El lunes 18 de mayo, en medio de la escalada de la interna libertaria, Santiago Caputo publicó un tuit que pasó relativamente desapercibido. El asesor presidencial, apodado el "Mago del Kremlin" por su estilo de poder en las sombras sin cargo formal ni rendición de cuentas, escribió que no había que sorprenderse si en los días siguientes ciertos medios y periodistas lanzaban operaciones contra sectores del Gobierno. Mencionó por nombre a Paulino Rodríguez, al diario LN, a Redacción Clarín y al portal Carnaval.
Tres días después, con la filtración de los audios íntimos del Presidente convertida en el escándalo de la semana y todos esos medios cubriendo el caso a full, Caputo volvió a X con una sola frase: "Las advertencias fueron debidamente presentadas." El mensaje era claro: yo lo avisé. Una pose de estratega que todo lo ve y todo lo controla.

Jorge Rial no lo dejó pasar y respondió desde C5N: "Dejá de hacerte el Corleone, fisura del Kremlin.", intentando desarmar la épica que Caputo intentaba construir. "Corleone" apunta al jefe mafioso que mueve los hilos desde la sombra y nunca actúa pero siempre sabe. "Fisura del Kremlin" invierte su propio apodo: ya no es el mago, es la grieta del gobierno que se rompe por dentro.
La ironía es que Caputo emitió esa advertencia justamente cuando la guerra que él mismo alimenta contra el ala de Martín Menem y Karina Milei le estallaba en la cara. Esa pelea no es nueva: desde los albores del mileísmo ambas facciones se repartieron parcelas del Estado, pero "la relación nunca estuvo bien", admitió un conocedor de la Casa Rosada.
Los primeros roces fueron disputas de comunicación, pero la fractura se profundizó con cada filtración y cada lista electoral. Las elecciones bonaerenses de 2025 fueron el quiebre definitivo: Karina y los Menem dejaron afuera a los militantes de Las Fuerzas del Cielo. El escándalo de @PeriodistaRufus —atribuida por el caputismo a Menem sobre la base de un link que redirigía a su Instagram— fue el momento en que esa guerra salió a la superficie. Y en el medio, Milei quedó defendiendo a Menem mientras su propio asesor le decía, con todas las letras, que lo habían engañado.














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