NOTICIAS URUGUAY | 07-11-2019 09:54

Lo que dejó la primera vuelta

Los blancos celebraron los resultados mucho más que los frentistas. Los que llegan, los que se van y los que quedaron en la orilla del nuevo Parlamento.

La divulgación de la primera encuesta televisada, la de Opción Consultores en Canal 4, se gritó en el local del sector Todos como un gol en la hora de Uruguay en un Mundial. Un extranjero ignorante o un trasnochado desinformado seguramente no pudieron entender -el domingo 27 a las 20.30- cómo el partido político que según todas las encuestadoras había salido segundo, festejaba los resultados amplificados por TV como un triunfo, y con euforia inusitada. Y lo celebró mucho más que el partido que había ganado, incluso.

Quizás la primera explicación sea que sí habían ganado los blancos. O, por lo menos, ni bien el sociólogo Rafael Porzecanski le dio 37,6% al Frente Amplio y 29,6% al Partido Nacional, sintieron que acababan de obtener una victoria moral. La real sólo se demoraría casi un mes más. Esa fue la sensación de cada nacionalista que explotó de júbilo al escuchar el anuncio de la televisión (aunque faltaban algunas horas para la pronunciación de la Corte Electoral).

lacalle argimon

Después vendrían las correcciones de Opción al aire -del 37,6% para el FA pasó a 38,2%, luego a 39% y finalmente se quedó en 38,6%-, y las demás encuestas que se apuraban por dar a conocer sus cifras. En Canal 10 Ignacio Zuasnábar le daba 40,7% al FA y 29,9% al PN, y en Canal 12, Mariana Pomiés, directora de Cifra, le daba 37% al FA y 29% al PN. Se había cumplido el deseo -y lo que intuían- muchos connotados nacionalistas en la nochecita del domingo: si la diferencia era de 10 puntos o menos, el escenario sería bastante más que auspicioso para el Partido Nacional. Y así fue, aunque con el paso de las horas y el conteo final de los votos, los porcentajes variaron, pero no mucho.

El tema acá es que el Frente no pase el 41%. Hasta ahí, estamos bien”, dijo sobre las 19 Graciela Bianchi a NOTICIAS.

Mucho más felices estuvieron los blancos -y así quedó evidenciado en festejos gritados como otros goles en partidos importantes- cuando los candidatos Ernesto Talvi (Partido Colorado), Guido Manini Ríos (Cabildo Abierto) y Edgardo Novick (Partido de la Gente) expresaron en sus discursos sin ambages que en el nuevo escenario apoyarían al “candidato del cambio”, el blanco Luis Lacalle Pou.

talvi manini rios

talvi manini rios

Sin embargo, a la misma hora que las pantallas anunciaban los primeros resultados, en el búnker del Frente Amplio, la celebración fue tan medida que era fácil advertir la desazón. Había que festejar porque había cámaras y celulares filmando, y porque -en definitiva seguían siendo la fuerza política mayoritaria del país tras tres lustros de gobierno, y no era poca cosa. Pero la exigua diferencia con su inmediato perseguidor había dejado marcas de preocupación en los rostros de los principales dirigentes frentistas.

uruguay primera vuelta 2

La noche del domingo 27 un equipo de NOTICIAS estuvo presente en el enorme local del sector Todos en Bulevar Artigas y otro en el búnker frentista del hotel Cristal Palace.

Sobre las 18 y hasta las 19 horas eran pocos los militantes que se habían acercado con banderas blanquicelestes al local blanco.

Por los parlantes, sobre el escenario apostado en la avenida (que había sido cortada), sonaba a todo trapo el jingle de la fórmula, pero en una versión distinta, más rapera y modernosa, si nos permiten la expresión. De a poco, fueron llegando los principales dirigentes nacionalistas. El diputado Rodrigo Goñi llevó del brazo al nonagenario Carlos Julio Pereyra, llegaron Javier García, Gustavo Borsari, Jorge Gandini, los principales asesores del candidato (Da Silveira, Arbeleche, Garcé, Bartol, Bauzá), Sergio Abreu y Luis Alberto Heber, entre tantos. El clima -antes de conocerse las encuestas- era festivo y de un optimismo difícil de disimular, y pasó a ser de exitismo con la divulgación de las encuestas sobre las 20.30.

También llegaron Juan Sartori -sonrisa de publicidad de pasta de dientes- y Verónica Alonso (no tan radiante), y luego Jorge Larrañaga, quien fue recibido con aplausos en el local, como se reconoce a alguien que acaba de perder pero peleó con dignidad. Cuando llegó Beatriz Argimón concitó la atención de todos los medios apostados en la puerta, y cuando llegó Lacalle Pou con su esposa e hijos, el abordaje fue realmente difícil. Era como una estrella del fútbol saliendo del estadio, con el asedio de la prensa y los fans incluídos.

La futbolización de la política al mango, como había sucedido el miércoles 23 en el cierre de campaña del FA en la rambla montevideana, o como todos los días en ese microclima poco representativo llamado Twitter.

Las cosas claras. Más de 30 horas después de las elecciones, hubo varias cosas claras. Primero, los porcentajes de adhesión popular finales: 39,2% para el FA, 28,6% para blancos, 12,3% para colorados, 10,9% para Cabildo Abierto y el milagroso PERI (Partido Ecologista Radical Intransigente) con 1,4%, que votó mejor que el Partido de la Gente (1,1%), el Partido Independiente (1%), Unidad Popular y el Partido Verde Animalista (0,8%), el Partido Digital (0,3%) y el Partido de los Trabajadores (apenas 0,1%).

festejos uruguay

El Frente Amplio fue la fuerza más votada en nueve departamentos (sobre todo en el litoral del país), el Partido Nacional triunfó en otros nueve (entre el centro y el oeste del territorio nacional), mientras que en Rivera volvió a predominar el coloradismo (le ganó al PN por mil votos).

El oficialismo obtuvo 13 bancas en el Senado, el Partido Nacional 10, el Partido Colorado cuatro y Cabildo Abierto -con apenas seis meses de vida- pegó el batacazo y se alzó con tres bancas en la Cámara Alta, desplazando así al Partido Independiente. En la Cámara de Diputados, en tanto, el Frente ganó 42 bancas, los blancos 30, los colorados 13 y el partido liderado por Manini Ríos 11.

También quedó claro -ya desde la noche del domingo 27- que la reforma constitucional que impulsó Jorge Larrañaga no había sido aprobada. Reunió el 46,7% de las simpatías, y por tanto, no llegó al 50% exigido por la Constitución. Fueron tan ruidosas las celebraciones por el triunfo del No a la reforma, que el propio candidato oficialista lo asumió como un triunfo propio. “¡Hoy quedó claro! ¡El miedo no es la forma!”, se jactó el domingo 27 por la noche sobre el escenario.

reforma seguridad

Daniel Martínez no esperó que hablaran sus adversarios y sorpresivamente salió a oficiar de orador ante el público frentista -apostado en el Centro de Montevideo-, cuando su fuerza política había resultado victoriosa. Se vieron por tele las primeras declaraciones de Talvi, Mieres y Novick -todas apoyando a Lacalle- y luego sí, ya sobre la medianoche, el presidenciable blanco se dejó ver. Andrés Capretti, productor audiovisual y militante blanco, ofició de maestro de ceremonias, y pidió a los presentes autoconvocados a darle la bienvenida a “Beatriz y Luis” -hacía rato despojados de sus apellidos, por aquello de la cercanía-, y hasta la traductora de lenguaje de señas sobre el escenario parecía feliz.

Mientras Martínez invocaba a José Batlle y Ordóñez y Wilson Ferreira para sintetizar lo mejor de la uruguayez y circunscribirla a su partido (el de Líber Seregni, sí), y llamaba a no firmar “un cheque en blanco” ni aceptar coaliciones formadas “con reparto de cargos entre cuadro paredes”, Lacalle Pou se mostró reflexivo y machacó con una idea repetida en campaña: “No será un gobierno del Partido Nacional, será un gobierno multicolor, encabezado por el Partido Nacional, lo que es sustancialmente distinto”.

También dejó claro -el virtual ganador de la contienda- que no quiere un gobierno “que se abrace a dictaduras que violan los derechos humanos”, en alusión al régimen venezolano.

Y le tiró el guante a Martínez cuando lo desafió a debatir (debate ya aprobado por ley), pero “sin temas preestablecidos de antemano”.

El día después. Con el diario del lunes, nos enteraríamos que el ecologista César Vega había llegado al Parlamento para ocupar una banca como diputado (y que votaría en blanco o anulado en una segunda vuelta), que la Unidad Popular, en cambio, había perdido su representación, y que el Partido Independiente había perdido su senador (Mieres) y un diputado, por lo que tendrá, desde 2020, el mismo peso que el PERI en el Palacio Legislativo: una banca en Diputados.

El PERI, precisamente, una de las sorpresas, tuvo 33.008 votos, y se dio el lujo de no contar con el voto del propio candidato, ya que Vega se olvidó la credencial cívica y para colmo introdujo involuntariamente una lista de otro departamento. Y, claro, le anularon el voto.

El empresario Edgardo Novick, que se mostró eufórico en la noche del domingo porque su partido había llegado al Parlamento, había votado en realidad, muy por debajo de sus aspiraciones. Tuvo sólo 26.108 sufragios, pocos para ser un partido que invirtió más dinero que el PERI, el PI y quizás, Cabido Abierto. El Partido de la Gente tendrá una banca en Diputados, al igual que el PI o el PERI.

partido independiente de la gente

Sin nada se quedaron el Partido Verde Animalista de Salle, el simpático Partido Digital, la Unidad Popular y el Partido de los Trabajadores del trabajador bancario Rafael Fernández.

Nos desayunamos con que los veteranos ex presidentes Julio Sanguinetti (83) y José Mujica (85) se reencontrarán en el Senado, que Sartori con 38 años se convirtió en el senador más joven del país, y la también nacionalista Gloria Rodríguez será la primera senadora negra en la historia del Parlamento uruguayo.

Al recinto que pretende ser la caja de resonancia de los problemas de la gente también llegará el exfiscal Gustavo Zubía, pero no así el abogado Gustavo Salle, que se quedó a un tris de obtener una banca. Tampoco estará la Unidad Popular de Gonzalo Abella, pese al llamativo pase del connotado ex ministro de Industria, Roberto Kreimerman.

partido independiente de la gente

Tampoco estarán el colorado José Amorín -“hace tiempo dije que la etapa parlamentaria, para mí, había terminado”-, dijo, y el líder del Nuevo Espacio, Rafael Michelini: “No dejaré de militar por las causas en las que creo”, sostuvo.

El Parlamento tampoco contará con legisladoras mujeres que han sido relevantes en los últimos cinco años como la socialista Mónica Xavier, la líder de Casa Grande, Constanza Moreira y la nacionalista Verónica Alonso. En cambio, sí llegará -y a la Cámara Alta- la esposa del general Manini, Irene Moreira, quien unos días antes de las elecciones hizo una declaración -por lo menos- apocalíptica: “Dentro de cinco años no tengo la certeza de que podamos votar”.

Lo que viene. El martes 29 de octubre Montevideo Portal publicó una encuesta de la consultora Equipos que le daba 45% de preferencias a Martínez y 44% a Lacalle Pou, mientras que 8% votaría en blanco y 3% no sabe, no contesta. La encuesta fue revelada al medio por el entorno de Martínez, pero el propio director de Equipos, Ignacio Zuasnábar, se encargó de aclarar que no reconocía esa encuesta como válida por haber sido realizada entre el 13 y el 23 de octubre, es decir, antes de la primera vuelta.

Mientras que el lunes 28 los ministros María Julia Muñoz y Enzo Benech reconocieron que el Frente debía hacer una autocrítica por haber sumado casi 10 puntos menos que en la primera vuelta de 2014 (194.824 sufragios menos), y por su parte, el propio Martínez reconoció en entrevista con Telemundo el lunes 28 que se debía tomar nota del claro descontento de gran parte de la población respecto a las políticas de seguridad (casi 47% votó la reforma de seguridad que impulsó en soledad el senador Larrañaga).

reforma seguridad

Al cierre de esta edición, el politólogo Adolfo Garcé dijo en Para empezar el día de radio Oriental que para él “está cantado que se viene la alternancia” y “la probabilidad (de que el FA gane el balotaje) tiende a cero”. Horas después, su colega Daniel Chasquetti discrepó públicamente con su amigo, cuya afirmación le resultó temeraria: “Podría ser que Lacalle arranque como favorito, pero no hay evidencia que respalde la probabilidad que dice Fito”.

Lejos de esos avatares propios del análisis político, pasó casi desapercibida una frase del presidente de la República un día antes de las elecciones. “Tengo la esperanza y el deseo de ponerle la banda presidencial al próximo presidente de la República”, dijo Tabaré Vázquez. Pero la expresión en rueda de prensa pasó sin pena ni gloria entre tuits y chicanas de un bando al otro, propias del fútbol.

por César Bianchi

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