Manuel Adorni (CEDOC)

Video: cuando Adorni ganaba un Martín Fierro y pedía "grieta" con los corruptos

En redes sociales se viralizó el discurso que el actual Jefe de Gabinete pronunció cuando obtuvo el premio otorgado por APTRA a mejor tuitero.

En 2023,  Manuel Adorni obtuvo el Martín Fierro Digital en la categoría “Mejor twittero”, en una ceremonia organizada por APTRA, la entidad que desde 1959 entrega los premios más tradicionales de la industria audiovisual argentina y que, desde 2018, extendió su alcance a los contenidos nativos de plataformas digitales. Estos galardones buscan reconocer a las figuras y producciones más influyentes del ecosistema online, incorporando métricas como alcance, interacción, impacto público y capacidad de generar agenda en redes sociales, junto con la evaluación de periodistas especializados que integran la asociación .

La categoría “Mejor twittero” —centrada en la red social X— premia a perfiles con fuerte presencia, volumen de seguidores y capacidad de instalar temas en la conversación pública. En ese marco,el actual Jefe de Gabinete del gobierno de Javier Milei se había consolidado previamente como uno de los usuarios más visibles del debate político argentino en redes, con publicaciones de tono directo, irónico y confrontativo, que lograban amplia circulación y repercusión mediática. Su crecimiento como figura digital fue sostenido durante años, hasta alcanzar una notoriedad tal que lo posicionó como referente dentro de ese universo, condición que explica su elección como ganador. 

El reconocimiento se produjo además en un momento bisagra: pocos días después de que se confirmara su desembarco como el principal vocero de Presidencia, lo que amplificó el significado político y mediático del premio. La combinación entre visibilidad previa en redes, estilo comunicacional definido y creciente centralidad en la escena pública terminó de consolidar los argumentos para su consagración dentro de la terna.

Durante la ceremonia, el funcionario libertario mantuvo un discurso breve y en línea con su estilo. Al recibir la estatuilla agradeció en primer lugar a la organización y a su entorno cercano. “Primero gracias APTRA, por supuesto, es lo que corresponde. Gracias por el premio”, expresó, y añadió: “Gracias a mi familia que me banca en todas. A mi mujer Betina…”, en un mensaje conciso que luego cerró con la impronta sintética que caracteriza sus intervenciones públicas. "Si quiero grieta.Si quiero, a los delincuentes, a los corruptos, a los chorros, a todos lo que no le hace bien a la Argentina de un lado y a la gente de bien del otro. Gracias". 

Sin embargo, a partir de febrero de este año, una secuencia de episodios protagonizados por el ganador de la dorada  estátuilla de APTRA combinaron  diversos cuestionamientos, que van desde el uso de recursos del Estado, viajes privados y dudas sobre su patrimonio, con investigaciones abiertas y denuncias penales en trámite.

El punto de inflexión fue su participación en la denominada “Argentina Week” en Nueva York, viaje oficial al que asistió junto al presidente Milei. La polémica se desató cuando se confirmó que en el avión presidencial también había viajado su esposa, Bettina Angeletti, quien no ocupa ningún cargo público. El propio Adorni admitió la situación y la justificó en declaraciones públicas: “Vengo una semana a deslomarme a Nueva York; quería que me acompañe” . La inclusión de su pareja generó pedidos de informes en el Congreso y denuncias por posible uso indebido de bienes del Estado, en parte porque la normativa vigente limita el uso de aeronaves oficiales a funciones estrictamente públicas . Días después, el funcionario reconoció el error y pidió disculpas, afirmando que “fue una pésima decisión”, aunque sostuvo que “no se trató de un delito” .

En paralelo, salió a la luz otro episodio que agravó la situación: un viaje a Punta del Este realizado en un avión privado junto a su familia. Ese traslado, cuyo costo se estimó en alrededor de 10.000 dólares, también quedó bajo investigación judicial para establecer quién lo financió y si resulta compatible con los ingresos declarados del funcionario . La existencia de ese vuelo, sumada al caso de Nueva York, dio lugar a múltiples denuncias por presunto enriquecimiento ilícito, malversación de fondos y otras figuras penales impulsadas por dirigentes políticos .

El eje de las polémicas se extendió luego hacia su patrimonio personal. En medio de las críticas, Adorni aseguró públicamente: “A mi patrimonio lo construí en los 25 años que estuve en el sector privado, no tengo nada que esconder” , aunque evitó brindar detalles específicos alegando la existencia de causas judiciales abiertas. Sin embargo, distintas informaciones señalaron inconsistencias o dudas en torno a sus bienes. Por un lado, se mencionó una vivienda vinculada a su entorno en el country Indio Cuá Golf Club, en Exaltación de la Cruz, señalada en denuncias por presunto enriquecimiento ilícito . Por otro, el propio funcionario reconoció residir en el barrio porteño de Caballito, aunque remitió a su declaración jurada para verificar la totalidad de sus propiedades.

Investigaciones periodísticas posteriores profundizaron estas dudas al revelar operaciones inmobiliarias bajo análisis judicial. Entre ellas, la compra de un departamento valuado en unos 230.000 dólares, financiado en gran parte mediante un préstamo privado otorgado por las propias vendedoras jubiladas, así como la existencia de otras propiedades o hipotecas que no habrían sido explicitadas inicialmente en su declaración patrimonial . Estas revelaciones alimentaron las sospechas sobre la correspondencia entre su nivel de ingresos como funcionario y el volumen de sus bienes, cuestión que actualmente forma parte de las investigaciones en curso.

En conjunto, los episodios del vuelo oficial a Nueva York, el viaje privado a Punta del Este y las dudas sobre su patrimonio configuraron un escenario de alta exposición política y judicial para Adorni. Mientras el funcionario insiste en que no cometió delitos y atribuye las denuncias a motivaciones políticas, la Justicia continúa analizando documentación, gastos y declaraciones para determinar si existieron irregularidades en el uso de recursos públicos o en la evolución de su patrimonio