NOTICIAS URUGUAY | 12-04-2019 16:18

Enrique Iglesias: pacto contra las mentiras

El expresidente del BID propone un acuerdo de todos los partidos para abstenerse de operaciones de desinformación.

El contador Enrique Iglesias, exministro de Relaciones Exteriores (1985-1988), expresidente del Banco Interamericano de Desarrollo (1988-2005) y ex titular de la Secretaría General Iberoamericana (2005-2014), advierte que cuando se lance de lleno la campaña electoral, Uruguay verá organizarse a las fuerzas que “operan contra la democracia” mediante “tecnologías sucias” de desinformación y noticias falsas, y propone un compromiso multipartidario de no emplear esas tácticas. Defiende los logros de Uruguay y asegura que los desafíos que enfrenta -déficit fiscal, seguridad social, inserción internacional y delincuencia- requieren negociación y acuerdos mínimos de las fuerzas políticas, único antídoto ante un “mundo cambiante y nervioso”.

Renuente a hablar sobre la situación interna venezolana, por su papel como mediador en el Mecanismo de Montevideo, observa sin embargo que la crisis de Venezuela es un problema regional y por eso la región debe involucrarse como “factor positivo” para una solución. Apunta además un dato para recordar: el “halcón” a cargo de la política estadounidense hacia Venezuela, Elliott Abrams, un viejo conocido de Iglesias, sostuvo recientemente que el proceso vene­zolano debe concluir en unas eleccio­nes de las que participe libremente el chavismo.

Noticias: Uruguay se destaca en rankings internacionales que miden el apego a la democracia y las cuen­tas ordenadas. Pero internamente se escuchan muchas críticas. ¿Es preocupante el panorama?

Enrique Iglesias: La coyuntura mundial y la regional están atravesando momentos difíciles, que po­drían ponerse aún más difíciles, y sería una ingenuidad pensar que a nuestro país esas cosas no llegan. En lo económico nos toman un poco mejor preparados que otros países, sobre todo mejor que nuestros ve­cinos. Pero no cabe duda de que la coyuntura internacional tiene nuba­rrones fuertes, con la posibilidad de que se puedan precipitar fenómenos críticos que habíamos pensado es­taban superados, pero la economía es ciclos, por definición, y esos ciclos pueden venir. Entonces, estamos frente a una realidad internacional que nos define y nos condiciona. Sobre todo desde la perspectiva del comercio internacional, que siem­pre es un elemento determinante de nuestra economía, y por la evolución de la coyuntura regional. Depende­mos mucho de nuestros vecinos, y Argentina está en un serio esfuerzo por salir adelante, con dificultades, y creo que van a salir, pero mientras tanto eso nos llega. Lo estamos vien­do por ejemplo con el turismo. Brasil está empezando a salir, pero va a ser una salida lenta y trabajosa. De ma­nera que el mundo y la región tienen señales que nos pueden afectar y por tanto hay que estar más alerta que nunca para mantener una economía muy sólida internamente a efectos de capear el temporal.

Noticias: El presidente brasileño Jair Bolsonaro ofreció este mes el ingreso de una cuota de trigo esta­dounidense libre de aranceles. ¿Se pueden dar cambios bruscos en el comercio de nuestros vecinos?

Iglesias: Se pueden dar. Pero la apertura de la economía brasileña es una buena noticia, en cuanto al potencial que tiene para dinamizar el Mercosur. Tengo expectativas de que se pueda llegar a un Mercosur más dinámico, con objetivos un poco más modestos, como el de la unión aduanera, pero con la posibilidad de avanzar a una auténtica zona de libre comercio. Eso permitiría flexibilizar, y nosotros hemos estado apelando hace mucho tiempo a esa posibilidad, y creo que con estos cambios en Brasil eso es posible.

Ahora, al mismo tiempo aparecen las áreas preferenciales. En el caso concreto de Estados Unidos, es la posibilidad de apertura del mercado agrícola para Brasil en condiciones prácticamente libres. Eso ciertamen­te es mirado como una nube com­plicada, especialmente para nuestra producción agrícola. Tenemos que ver cómo se desarrollan los hechos; todavía no hay definiciones concretas. Por un lado la apertura es im­portante, pero por otro, la toma de estas medidas en el campo de la agri­cultura por parte de Estados Unidos es un hecho bastante excepcional y genera preocupaciones que vamos a afrontar.

Noticias: ¿Y Uruguay cómo está? Se habla mucho de déficit fiscal elevado, educación y seguridad públi­ca. El ministro de Economía, Dani­lo Astori, mencionó recientemente otros dos problemas: el empleo y las inversiones.

Iglesias: En los últimos 30 años Uruguay ha tenido una democracia que ha ido fortaleciéndose. Nos han elegido entre las primeras 10 demo­cracias del mundo en cuanto a su funcionamiento. Esto es un traba­jo que hay que destacar de esos 30 años de recuperación democrática. Por otro lado, en materia económi­ca se han hecho cosas igualmente importantes. Hemos aprovechado en esos 30 años los vientos que lle­garon del aumento de los precios de las ma­terias primas, nos fue muy bien en ese senti­do, pero esto también lo tuvieron los vecinos y están en una crisis muy fuerte. En ese contexto, se pudo avanzar y quedar fuera de las terribles crisis que atravesaron estos dos países (Argentina y Brasil).

Pero tenemos que mirar para ade­lante. Hay problemas que tienen que ser dominantes en la política eco­nómica. Quizás el más visible es el déficit fiscal. Hay demandas sociales muy importantes que se han gene­rado, y en este momento estamos enfrentando uno de los grandes de­safíos para cualquier gobierno en el que ciertamente se impone, en este mundo inquieto y nervioso, defen­der lo hecho y mejorar. Sería muy importante que los grandes partidos políticos entiendan que hay ciertas cosas que tienen que ser resueltas con diálogo y negociación.

Noticias: Si tuviera que elegir tres temas para que los partidos acuer­den políticas de estado en un año electoral ¿cuáles serían?

Iglesias: El déficit fiscal, sin duda. Cada reducción de un punto de déficit es una tarea hercúlea, por eso habría que buscar algún acuerdo. En segundo lugar, la seguridad so­cial, un problema que tienen todos los países del mundo, pero el nues­tro en particular por las ambiciosas políticas de seguridad social en las que nos hemos embarcado, afortu­nadamente. Pero el desafío es muy grande y en estos temas no puede salir un solo partido, tiene que haber una concertación de fuerzas, como en cierta manera hicimos en la anterior reforma que inspiró el actual sistema. Y por último las relacio­nes externas en materia económica deberían ser privilegiadas también por aproximaciones lo más concer­tadas que se pueda. Puede haber otras cosas: la seguridad, un tema extendido en toda América Latina, y en el mundo, extendido y con­certado muchas veces por estas fuerzas (delicti­vas) y por eso un enemigo grande que tiene el país.

Noticias: Uru­guay no es ajeno a la crispación de las redes sociales ni a la divulgación masiva de noticias falsas. ¿Cree que pueden ser facto­res determinantes en la campaña?

Iglesias: El problema de las noti­cias falsas e interferencias en los pro­cesos electorales ha sido un hecho muy lamentable y que, desgraciada­mente, todavía no tiene una solución clara. Paso parte de mi tiempo en España y veo que en el actual debate electoral es un tema muy presente. Son tremendamente perturbadores y verdaderos enemigos del funciona­miento de la democracia. Algo hay que hacer, no sé qué, pero las fuer­zas negativas que quieren perturbar la democracia son un enemigo que hay que enfrentar.

Noticias: ¿El nivel del debate po­lítico que hay en Uruguay podría protegerlo o no?

Iglesias: No hemos tenido una pre­sencia organiza­da de esas fuer­zas. Pero ahora, cuando empieza el proceso elec­toral, es cuando las vamos a ver organizarse. Al­go que tendría mucho sentido es un acuerdo de los partidos políticos, todos, para abstenerse de utilizar esas tecnologías sucias, que realmente pueden destruir la democracia. Es el momento ideal para que, en nuestra democracia tan abonada por la cooperación in­ternacional, tomemos eso como un tema a discutir y acordar que ningún partido político llegue a utilizar esos instrumentos. Me dicen que el tema ya está en discusión, que ha habido debates públicos, y creo que es algo a celebrar.

Noticias: Hay quienes advierten el peligro de que la crisis venezolana degenere en una guerra o en un conflicto armado de baja intensidad. ¿Lo cree probable?

Iglesias: Nunca sabemos, cuando empieza a desatarse la violencia, a dónde puede llegar. Todas las opcio­nes están abiertas, pero no creo que hoy día ese sea el peligro mayor. El peligro mayor es todavía dentro de Venezuela y es de desear fervorosa­mente que el país encuentre su pa­cificación y empiece a reconstruirse, porque está sufriendo y está pasando uno de los momentos más críticos que yo he visto de la historia de ese país. Conozco Venezuela, ya que tuve la ocasión de vivir allí dos años co­mo consultor del equipo económico (del gobierno de Rafael Caldera) y le tengo una gran simpatía a su gente, a su manera de ser. Por eso no ha­go más que pensar que el conflicto quede circunscripto donde está, pero sea resuelto cuanto antes. Y eso es un tema que debe comprometernos a todos.

Noticias: Uruguay lanzó junto a México el Mecanismo de Montevideo para abrir un diálogo y lo propuso a usted junto a otras personalidades, como la secretaria iberoamericana Rebeca Grynspan y el excanciller mexicano Bernardo Sepúlveda, como mediadores. ¿Han hecho gestiones?

Iglesias: Yo en eso no voy a entrar porque, justamente, no debo opinar sobre Venezuela.

Noticias: En la crisis venezolana reapareció un personaje de la política exterior de EE.UU en los conflictos centroamericanos de los años 70 y 80, Elliott Abrams, ahora como enviado especial para Venezuela. ¿Us­ted lo conoció?

Iglesias: Lo conozco bastante, porque estuve comprometido en el proceso del Grupo de Contadora (promovido por Colombia, México, Panamá y Venezuela para hallar una salida a los conflictos militares de El Salvador, Guatemala y Nica­ragua). Cuando estaba de canciller (1985-1988) hicimos una gestión para acompañar el proceso de paz mediante el Grupo de Apoyo a Con­tadora (Argentina, Brasil, Perú y Uruguay) y en ese contexto tuve ocasión de conocer al señor Elliott Abrams, que era una pieza central.

Hoy está al frente del tema venezo­lano, espero que haya un diálogo constructivo y fluya una solución. Es un personaje difícil, muy comprometido con sus ideas respecto de la forma de funcionamiento político de la democracia. Pero hace poco dijo algo que me pareció positivo y que hay que destacar: ciertamente tendrá que haber elecciones en la salida del proceso venezolano y en esas elecciones tienen que partici­par por supuesto los chavistas, dijo. Es una declaración que, me parece, hay que recordársela. Pero, más allá de eso, no sé cómo está actuando ni operando.

Noticias: El Grupo de Contadora y del Grupo de Apoyo hicieron un es­fuerzo relevante para la pacificación centroamericana. ¿Por qué hoy la re­gión latinoamericana no encuentra un mecanismo similar para abordar la crisis venezolana? Está el Grupo de Lima, pero…

Iglesias: Lo de Contadora pasó ha­ce casi 40 años. Todos cambiamos, y las coordenadas que se dan hoy no son exactamente las que teníamos en aquel momento. Pero lo importante es que se movilicen los países. Una de las cosas que me parece positiva es que haya una reacción colectiva de hacer del tema venezolano un hecho regional, cualquiera sea la posición que se tenga en las cosas que hagan los actores, pero el tema venezolano es un tema regional y debe ser abor­dado regionalmente y eso es lo que hay que subrayar. Todo lo demás de­pende de las circunstancias, los paí­ses van cambiando y los momentos también. Rescato de todo esto que se reconozca que hace falta una acción en la que la región sea un factor po­sitivo en la solución del problema.

Noticias: Estados Unidos parece estar mucho más interesado en Amé­rica Latina desde que Trump asumió la presidencia, sobre todo en torno de Venezuela, pero también con Ni­caragua y Cuba. ¿Puede repetirse un ciclo de influencia como la que se vivió en el siglo XX o las circuns­tancias son distintas?

Iglesias: Estados Unidos tiene in­tereses muy concretos que los hace valer y los hace presentes. Por tan­to, la política americana tiene una influencia determinante en muchos de nuestros problemas y hay que re­conocerlo así.

Noticias: Mientras pasa esto, hay otros actores externos que pisan fuerte en esta región, en particular China, y también Rusia. ¿Hay que preocuparse de esas presencias?

Iglesias: Por ahora la presencia es­tá limitada al tema económico, donde China juega un papel fundamental, Rusia menos, si bien ciertamente está abriendo nuevas posibilidades. Pero la potencia dominante en la eco­nomía de Sudamérica es China y ese factor tiene implicaciones económi­cas, pero también políticas. Es imaginable que, si esta guerra comercial que hay entre China y EE.UU conti­núa, tenga reflejos sobre nosotros, inevitablemente. Y reflejos difíciles.

Noticias: ¿Lecciones que América Latina pueda aprender de su experiencia con Estados Unidos para li­diar con la influencia china de ma­nera positiva y no caer en una nueva dependencia?

Iglesias: Dependencia vamos a te­ner siempre porque todo el mundo depende, en cierta manera, de todo el mundo. Ahora, algunos dependen más que otros, y nosotros somos de esos, estamos en esa condición. Lo importante es entender que, en materia económica, América Latina tiene que tener relaciones muy in­tensas con China porque somos un socio natural en la provisión de los tres grandes productos: los metales, los alimentos y los energéticos. Y China tiene interés en mantener ese comercio. Por nuestra parte, somos también receptores potenciales de la producción de China, un país que es­tá creciendo en tecnología y con nue­vas aproximaciones al comercio. De manera que hay un mercado natural. También lo tenemos con EE.UU, que todavía es el primer inversionista en la región, y de eso surge la necesidad de compartir con ambos las oportuni­dades de la economía internacional.

Ahora, lo que no nos gustaría es que las repercusiones de la política entre ambas potencias aterrizaran en nuestras cosas. Sería lamentable.

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UNASUR: MEJORAR LO QUE HAY

Noticias: El desmonte de la Unasur y la creación de Pro­sur ¿son avances o retroce­sos?

Iglesias: Yo prefiero que se man­tengan los organismos de coordinación política existentes y se perfeccionen desde adentro para no crear nuevas instituciones. Pero tenemos que ver exactamente cuál es el objetivo antes de dar una opinión. Los organismos de inte­gración son otra cosa, tienen su dinámica propia y su estructu­ra. Ahí hay dos secto­res que tienen grandes responsabilidades: el Mercosur y la Alianza del Pacífico. Ahí habría oportunidad de hacer un puente importante, con un Mercosur dinamizado, con nuevas fle­xibilizaciones debido a las aperturas externas a las que está apuntando Brasil, y seguramente Argentina, un Mercosur que tenga además la opor­tunidad de abrir las puertas hacia terceros países y privilegie el Pacífi­co es una muy buena aproximación y colaboración. Yo creo que la cosa ­pasa por ese lado.

Noticias: Pero con relación a Unasur y Prosur, ¿por qué hay tantas dificultades de crear mecanismos de coordinación política que no se desbaraten cuando cambian de signo los gobiernos?

Iglesias: No lo sé, eso habría que preguntarlo a los gobiernos. Tenemos Unasur, tenemos ahora Pro­sur, tenemos la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), que fue creada hace unos años.

Noticias: Pero que también está con dificultades para funcionar.

Iglesias: También está con difi­cultades. Es una vieja tendencia en América Latina crear organizaciones nuevas. Yo soy más viejo, y por eso prefiero siempre perfeccionar las que ya tenemos.

por Diana Cariboni

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