Tuesday 23 de July, 2024

OPINIóN | 30-07-2017 20:29

Elecciones en Venezuela: derrota camuflada para Maduro

Los comicios para votar a la Asamblea Nacional Constituyente se desarrollaron en un clima violento y enrarecido.

Al caer la noche en Venezuela, era imposible saber el nivel de

asistencia a las urnas para votar la Asamblea Constituyente. Sin

embargo, en una reveladora paradoja, era posible saber la razón de

la imposibilidad: el comicio no tuvo observadores internacionales, ni

consultoras independientes realizando bocas de urna, al tiempo que

los medios periodísticos que no fueran oficialistas tenían prohibido

acercarse a menos de quinientos metros de cada centro de votación.

También era posible saber que la jornada dejaba un saldo sangriento

por el protagonismo que tuvieron los para-policiales motorizados.

Mientras la policía regaba de gases lacrimógenos cada aglomeración

de gente que intentaba iniciar una marcha de protesta, los sicarios

que se desplazan de a dos en motocicletas disparaban con armas

cortas y largas a la cabeza de los activistas y manifestantes.

Era posible incluso tener certeza de que la gran mayoría de quienes

acudían a votar no entendían el procedimiento de selección de

candidatos, sencillamente porque es de una complejidad

absurdamente inextricable.

Otra certeza posible es que el grueso de los votantes sufragaron bajo presión. Y esta certeza resulta irrefutable, porque surge nada menos que de los discursos públicos del propio Nicolás Maduro. Fue el mismísimo presidente quien explicó claramente cómo debían hacer los funcionarios y dirigentes sectoriales chavistas para garantizar que sus subalternos, ya sea como empleados públicos o como beneficiarios de asistencia estatal, concurran a sufragar.

El fraude se desnudó, amenazante, en las palabras del propio jefe del

régimen. También en instrumentos oscuros de control sobre cada

ciudadano, como el “carnet de la patria”. Sin embargo, a pesar de

semejantes intimidaciones, el régimen impidió cualquier forma

independiente de constatación sobre la concurrencia a las urnas.

Con eso alcanza para tener en claro que Nicolás Maduro no pudo

mostrar lo que tenía que mostrar: apoyo social significativo.

Observadores internacionales habían podido constatar que el

referéndum simbólico realizado por la oposición contra la

constituyente de Maduro, logró más de siete millones de votantes.

Con escasa logística, pocos centros de votación y ningún instrumento de presión sobre la ciudadanía, la consulta simbólica de la oposición logró más votos que los que obtuvo Maduro para coronarse presidente.

La vara había quedado muy alta, incluso para un régimen autoritario

que públicamente presionó a toda persona que tuviera un sueldo del

Estado (militares, policías, funcionarios, empleados estatales etc) y a

quienes dependen directamente o indirectamente de arcas públicas.

Sin embargo, el día terminó con más razones para sospechar que la

cúpula chavista había logrado mucho menos que lo mostrado por la

oposición, que para suponer lo contrario.

por Claudio Fantini

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