POLíTICA | 10-02-2014 18:53

¿Y si el vice prende el ventilador?

Tras el pedido de indagatoria, analiza salpicar al Gobierno como plan de salvación. El plan “renuncia”.

Amado Boudou sabía desde hace rato que los tiempos de la Justicia podían adelantarse, aunque ahora se cansó de ser el único en caer en desgracia. Dos días antes del pedido de indagatoria del fiscal federal Jorge Di Lello, el vicepresidente se mostró preocupado por su futuro procesal en un largo almuerzo que mantuvo con un dirigente peronista de confianza. No es de esos con los que suele hablar de sus desventuras judiciales.

Pero aún así, Boudou se sinceró: le confesó que hace tiempo que no habla con la Presidenta, y que es la primera vez desde que estalló el escándalo de la ex Ciccone que analiza la posibilidad de prender el ventilador. Al menos es el mensaje que el vice se interesó en empezar a hacer circular. Insinúa que si de verdad se anima a hacerlo, el expediente más sensible para el kirchnerismo podría salpicar directo a Olivos.

Tan aturdido está Boudou que en la intimidad hasta analizó cómo podría ser su rol en un irresponsable escenario de salida anticipada de Cristina Fernández. La versión es que como primer eslabón en la línea de sucesión presidencial negociaría su rápida salida con el PJ a cambio de una limpieza en su legajo judicial. Difícil: el vice no parece estar en condiciones de negociar con nadie. 

Esa misma tarde Boudou analizó largo y tendido junto a sus abogados Eduardo Durañona y Diego Pirota la estrategia a seguir, entre embates opositores que tardaron solo unas horas en pedir su cabeza a través del juicio político. El vice es consciente de que la Justicia empezó a adelantar el reloj y que el peronismo también comenzó a hacer su juego: su condición no peronista puede terminar de inclinar la balanza en su contra.

Hace un mes, antes del inicio de la feria judicial y tal como reveló NOTICIAS, la estrategia de Boudou era tirarle por la cabeza el escándalo de Ciccone a su amigo “Nariga” Núñez Carmona, y cerrar la trama en un negocio entre privados. Lo que intenta es desmarcarse de las “negociaciones incompatibles con la función pública”, delito por el que está imputado y del que le cuesta cada vez más zafar.

El expediente –en el que también es investigado por supuesto enriquecimiento ilícito junto a su familia– lo tiene abrumado y cabizbajo, y ya no muestra injerencia en ninguna decisión del Gobierno. Lo que esperaba para después de mayo, mes en que finalizan las testimoniales dispuestas por el juez, puede adelantarse.

Ventilador. Hace dos años, cuando el escándalo judicial empezaba a copar los principales titulares mediáticos, un funcionario provincial, amigo del vice, le acercó a Boudou tres propuestas comunicacionales para sortear la crisis y enfrentar a los medios. El influyente secretario Legal y Técnico, Carlos Zannini, que nunca lo digirió, y Máximo Kirchner desecharon el plan y lo frenaron en seco: le explicaron que él iba a responder lo que ellos y Cristina le dijeran. Y así lo hizo. Ahora es solo cuestión de tiempo para que decida defenderse solo.

por Federico Mayol

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