Viernes 7 de mayo, 2021

NOTICIAS URUGUAY | 03-05-2019 15:40

Un relevo imposible

José Mujica emprendió una lenta retirada para abrir paso a las nuevas generaciones. El MPP trabaja en su relevo. La campaña igual lo tendrá como protagonista.

Finalmente, parece que llegó la hora. “El árbol viejo parece que no tiene que hacer tanta sombra”. Con su postura de anciano sabio, que tantos réditos le ha dado, el expresidente José Mujica repetía el domingo 21 de abril en Atlántida lo que ya había deslizado de forma más o menos explícita un acto sí y otro también durante los últimos tiempos: que era hora de dejar a la barra, la misma barra que lo impulsó a la presidencia y la barra que él ayudó a transformar de un sector minoritario al más importante del Frente Amplio.

La “barra” es el Movimiento de Participación Popular (MPP), el sector que contribuyó de forma sustancial a que el Frente Amplio ganase las últimas tres elecciones con mayoría parlamentaria. En Atlántida, como público y como oradora, estaba la ingeniera Carolina Cosse, la precandidata a la que apoya el MPP, la única mujer que queda en carrera, al menos hasta junio.

El MPP está en una etapa de recambio, definitivamente. “Lo que está planteado desde hace cinco años es cómo dejar la generación predictadura y cuál es el mejor mecanismo para que vaya asumiendo la causa la generación postdictadura”, dijo a NOTICIAS el ex senador Ernesto Agazzi, un referente del MLN-Tupamaros y del MPP, y responsable de la formación de cuadros políticos. Agazzi fue ministro de Ganadería durante el primer gobierno de Tabaré Vázquez. También es parte de esa generación predictadura, como Mujica.

El surgimiento.- “Y... si los milicos no me rajan, cinco años”. La leyenda dice que esta fue la respuesta que un despeinado José Mujica le dio a un guardia de seguridad del Palacio Legislativo cuando el 15 de febrero de 1995 llegó en moto y con una campera de cuero. Ese día asumía por primera vez una banca de diputado. Por primera vez un militante tupamaro llegaba al Parlamento. El vigilante le preguntó cuánto pensaba quedarse en el lugar, el día que asumía la nueva Legislatura; no podía creer que alguien con semejante facha pudiera sentarse en una banca.

El MPP había nacido seis años atrás, en 1989, fruto de la unión entre el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T) con el Partido por la Victoria del Pueblo (PVP), el Partido Socialista de los Trabajadores, el Movimiento Revolucionario Oriental (MRO) y la Unión Popular. En esas elecciones, los tupamaros resolvieron no presentar candidatos al Legislativo. Eleuterio Fernández Huidobro era uno de los principales coordinadores del movimiento. José Mujica era un relativo desconocido para la opinión pública.

Por lo tanto, en las elecciones de 1989 Mujica no figuró para ningún cargo electivo.

En los siguientes comicios, de 1994, fue electo diputado, al ir segundo en la lista 609 de Montevideo, debajo del abogado Helios Sarthou, que en esa instancia alcanzó el Senado.

Lo mismo que sorprendió a ese guardia del Legislativo –en una anécdota que nadie desmiente ni confirma– despertó especial interés en la gente. El estilo descontracturado, el lenguaje campechano y cercano con gente común, y un discurso de cierto tono nacionalista, conectaron con el público. Su figura pasó a los primeros planos políticos.

Para las elecciones de 1999, Mujica fue electo senador y el MPP amplió su bancada de tres a nueve integrantes: el movimiento había obtenido 120 mil votos, casi el triple que en su primera participación en las urnas.

En 2004, año de la primera victoria del FA, el MPP resultó el sector mayoritario y Mujica el senador más votado. El presidente Tabaré Vázquez lo designó ministro de Ganadería.

Para las elecciones siguientes, según él, a pedido de su “barra”, participó y ganó las internas del FA –derrotando a Danilo Astori– y como candidato único venció en el balotaje al expresidente Luis Alberto Lacalle, del Partido Nacional.

De fenómeno electoral singular pasó a cobrar trascendencia internacional, gracias a su peripecia personal, su estilo destacado por las izquierdas y los medios de todo el mundo, y por discursos en cumbres internacionales que fueron aclamados y traducidos a varios idiomas.

Llegó a convertirse en un ícono global, como quizá solo un futbolista uruguayo de elite lo hubiera conseguido.

Mujica, para los dirigentes del MPP, es insustituible.

Una muestra de ello fue que su decisión de presentarse de nuevo como candidato este año se mantuvo en vilo hasta fines de 2018.

Los relevos.- “Hay un periodo en el cual los militantes viejos tienen que ocupar otras responsabilidades y los militantes nuevos tienen que ir tomando más protagonismo”, explicó Agazzi.

Hace cinco años, el Movimiento de Participación Popular inició un silencioso proceso de renovación de dirigentes. Impulsaron a dirigentes jóvenes que relevaran a los históricos, en ese enroque de cuadros postdictadura por predictadura mencionado anteriormente. Los viejos militantes fueron pasando a retiro por propia voluntad.

“Se trató de mostrar una idea de equipo”, dijo a NOTICIAS el diputado Alejandro Sánchez.

Agazzi fue el primero en dar ese paso, al dejar su banca en el Senado en diciembre de 2016. El propio expresidente Mujica renunció al Senado en agosto pasado, y su lugar lo ocupó quien fuera subsecretario de Ganadería, Andrés Berterreche, que en los últimos días, mientras ajustaba un rol preponderante para la campaña de su sector, fue designado subsecretario de Defensa luego de la crisis militar provocada por las ya conocidas como “actas de Gavazzo”.

Por Berterreche, a su vez, la militante Sandra Lazo ingresó al Senado.

Cuando Raúl Sendic –líder de la 711 y apadrinado por Mujica– renunció a la vicepresidencia de la República, en setiembre de 2017, la entonces senadora Lucía Topolansky –esposa de Mujica– asumió ese cargo y dejó su banca a Charles Carrera, que hasta entonces era el número tres en el Ministerio del Interior.

Hasta acá son los nombres de dirigentes que han surgido ocupando el lugar de los históricos. Otros están haciendo su propio camino.

En febrero de 2018, cuando el oficialismo comenzaba a definir su menú de precandidatos, el intendente de Canelones, Yamandú Orsi, aceptó coquetear con esa distinción: “No me niego a que mi nombre esté en el tapete”.

Dirigentes del MPP coinciden en que tiene características singulares: apertura al diálogo, cercano a la gente, y lideró la gestión del segundo gobierno departamental más importante del país. Seis meses después, el propio Orsi finalmente decidió no correr esa carrera electoral, pero su nombre ya quedó instalado.

El diputado Alejandro “Pacha” Sánchez es otro de los nombres repetidos entre dirigentes del sector a la hora de hablar del relevo. Es un hombre joven, menor de 40 años y que participó de las últimas elecciones internas del Frente Amplio, en la que perdió ante Javier Miranda. También es un “hombre de diálogo”, además de ser el primer diputado del MPP en Montevideo; como tal, se ha desempeñado como coordinador de la bancada del Frente Amplio.

Desde Rocha, el intendente Aníbal Pereyra, que estuvo un periodo en la Cámara de Diputados, también es mencionado cuando se habla de esta renovación. Tiene el problema de la lejanía; a veces, en política, 200 kilómetros –los que separan a Montevideo de Rocha–, parecen aún más distantes de lo que son. Sin embargo, es muy valorado en la interna.

A 30 años de su fundación –que se celebró con un acto a principios de abril en el Parque Capurro–, el MPP es hoy el sector político más organizado territorialmente, más allá de lo electoral. Y en mucho de esto tiene que ver la carismática figura de su líder.

Sus dirigentes asumen que no hay dirigente que “arrastre” tantos votos como el expresidente, algo que ya quedó demostrado: tanto en las elecciones para autoridades del Frente Amplio de 2012 y 2016, como en las departamentales de Montevideo de 2015, donde el MPP participó con un candidato que no era Mujica (Agazzi, Sánchez y Topolansky, respectivamente), y perdió. No en vano, varios dirigentes le metieron fichas hasta el final mismo de 2018 para que peleara la interna.

Descartado esto, desde la renovación apuntaron a generar la idea del MPP como un todo y no como la barra que sigue a un líder. Cierto es que no hay un líder tan definido como el expresidente, pero dentro del MPP no descartan que aparezca. Recuerdan que cuando en 1989 murió Raúl “Bebe” Sendic, histórico líder y uno de los fundadores del MLN-T, no faltaron las voces que decían que no había futuro para una expresión política tupamara.

José Mujica, por entonces, estaba bastante en las sombras, al costado de la foto. La historia es por demás conocida.

por Horacio Varoli

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