MUNDO | 24-02-2012 14:06

Il Consigliere empresarial de la crisis

Fue un temible matón del clan Gambino. Es el nuevo gurú-sensación de la clase ejecutiva global. Cómo aplicar el modelo de negocios de la Cosa Nostra y volver rentable su firma. Consejos para los gerentes en la Argentina.

Su hablar afable no se corresponde con su rostro tallado en piedra. Sus buenos modales, con su recuento de huesos ajenos rotos. Ni su espeso prontuario con sus discursos motivacionales sobre liderazgo positivo frente a auditorios empresarios. Y, sin embargo, son sus contradicciones las que convierten a Louis Ferrante, un mafioso reconvertido del clan Gambino –el más temible de la Cosa Nostra en los Estados Unidos–, en el nuevo gurú–sensación de los negocios. Y a su libro “Mob rules: What the Mafia can teach the legitimate businessman” en la Biblia indispensable para todo ejecutivo en tiempos de crisis.

“La gente usualmente ve a la mafia como una asociación criminal. Yo planteo ver más allá de sus delitos, desdoblar sus acciones marginales de su modo de organización, y descubrir los aspectos positivos de su modelo de negocios. Después de todo, los objetivos de la mafia no son tan distintos de los empresarios: hacer dinero”, explicó Ferrante en diálogo con NOTICIAS desde su casa en Nueva York. “Los tiempos de crisis son oportunidades para revisar los planes de negocios y utlizar estos consejos. Ahora más que nunca”, completó el autor de 44 años cuyas lecciones ya fueron traducidas del inglés al alemán, italiano, chino, portugués, francés, holandés, japonés, ruso y español.

En septiembre del año pasado, Ferrante compartió panel en el consagrado foro de la publicación “The Economist” en su ciudad junto al Premio Nobel en Economía Daniel Kahneman, el cofundador de AOL Steve Case y el Decano de la Escuela de Negocios de Harvard, Nitin Nohria. Una foto que jamás se hubiera imaginado hace unas décadas cuando robaba autos en Queens y, tiempo después, al conformar su primera unidad de negocios: una banda de piratas del asfalto.

La mafia no tardó en descubrirlo y apadrinarlo cuando apenas superaba los 20 años. Y de ahí extrajo su primera gran lección de vida que hoy vuelca al universo de trajes y oficinas: “Si un capo mafioso piensa que un empleado suyo tiene el talento suficiente para independizarse y volverse una amenaza, entonces lo neutralizará ofreciéndole una porción más grande de las ganancias a fin de convertir su alianza en una sociedad rentable en vez de una disputa con pérdidas”, confió Ferrante. Y entonces citó el caso de Johnny Torrio y un joven criminal de nombre Al Capone.

Iluminado

Fue en la cárcel, cumpliendo su condena de ocho años y medio, que “Lou” descubrió la libertad de los libros. La abrazó y ya no la dejó escapar. Y en el 2003 traspasó los muros del presidio para no regresar. No obstante, la vida legal que iniciaba le depararía aún sinsabores. ¿Se topó con empresarios peores que la mafia? “Definitivamente –rió Ferrigno– pensaba que el mundo empresarial iba a ser mejor pero uno descubre que, a cada rato, intentan engañarlo. En la mafia, al menos, existía un código de conducta. Perverso, pero donde uno sabe a qué atenerse. La palabra es ley.”

Fue así como descubrió que gerentes y capos visten trajes por igual y coordinan a decenas, sino cientos, de empleados. Pero los negocios legales estallaban en burbujas especulativas mientras que los del hampa florecían con prosperidad. Y una de las claves, era el vínculo humano: “Para cualquier jefe es importante conocer de modo íntimo a las personas, no solo con las que trabaja pero también con las que compite. Y para ello debes compartir tiempo fuera de la oficina, cenar con ellos. Eso lo aprendí de los infiltrados”, reveló Ferrante.

“Del mismo modo, tener 'informantes' en la competencia es de gran ayuda. Mis mejores golpes surgían de avisos que me daban los entregadores que trabajaban en lugares clave. En los negocios, no hace falta sentar a alguien y comprarle 'el dato'. Si uno está dispuesto a escuchar, y es amable, se sorprenderá de cuán amigable puede ser la gente y cuánto le gusta dialogar”, aconsejó “Il Consigliere” de los negocios.

Argentina

Aunque nunca estuvo en Argentina ni fue consultado por empresarios locales, Ferrante le aseguró a NOTICIAS que volaría encantado a Buenos Aires para predicar con sus lecciones. A modo de adelanto, dejó algunos consejos sin cargo: “Miren a su alrededor, busquen la oportunidad, siempre hay un montón de posibilidades en donde quiera. Y aprendan a valorar la confianza como herramienta, honrando los compromisos. En la calle, tu nombre es todo lo que tienes como valor. En las empresas, tu nombre se relaciona con cumplir tu parte del pacto comercial”.

Para un hombre que aprendió a cuidar sus espaldas entre traiciones, desarrollar un auténtico vínculo de equipo es trascendental. Y uno de los modos es motivando a sus integrantes, especialmente los más jóvenes. De ahí sus enseñanzas en el capítulo “Por qué un mafioso le ordena a su hijo jalar del gatillo: generando confianza”, donde traza un paralelo entre su propia experiencia como novel discípulo del crimen y el shock de estima que le provocó que uno de sus padrinos lo sentara a su lado en una encumbrada cita y le preguntara su opinión delante de todos. Para Ferrante, el mismo método puede aplicarse a empleados junior en reuniones gerenciales.

Palabra de Ferrante, un gurú que profesa el entendimiento. Pero a quien no le gustaría adeudarle algo.

por Mariano Beldyk

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