Javier Milei encontró una autoridad inesperada para respaldar su actual teoría moral del Gobierno. Ante alumnos de cuarto y quinto año de la ORT de Almagro, presentó a Alejandro Fantino como “doctor en Filosofía” y reveló que ambos conversan de madrugada. “Solemos tener charlas muy profundas donde vamos discutiendo las situaciones que yo enfrento a diario y ponerlo en un contexto filosófico”, dijo. Una de ellas, agregó, lo ayudó a pensar la misión de “traer el paraíso a la Tierra”.
La solemnidad duró menos que el video. Apenas el fragmento llegó a X, las redes convirtieron el doctorado verbal en material de comedia. Javier Smaldone preguntó cuándo se había doctorado Fantino y después armó una nómina con el “Dr. Milei”, la “Dra. Karina” y hasta el “Dr. Conan”. Otro usuario escribió que si el conductor sabía de filosofía, él era Nietzsche. Se multiplicaron los títulos honoris causa imaginarios y los doctorados instantáneos.
El dato académico tiene un matiz que el festín omitió. Fantino no es doctor, pero sí licenciado en Filosofía. Defendió su tesis en agosto de 2024, a los 52 años, después de completar cuatro años de cursada y dedicar un quinto a la elaboración de su tesis.
La burla acertó con el grado inventado por Milei, pero se excedió al negar una licenciatura que Fantino sí obtuvo.
La escena tiene historia. Fantino llevó a Milei a Animales Sueltos en julio de 2016 y le dio el escaparate que multiplicó su notoriedad. El Presidente reconoció después que el conductor “tuvo las agallas de ponerme en primera”. Hoy el vínculo continúa en Neura, donde las entrevistas maratónicas recorren economía, religión y política.

La charla se anunciaba sobre ética e inteligencia artificial, pero Milei dedicó más de la mitad del tiempo a leer el epílogo de su próximo libro. El elogio ocurrió en una visita hermética: no hubo prensa ni transmisión en vivo y el Gobierno difundió luego una transcripción. En el mismo discurso, Milei vinculó al marxismo con el satanismo y alentó a los alumnos a abuchear periodistas. Antes del acto, exalumnos, docentes, trabajadores y familiares habían rechazado su presencia. Entre la ética de Estado y el doctorado imaginario, Fantino aportó el pasaje más viral de la clase.














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