Sicario (CEDOC)
Habló uno de los sicarios que atacaron a Nadia Beller
Uno de los presuntos autores materiales salió a defenderse grabándose y afirmando que hubo muchas personas involucradas en el hecho.
El caso que mantiene preso en Bolivia al consultor político Fernando Cerimedo sumó un nuevo capítulo de enorme impacto público luego de que uno de los presuntos sicarios acusados de participar en el atentado contra la abogada y activista boliviana Nadia Beller rompiera el silencio. Las declaraciones fueron difundidas por medios bolivianos y rápidamente recorrieron la región porque comprometen la hipótesis principal de la Fiscalía: que el atentado fue planificado y financiado por Cerimedo, quien permanece detenido preventivamente en la cárcel de Palmasola mientras enfrenta varias investigaciones penales.
El supuesto ciudadano colombiano identificado como Aldubar Peña, uno de los responsables del atentado contra Beller, apareció desde la clandestinidad para dar su versión sobre el hecho y deslindar responsabilidad como autor material. “Quiero hablar de las personas que ejecutaron el atentado, que por debajo mío son cuatro personas más” y “por encima mío hay dos personas, dos, tres personas, que fueron los que pagaron y mandaron a hacer esto”, afirmó. También aseguró que varias personas están siendo “acusadas injustamente” y mencionó entre ellas a Roger Aguilera, su esposa Paula Andrea Vargas y un ingeniero agrónomo.
En su relato, señaló que fue contactado telefónicamente y mencionó a dos personas a las que identificó como “Toño”, quien trabajaría en la Gobernación de Cochabamba, y “Chino”, a quien vinculó con tareas de seguridad. “Por medio de esas dos personas fue que yo llegué donde ellos”, sostuvo. Afirmó que acudió en dos ocasiones a un lugar que identificó como Olugulo: “La primera vez fue para recibir los teléfonos y toda la información sobre este atentado. La segunda vez fui a recoger una plata y también a nuevas órdenes que me dieron”.
Sobre el ataque, hizo una afirmación central de su versión: “A la choca no había que matarla. A esa señora había que pegarle un susto”. Según dijo, “el propósito era matar a otra persona”, una persona extranjera de nacionalidad argentina. Agregó que, después de que Beller estuviera en el piso, “la intención no era rematarla”, sino “por ahí robarle la cartera”. También negó que el objetivo fuera quitarle sus teléfonos.
El hombre que dice haber participado en el acto criminal aseguró que actualmente teme por su vida y que las personas que, según su versión, lo contrataron “me quieren silenciar, me quieren matar, me quieren callar”. “Ellos no quieren que yo hable con la policía. Ellos no quieren que yo hable con el Grupo DACI y menos con los medios de comunicación”, afirmó. Añadió que esas personas “tienen bastante poder, tienen bastante hilos políticos” y por ello pidió garantías para una eventual entrega.
En la misma grabación, insistió en deslindar la autoría material del atentado: “Yo en ningún momento accioné el arma, yo en ningún momento manejé la moto, yo en ningún momento he sido el autor material”. No obstante, reconoció: “Sí colaboré con cierta logística”. También afirmó que una persona de nacionalidad colombiana que estaría fuera del país puede respaldar su versión. “Él sabe que yo estoy diciendo la verdad” y “es la única persona que puede desmentir todas las acusaciones que están haciendo contra mí”, sostuvo.
El presunto sicario comenzó relatando cómo fue el contacto previo al atentado y afirmó: “A mí me buscaron para hacer un trabajo. Me dijeron que era solamente asustar a una mujer, que había que darle un susto porque estaba hablando demasiado”. Luego agregó: “Nunca me dijeron quién era al principio. Después vi la foto y me dijeron que era Nadia Beller”.
Por su parte, la Justicia boliviana analiza estas declaraciones junto con pericias telefónicas, registros de cámaras de seguridad y movimientos financieros que, según la investigación, permitirían reconstruir el circuito de contratación de los atacantes. La Fiscalía no dio por cerrado el caso y sostiene que aún quedan personas por identificar dentro de la estructura que habría organizado el atentado.
El ataque contra Nadia Beller ocurrió la noche del 17 de agosto en un hotel de Santa Cruz de la Sierra. La abogada recibió tres disparos cuando dos hombres vestidos como repartidores de aplicaciones se acercaron en una motocicleta y abrieron fuego. Gravemente herida, fue trasladada de urgencia a un centro médico donde logró sobrevivir después de varias intervenciones quirúrgicas. Desde la cama del hospital denunció públicamente que el autor intelectual del atentado era su expareja, Fernando Cerimedo, con quien mantenía una relación sentimental que, según declaró, era mantenida en secreto porque el consultor estaba casado.
Beller afirmó además que estaba embarazada de cuatro semanas al momento del ataque y sostuvo que el atentado buscó silenciarla antes de que revelara información sobre supuestas maniobras de corrupción y negocios ilegales que, según su denuncia, involucraban al fundador de La Derecha Diario y a funcionarios del Gobierno boliviano. También aseguró haber sufrido episodios previos de violencia física, psicológica y amenazas durante la relación.
La investigación tomó un giro aún más delicado cuando los fiscales realizaron allanamientos en propiedades vinculadas a Cerimedo. Durante esos procedimientos encontraron más de 40.000 dólares en efectivo, dispositivos electrónicos, teléfonos celulares, computadoras y lo que las autoridades describieron como una “mini granja de bots”, un conjunto de equipos que presuntamente era utilizado para operar campañas digitales y cuentas automatizadas en redes sociales. Esos elementos derivaron en nuevas causas por presunto enriquecimiento ilícito y por el funcionamiento de estructuras destinadas a manipular redes sociales.
El ex consultor de Javier Milei y del clan Bolsonaro fue detenido el 18 de agosto cuando se disponía a abordar un vuelo desde el aeropuerto internacional Viru Viru con destino a Buenos Aires. La Policía boliviana ejecutó la orden de captura horas después del atentado y un juez dictó prisión preventiva por 180 días al considerar que existía riesgo de fuga y posibilidad de obstaculización de la investigación. Desde entonces permanece alojado en la cárcel de Palmasola, uno de los penales más grandes y complejos de Bolivia.
Durante una entrevista concedida desde la prisión a distintos medios internacionales, Cerimedo rechazó todas las acusaciones. “Soy absolutamente inocente”, afirmó. También sostuvo: “No mandé a matar a nadie, nunca participé en ningún atentado y esto forma parte de una operación política”. Insistió además en que mantenía una relación sentimental con Beller y que viajaba a verla al hospital cuando fue detenido. Según su versión, la causa está impulsada por sectores del poder boliviano interesados en perjudicar al gobierno de Rodrigo Paz y en utilizarlo como pieza de una disputa política.