear of Missing Out” (miedo a perderse de algo) o FOMO. Según este mismo estudio, el 56% de los usuarios de redes sociales lo padecen. Sin embargo, Sahovaler piensa que es algo más esencial y profundo: el miedo a la exclusión. “El FOMO es un término que se crea para referirse a un fenómeno global que es el miedo a la exclusión. Pasa tanto en el celular como en las comunidades”, explica.

Según un estudio mundial realizado por la empresa de gestión online Hootsuite en enero de este año, Argentina ocupa el quinto puesto en cantidad de horas diarias que se dedican a redes sociales, con un promedio de 3,18 horas por persona. En el país, existen más celulares que habitantes, lo que explica la adicción que generan estos aparatos para con los usuarios. Para Vigna, se hace necesario despegarse de vez en cuando. “No es abandonarlo -dice la actriz-. Es saber que podemos poner pausa y después volver a poner play pero con la conciencia que nos haga estar presentes y atentos”.

por José Bertoldi y Gustavo Duarte

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