lunes, febrero 24, 2020

OPINIóN | 15-01-2020 09:24

María Eugenia Vidal y Quique Sacco para dummies

Un editor de NOTICIAS explica su última columna sobre la ex gobernadora a quienes no entienden las ironías (o simulan no entender).

La columna se tituló: “María Eugenia Vidal y el efecto Quique Sacco”. Y en su bajada explicaba: “Cómo el amor convirtió a una candidata aplastada en las elecciones en una atracción mediática y con proyección para el 2023”. Entender ese texto como una caricia a la ex gobernadora (“aplastada”) parece imposible desde el vamos, pero Twitter lo hizo realidad. 

¿Qué ocurrió? El irónico texto que llegó a ser trending topic fue tomado de manera literal por no pocos internautas a los que con algo de benevolencia podríamos llamar militantes, y que en otros casos no superan el triste estatus de trolls. Para quienes leyeron en esas líneas exactamente lo contrario a lo que transmitían (esa es, recordemos, la definición de ironía: decir lo contrario a lo que se quiere dar a entender), aquí va una versión didácticamente explicada del texto en cuestión.

Atentos, para evitar nuevas confusiones.

Donde se dice que Vidal “se saca selfies en la playa con la gente y su nuevo novio” y que “saluda a todos, da besos, se queda charlando”, algo que la columna define como “casi casi una escena proselitista”, debe leerse, pues, que la ex gobernadora usa su nueva historia de amor para reinstalarse en la escena mediática. Si no fuera así, ¿para qué recorrer las playas de Pinamar en vez de quedarse en el lejano anonimato de París, el anterior destino de los tortolitos? 

Sigamos. Donde se recuerda que “hace apenas dos meses sufrió una paliza descomunal en las elecciones y fue aplastada por el candidato del kirchnerismo”, pero que “de eso hoy nadie habla y nadie se acuerda”, debe entenderse esto último como una crítica al rápido olvido periodístico de su realidad como dirigente, y todo gracias a un romance que por ahora es de verano.

Donde se afirma que “si hoy estamos hablando de esto, y no de la categórica derrota de Vidal y su posible desaparición del escenario político, es porque el amor es más fuerte”, y se enumera que “el amor cura las heridas, disimula los fracasos, tapa las elecciones”, y “convierte a una candidata perdedora en una atracción para los medios”, no se está defendiendo a María Eugenia -bastante grande es para hacerlo sola- sino que se describe la curiosa lógica de la prensa y del marketing político, que ven en una love story playera un argumento más convincente y redituable que cualquier discurso o definición que ella pudiera dar. Ya se sabe: la intimidad humaniza al candidato, lo acerca a los votantes. 

Por eso la columna termina ironizando: “Hoy a Vidal la vemos más linda, más popular, más querible, hasta más presidenciable”, y explica que “es el efecto Quique Sacco”. Con una mano en el corazón, ¿alguien puede interpretar esas líneas como un elogio después de haberse dicho que la ex gobernadora sufrió una “paliza descomunal”, que fue “aplastada en las elecciones” y que “de eso nadie habla”? ¿Tan complicado es entender una ironía? ¿O algunos, presos de la simplificación y la falta de pensamiento crítico que supone la grieta, eligen adrede no entender? 

Me inclino por lo segundo, pero igual les explico lo que escribí. Aunque lo peor de una ironía es tener que explicarla. 

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Franco Lindner

Franco Lindner

Editor de Política, columnista de Radio Perfil y autor de "Fernández & Fernández" (Planeta).

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