PERSONAJES | 19-11-2019 11:40

Roy Harley: "Lo único que hago es agradecer"

Es uno de los sobrevivientes de la tragedia de Los Andes y recorre el mundo dando charlas. Cómo superar “la cordillera” personal.

"Si el infierno existe, lo que viví fue el mismísimo infierno”, confiesa Roy Harley, uno de los rugbiers uruguayos que sobrevivieron a la tragedia de Los Andes. Ingeniero de profesión, Roy está casado desde hace 43 años, tiene tres hijos y cinco nietos. 

El 13 de octubre se cumplieron 47 años de aquel incidente que les marcó la vida a los catorce que pudieron vivir para contarla. Con ese motivo, los protagonistas de esa hazaña se reunieron en Uruguay para jugar al rugby en un partido homenaje. Pero a la Argentina vino por un motivo muy distinto. O no. Harley recorre el mundo dando charlas motivacionales para aquellos que sufren en silencio. 

Noticias: A la distancia, después de tantos años, ¿siente que conoció el infierno en Los Andes?
Roy Harley: Sí. Por supuesto que el tiempo todo lo va suavizando, pero fue una experiencia terrible, lo peor fue la primera noche. 

Noticias: ¿Qué pasó esa primera noche después de haberse estrellado el avión?
Harley: Teníamos 20 años y todo era alegría y jolgorio. Íbamos a Chile, a pasarla bien, salir con chicas, tomar pisco… Éramos jugadores de rugby y nos llevábamos el mundo por delante. Y en un segundo estábamos a cuatro mil metros de altura, en la nieve, con un frío tremendo y 18 amigos muertos. La noche se nos vino muy rápido y nos metimos como pudimos adentro del avión, entre los hierros retorcidos y los heridos. Todos nos pegábamos cuerpo a cuerpo para poder soportar el frío. Todo el tiempo había gritos, era una noche oscura, con viento y sin luz. Si el infierno existe, lo que yo viví fue el mismísimo infierno. 

Noticias: ¿Todavía siente el horror en el cuerpo?
Harley: No, pero reconozco que fue tremendo. Me siento un afortunado por haber vivido esa historia y poder contarla. Es maravillosa. No sabés lo que disfruto ser parte de esa historia. Estoy orgulloso de lo que hicimos como equipo, de los que murieron… El mundo nos reconoce, eso es lindo. Pero hay que tener cuidado con el ego, no creérsela.  

Noticias: ¿Qué lo ayudó a sobrevivir?
Harley: Quería volver a mi casa y decirles a mis padres que estaba vivo, que no me lloraran. Era lo único que quería. Ese fue el motor que me ayudó a sobrevivir. 

Noticias: Usted tuvo que quedarse un día más, 73, ¿por qué? ¿Qué le pasaba por la mente?
Harley: Nosotros éramos 14 y los helicópteros no podían llevar más de seis personas por vez. Me tocó quedarme un día más, yo estaba muy débil, como los demás. Estábamos en el límite de altura que pueden volar esas naves, y se complicó todo. Sentía alegría y desesperación.

Roy Harley

Noticias: ¿Cuántos días estuvo sin comer?
Harley: Diez días, los primeros sólo comíamos una diminuta porción de chocolate que cortábamos con una navaja para que nos rindiera, también teníamos dos frasquitos de mermelada que racionábamos para tener algo en el estómago. Cuando orinaba, la nieve se volvía de un naranja fluorescente y no entendía qué pasaba, pero después un médico me explicó que eso ocurre cuando el cuerpo humano se está comiendo su masa muscular. Nosotros nos estábamos comiendo a nosotros mismos. 

Noticias: Ese fue su primer viaje en avión, ¿cómo superó el miedo a volar que le debe haber dejado el accidente?
Harley: Todavía lo sufro. Es algo que me va a acompañar de por vida, aunque digo que lo tengo bastante domado. Los últimos seis años de mi vida profesional viajé mucho por trabajo, era gerente de pinturas Alba y volaba todas las semanas. Pude superarlo un poco, pero hoy subo a un avión y me pongo duro. Por eso trato de tomarme dos whiskies antes de viajar. ¿Sabías que el alcohol es lo que más calma la ansiedad? Me lo dijo un médico. Por eso se emborracha alguien abandonado por su mujer o que no tiene trabajo. Yo tendría que ser alcohólico (risas) porque viajé mucho durante bastante tiempo. Sentía el alcohol en mis labios y mi nivel de estrés bajaba. 

Noticias: ¿Cómo fueron las otras 72 noches que vivió a la intemperie?
Harley: El ser humano tiene, por suerte, una capacidad de adaptación impresionante y más cuando no hay salida. Nosotros no teníamos salida. El día 10 después del accidente escuchamos en una radio que arreglé que habían suspendido la búsqueda del avión, nos creían a todos muertos. Ese momento fue una bisagra para todos. Se acabó la ilusión de ser rescatados y empezó la realidad. Armamos equipos y empezamos a trabajar con rebeldía. “Ahora le vamos a demostrar al mundo quiénes somos”, nos decíamos. Pero a pesar de toda esa valentía, nos empezamos a dar cuenta de que nos moríamos. 

Noticias: ¿Qué sensación tuvo cuando sintió que se estaba muriendo?
Harley: Me iba apagando, nos moríamos. Recuerdo que vivíamos con miedo todos los días. 

Noticias: ¿Cómo fue la decisión de usar los cuerpos para sobrevivir?
Harley: No había nada para comer, salvo pasta dental, que la comíamos como un premio. La racionalizábamos al límite. Y nos dimos cuenta de que lo único que teníamos eran los cuerpos de nuestros amigos. Siempre digo que es muy difícil que la gente entienda cuando no está en los zapatos del otro. La idea surgió en uno o dos de los nuestros y todos fuimos aceptándolo. Algunos demoraron un día en tomar la decisión, no había chance, no teníamos alternativa. Habíamos caído en lo más primitivo del ser humano, éramos como animales en la nieve y muertos de frío. Entonces, dar ese paso no fue tan duro. En un momento tratamos de cocinar la carne, pero nos dimos cuenta de que se achicaba y perdía volumen. Tampoco teníamos con qué prender el fuego. Y decidimos comer la carne cruda. Antes de empezar, hicimos un pacto de honor: si uno de nosotros moría, nuestro cuerpo estaría a disposición de los demás. 

Noticias: Se dice que lo que no mata fortalece, ¿En qué lo fortaleció esa experiencia?
Harley: Me dejó muchas enseñanzas, pero pequeñas y sencillas. Me enseñó a no quejarme, las cosas que están mal y no me gustan, las cambio y si no las puedo cambiar, las acepto. Aprendí a valorar las pequeñas cosas de la vida: como tener a mano un vaso de agua… Yo de noche,  mientras dormía, soñaba que me paraba y encontraba una canilla de la que salía un chorro de agua. Soñaba que estaba acostado sobre unas sábanas limpias. Y una de las cosas que más disfruto es ducharme y meterme en la cama con sábanas nuevas. Con eso sólo soy feliz. Soy un amante de la vida. No me quiero morir…

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Noticias: En los 72 días que estuvo el equipo junto, ¿hubo peleas entre ustedes?
Harley: ¡Sí! Pero también nos dábamos cuenta de que si nos peleábamos entre nosotros nos moríamos todos. Que la única forma de sobrevivir era que el grupo se mantuviera unido. Y eso que nos peleábamos, a mí me partieron un labio… Aunque tampoco era para tanto,  porque no nos quedaban energías para gastarlas en una pelea entre amigos. Pero también nos reíamos mucho, hacíamos chistes en esas noches tan oscuras.  

Noticias: A raíz de esa experiencia, además de ser ingeniero, empezó a dar charlas motivacionales, a ayudar a los que sufren en silencio...
Harley: Sí, fui uno de los últimos en hacerlo. Y lo hago ahora porque tengo tiempo. Me impresiona darme cuenta de cómo le sirve la palabra a la gente. Eso me hizo entusiasmar aún más. Cuando termino de hablar, se me acercan, me abrazan y me agradecen. Trato de dar mensajes de esperanza.

Noticias: ¿Todos tenemos nuestra “cordillera”?
Harley: Sí, todos tenemos una “cordillera”. Hay muchísima gente que en la vida sufre en silencio, cosas peores de las que hemos pasado nosotros. No tengo un “dolorímetro”, pero te aseguro que es así. Nosotros tuvimos 73 días de desesperación, pero se terminó y la vida nos recibió como héroes, pero hay gente que sufre toda la vida. Hay muchas “cordilleras” con las que la gente sufre en silencio. 

Noticias: ¿De qué manera ayuda?
Harley: Las palabras junto a nuestra historia ayudan mucho. Una cosa es decirlo y otra, muy distinta, es haberlo vivido. Eso nos da una credibilidad impresionante.     

Noticias: ¿También va a las cárceles con sus palabras?
Harley: Sí, estuve en la cárcel de Marcos Paz para dar una charla de esperanza, de que se puede salir del lugar donde uno cayó. Se puede salir de la “cordillera”, pero está en uno hacerlo.    

Noticias: ¿Cómo fue que llevó la antorcha Olímpica en Río de Janeiro?
Harley: En 2016 me propuse llevar la antorcha Olímpica, a raíz de una charla motivacional que di en Estados Unidos. Me la quedé porque el Comité Olímpico te permite comprarla, y ahora se las regalé a mis nietos, para que cuando crezcan  digan: “Mirá lo que hizo mi abuelo”.      

Noticias: Está claro que nació dos veces, ¿qué deseos pide cuando sopla las velitas en su cumpleaños?
Harley: Que a toda la gente que me rodea le vaya bien. Para mí no pido nada, yo tengo todo. Lo único que hago es agradecer.

por Mónica Soraci

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