Facundo Moyano (CEDOC)
Facundo Moyano en Telefe: negó la cocaína, no dijo cuánto gana y culpó al periodismo
El ex diputado fue entrevistado por Rodolfo Barili y llegó a hacer un descargo sobre el escandalo que lo rodea junto con Candela Arizaga.
El escándalo que protagonizaron el exdiputado Facundo Moyano y la influencer Candela Arizaga sumó un nuevo capítulo con la aparición pública del hijo de Hugo Moyano en una entrevista mano a mano con Rodolfo Barili en Telefe Noticias. A casi una semana del episodio que terminó con el dirigente sindical imputado por lesiones leves y privación ilegítima de la libertad en contexto de violencia de género, decidió romper el silencio y negó que haya ejercido violencia contra su pareja, rechazó haber consumido cocaína, explicó por qué se negó a realizarse un análisis toxicológico y responsabilizó a buena parte de la cobertura periodística por la imagen que se construyó sobre lo ocurrido.
La entrevista del lunes tuvo como eje la madrugada del martes 4, cuando Candela Arizaga salió semidesnuda y descalza del edificio situado sobre la avenida del Libertador al 5400, en Belgrano, y comenzó a correr por la vía pública. Las cámaras de seguridad registraron distintos momentos de la secuencia y posteriormente aparecieron imágenes en las que se observa a Moyano detrás de ella. La escena provocó una intervención policial, la asistencia del SAME y la posterior detención del exdiputado.
Para Moyano, sin embargo, la interpretación pública de esas imágenes fue equivocada y sostuvo que el hombre que aparece inmediatamente detrás de Arizaga en uno de los videos no es él sino un policía. Reconoció que aparece en otras imágenes, pero aseguró que no la estaba persiguiendo. “Nunca soy yo el que está corriendo”, afirmó, aunque admitió que sí aparece posteriormente con pantalón corto y remera.
El dirigente presentó durante la entrevista una reconstrucción completamente diferente de la madrugada. Según su relato, Arizaga salió primero del departamento, descendió en ascensor y él tuvo que esperar a que el elevador regresara para poder bajar. Por esa razón, aseguró, existió una diferencia de aproximadamente cinco minutos entre la salida de ambos. Moyano sostuvo que durante parte del trayecto permaneció a una distancia de entre 100 y 150 metros y que finalmente logró alcanzarla. En ese momento, según su versión, intervino el encargado de otro edificio, quien se ofreció a cuidar al perro de Arizaga mientras él permanecía junto a ella. El exlegislador insistió en que fue él quien pidió asistencia policial y médica. “Por favor, que venga la ambulancia y la Policía”, relató que le pidió al encargado.
Pero el elemento más novedoso de su relato apareció cuando contó qué había sucedido dentro del departamento antes de que Candela saliera a la calle. Moyano aseguró que la joven sufrió un paro cardíaco y que él debió practicarle maniobras de reanimación cardiopulmonar. “Le hice RCP”, afirmó. Según explicó, después se comunicó con el portero porque no podía llamar personalmente al 911. La versión representa un dato que no había aparecido en las primeras reconstrucciones públicas del episodio. De acuerdo con registros citados por Infobae, a las 5.03 de aquella madrugada el encargado del edificio llamó al servicio de emergencias para solicitar una ambulancia y manifestó que Moyano le había dicho que alguien estaba sufriendo un ataque cardíaco.
Moyano sostuvo durante la entrevista que posee registros audiovisuales del interior del departamento que, según afirma, permitirían reconstruir lo sucedido antes de la salida de su novia. “Tengo todo el episodio que sucedió, lo tengo filmado”, aseguró. Sin embargo, aclaró que esas imágenes todavía no fueron entregadas a la Justicia. Su intención, según dijo, es mostrárselas al influencer y eventualmente a periodistas para que puedan comprobar su versión. También insistió en que dentro del departamento ocurrió, esencialmente, lo mismo que la propia joven relató posteriormente ante la Justicia.
La cuestión del consumo de cocaína fue otro de los momentos más contundentes de la conversación con Barili. Frente a la pregunta directa sobre si durante aquella noche se había consumido cocaína, Moyano respondió: “No, no se consumió cocaína”. Luego evitó precisar qué sustancias habían consumido, argumentando que no quería contradecir ni comprometer a su pareja después de las declaraciones que ella había realizado. Sobre su situación personal fue categórico: “No consumo, no soy adicto ni nunca tuve problemas de adicción”.
La afirmación de Moyano se produjo después de que los análisis toxicológicos realizados a Arizaga dieran positivo para cocaína. Según informó su exabogado, Diego Storto, el estudio practicado a la joven detectó esa sustancia y el resultado pasó a formar parte de la investigación judicial. La defensa de Arizaga sostuvo que ella y Moyano habían consumido cocaína antes de que la situación se descontrolara, aunque la joven posteriormente al cambiar de letrado modificó algunos aspectos de su relato y negó que el dirigente la hubiera agredido.
Precisamente por eso, la negativa de Moyano a realizarse su propio análisis toxicológico se convirtió en uno de los puntos más discutidos del caso. En la entrevista, Barili le preguntó por qué se había negado a que le extrajeran sangre y orina después de ser detenido. Moyano explicó que tomó esa decisión por recomendación de sus abogados: “Me lo sugirieron los abogados, que no lo haga”. En declaraciones, sostuvo que ya estaba “verificado” que no tenía ninguna patología vinculada al consumo y reiteró que el consumo, en sí mismo, no constituye un delito.
El argumento generó especial atención porque la negativa al examen ocurrió justamente en el momento en que la investigación intentaba determinar qué había ocurrido durante las horas previas al episodio. El resultado positivo de Arizaga para cocaína, sumado a su propia declaración inicial acerca del consumo de sustancias y a las imágenes que la muestran desorientada corriendo por la calle, convirtió el tema de las drogas en una de las líneas centrales de la causa. Moyano, sin embargo, rechazó que esa cuestión pudiera ser utilizada para vincularlo con el consumo y sostuvo que la acusación se desplazó hacia ese terreno después de que, según su interpretación, perdieron fuerza las hipótesis de violencia y privación ilegítima de la libertad. “También se les va a caer el consumo”, afirmó.
Otro de los ejes de la entrevista fue la crítica al tratamiento periodístico del caso. Moyano sostuvo que fue víctima de una cobertura que, a su entender, presentó como certezas cuestiones que todavía se encontraban bajo investigación. En una de las frases más duras de la conversación, aseguró que había recibido “un tratamiento muy injusto por parte de muchos medios” y volvió a sostener que había sido detenido por su identidad pública. Su argumento fue que la exposición mediática del caso hizo que rápidamente se instalara una interpretación de violencia de género antes de que la investigación pudiera reconstruir la secuencia completa.
Moyano también cargó contra quienes, según él, construyeron “teorías conspirativas” alrededor del episodio. Aseguró que algunas versiones surgieron a partir de declaraciones de abogados y cuestionó particularmente a quienes pusieron en duda el vínculo con Candela o sugirieron que detrás de la relación existían intereses económicos. “Hicieron teorías conspirativas a partir de dos abogados”, sostuvo. También afirmó que la Policía decidió detenerlo “por ser Facundo Moyano”, una frase que se convirtió en una de las principales síntesis de su defensa pública.
La entrevista, además, tuvo un momento de tensión cuando Barili abandonó el terreno estrictamente policial y le preguntó por su situación económica y patrimonial. El periodista le planteó cómo hacía para vivir siendo un dirigente gremial, exdiputado y exfuncionario que reside en una torre de alta categoría. Moyano respondió que lo hacía con su sueldo y cuestionó que tuviera que brindar explicaciones sobre su domicilio, sus gastos o sus ingresos. Barili insistió en que, por su trayectoria pública, existía un interés periodístico legítimo en conocer cómo se financiaba ese nivel de vida. Moyano, visiblemente molesto, respondió: “¿Por qué te tengo que decir cuánto pago yo de alquiler?”.
Ese tramo terminó ampliando el alcance de la entrevista, que comenzó como una explicación sobre el episodio con Arizaga y terminó incluyendo aspectos vinculados con la vida pública, el patrimonio y la trayectoria sindical de Moyano. El exdiputado sostuvo que no está obligado a presentar una declaración jurada pública por no ser actualmente legislador nacional y que su vida privada no debería convertirse en objeto de investigación periodística. Incluso afirmó que, aun si hubiera sido culpable de los hechos que se investigan, eso no debería afectar al sindicalismo ni a la política.
La entrevista de Telefe funcionó entonces como la primera exposición pública extensa de Moyano para instalar su propia reconstrucción de los hechos: que no persiguió a Candela, que la asistió después de un supuesto paro cardíaco, que fue él quien pidió ayuda, que no consumió cocaína, que se negó al antidoping por recomendación de sus abogados y que la detención y posterior cobertura mediática estuvieron condicionadas por su apellido y por su exposición pública. “No correspondía que yo fuera detenido”, sostuvo en uno de los pasajes más contundentes de su defensa.
El punto más delicado continúa siendo la distancia entre esa reconstrucción y lo que todavía debe determinar la investigación. La existencia de videos, los llamados al 911, las declaraciones sucesivas de Arizaga, el resultado toxicológico positivo para cocaína, la negativa de Moyano a someterse al análisis y las imágenes de las cámaras de seguridad forman parte de un expediente que aún no está cerrado. Por eso, las afirmaciones de Moyano deben ser entendidas como parte de su estrategia de defensa y no como una conclusión judicial sobre lo sucedido.
En A la Barbarossa, apenas horas después de su mano a mano con Barili, dio de nuevo su versión sobre el episodio ocurrido. Moyano sostuvo que su relato coincide “en los puntos centrales” con lo que la joven declaró ante la Justicia y fue categórico al afirmar que “no hubo violencia de género” ni “privación ilegítima de la libertad”. También explicó a Georgina Barbarossa que conocía el consumo de sustancias de Arizaga y sostuvo que, desde su perspectiva, se trató de una situación personal de ella.
Uno de los momentos más llamativos se produjo cuando Barbarossa le preguntó directamente si sabía que Candela consumía drogas. “Sí, sabía”, respondió Moyano, quien agregó que no se consideraba quién para decirle qué hacer y sostuvo que esas decisiones personales estaban protegidas por la Constitución. En relación con la madrugada del escándalo, aseguró que Arizaga había sufrido un supuesto paro cardíaco antes del episodio y relató: “Candela se desvaneció, me asusto y le hice RCP”. También se refirió al consumo de cocaína y volvió a diferenciarse de lo que había declarado su pareja: “Para mí no tomó cocaína”, aunque aclaró que no quería contradecirla. Ante la pregunta de Analía Franchín sobre si había consumido otra sustancia, respondió: “Para mí sí”.
La conversación en Telefe continuó así con la estrategia pública que Moyano había comenzado a desplegar en su entrevista anterior: defender su conducta, negar que hubiera ejercido violencia y explicar el contexto del episodio a partir del estado en el que, según su versión, se encontraba Arizaga. La entrevista también permitió conocer un aspecto que hasta entonces no había explicitado con tanta claridad: Moyano afirmó que sabía que su pareja consumía sustancias, pero insistió en que, a su entender, la cocaína no había sido la causa directa del estado que atravesó aquella madrugada y habló de un “brote psicótico” desde una apreciación que él mismo definió como “no profesional”. Sus declaraciones forman parte de su propia reconstrucción de los hechos, mientras la investigación judicial continúa para establecer qué ocurrió efectivamente aquella noche.