Giancarlo Esposito en Breaking Bad (CEDOC)
Quién es el actor de Hollywood que llamó a hacer una revolución contra Trump
En pleno festival de Sundance, un reconocido activista cargó contra el mandatario republicano y los operativos del ICE.
En un reportaje para Variety, Esposito criticó las medidas de Donald Trump en cuanto a las medidas en contra de la inmigración y el uso violento de las brigadas ICE, que ya se contabilizaron dos muertes y varios incidentes, difundido en redes sociales. “Es tiempo de una revolución” y que la situación política actual —que él asocia directamente al despliegue de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en ciudades como Minneapolis— está provocando un “sentimiento de guerra civil en las calles”.
En pleno Festival de Cine de Sundance, el veterano actor que encarnó al personaje de Gus Fring en la serie creada por Vince Gilligan y reconocido por The Mandalorian, utilizó la alfombra roja y los micrófonos de la prensa para marcar una posición política contundente frente a la administración del mandatario republicano. En sus palabras a Variety, el interprete criticó abiertamente la concentración de poder en manos de “hombres muy ricos, viejos y blancos”, frase que empleó para describir la élite política y económica que, según su lectura, está detrás de la profundización de políticas represivas y divisivas.
La reacción del público y la prensa no se hizo esperar. En redes sociales y plataformas informativas los comentarios recogieron tanto el apoyo de quienes ven en Esposito a una voz necesaria contra lo que consideran abusos de poder bajo Trump, como críticas de sectores que calificaron sus palabras de excesivas o fuera de lugar para alguien que opina desde un escenario cultural y no político. Lo publicado ya circula ampliamente en medios internacionales y ha generado debate sobre el papel de las figuras de entretenimiento en la política estadounidense.
En semanas recientes, miles de personas tomaron las calles en distintas ciudades de Estados Unidos en una ola de protestas contra las acciones del ICE tras la muerte de civiles a manos de agentes federales durante operativos migratorios, particularmente en Minneapolis, donde una mujer de 37 años fue abatida durante una redada que desató indignación y repudio social. Organizaciones comunitarias, sindicatos y activistas llamaron a movilizaciones masivas y a una huelga general en Minnesota, que se extendió a marchas en San Francisco, Nueva York, Boston y Los Ángeles, con demandas de responsabilidad institucional e incluso la abolición de de la agencia federal.
Las manifestaciones han estado marcadas tanto por la exigencia de justicia para las víctimas —como Renée Good y Alex Pretti— como por la crítica a lo que los protestantes denominan tácticas agresivas y desproporcionadas de las fuerzas federales, que incluyen detenciones indiscriminadas, uso de gas pimienta y enfrentamientos con residentes. En Minneapolis, las protestas tomaron un carácter sostenido tras el fallecimiento de Pretti, lo que derivó en detenciones de manifestantes y un fuerte intercambio entre activistas y autoridades federales en medio de una creciente tensión comunitaria.
Ante esta oleada de protestas, el presidente Donald Trump ha defendido públicamente a ICE y a sus operativos, calificándolos de necesarias para la seguridad nacional y la aplicación de la ley. En un mensaje dirigido a Minnesota, Trump cuestionó a los manifestantes y criticó las movilizaciones, alegando que son una respuesta irracional frente a esfuerzos legítimos de control migratorio, al tiempo que ha responsabilizado a lo que llamó “la izquierda radical” por incentivar la agitación social.
Además del respaldo verbal a las acciones de los agentes federales, la administración ha buscado blindar legalmente las tácticas de ICE frente a limitaciones judiciales, logrando que tribunales de apelaciones suspendan restricciones sobre la detención y manejo de protestantes pacíficos en Minneapolis. También se produjo un cambio en las directivas operativas que busca minimizar la interacción con “agitadores” tras las muertes recientes, aunque la situación sigue siendo volátil y objeto de debate público.