El año político de Axel Kicillof empezó el miércoles 14. El gobernador de Buenos Aires volvió a mostrarse públicamente. Lo hizo en la Costa argentina y con un plan que ya está detallado: recorrer las ciudades donde veranean los argentinos y pegarle fuerte a Javier Milei para volver al centro del ring.
Kicillof tiene un doble desafío. El primero, a largo plazo, es seguir consolidándose como el rival predilecto del Presidente, para que decante en su candidatura presidencial del 2027. El segundo, a corto plazo, quedarse con el PJ bonaerense relegando a Máximo Kirchner. Tiene un intenso trabajo por delante este verano.
En el ring.
El primer movimiento fue una reunión con empresarios y productores en Mar de Ajó. Su equipo juntó a un centenar de representantes de distintos sectores para hacer una evaluación de la temporada en la Costa, en particular, y el rumbo económico del modelo Milei, en general.
Por supuesto, las conclusiones se podían adivinar: "Intentan convencer a los empresarios y comerciantes de que les va mal porque no se esfuerzan lo suficiente, pero es mentira: la caída de la actividad es el resultado de un plan deliberado para atacar a la producción, la industria y el trabajo”, dijo el gobernador en la reunión.
No fue su única actividad. Después se trasladó hasta Villa Gesell para inaugurar las Conferencias de Verano, un ciclo de charlas con la que va a recorrer todos los destinos turísticos bonaerenses. Sirvió, además, para mostrar su estructura política. Muchos de los intendentes y funcionarios que conforman el Movimiento Derecho al Futuro dijeron presentes en el Villa Gesell Golf Club.
Kicillof dio un discurso. Y otra vez le apuntó a Milei: criticó su política monetaria, reprochó lo que considera la “timba financiera” y protestó por la deuda de Nación a la Provincia.
Pero hizo foco, sobre todo, en la temporada estival: “Estos días decían récord de turismo y ocupación. El problema es que uno seguía (la noticia) y decía: récord de ocupación en Brasil y récord de ocupación en Punta del Este”, disparó. Y completó: “Uno mira los números de la Provincia de Buenos Aires, con las bellezas que tiene, y la verdad que somos los mismos los empresarios, los veraneantes, los que gobernamos. Lo que cambió tiene nombre y apellido: Javier Milei”.
Kicillof tiró el anzuelo esperando una reacción. Y el Gobierno picó. El secretario de Comunicación, Javier Lanari, posteó una foto de Mar del Plata repleta de turistas. Y escribió: “Ahora quieren instalar que la Costa argentina está llena solo los fines de semana. Pero así se ve Mardel un miércoles. Les molesta el éxito de la temporada. Otra opereta K menos…”, escribió en Twitter. Milei le dio retuit.
En Villa Gesell, y como parte de una coreografía ensayada al detalle, también se inició sutilmente el operativo clamor sobre Kicillof. Lo hizo el presidente del Banco Provincia, Juan Cuattromo, al final de su discurso: “Estamos entrando en lo que nosotros creemos que son los últimos dos años de este gobierno”, dijo. Y completó: “Sepan que nuestro gobernador va a trabajar para ofrecerles a los argentinos una alternativa que nos permita tener un futuro para todos en 2027”.
Los desembarcos en la Provincia se van a extender durante el verano. NOTICIAS accedió a la agenda del gobernador que marca que, desde la segunda quincena, va a ir alternando una reunión productiva y una conferencia de verano. La tercera semana de enero repetirá el encuentro con empresarios en Chascomús. La siguiente, hará una charla en San Pedro. El objetivo, siempre el mismo: provocar al Presidente para que Milei lo suba al ring.
Interna.
El otro desafío de Kicillof es puertas hacia adentro del partido. Apostó por su vice, Verónica Magario, para arrebatarle el PJ bonaerense a Máximo Kirchner.
El objetivo de máxima es que no haya internas. Poder negociar con La Cámpora un esquema de unidad que evite el desgaste. Así lo prefieren muchos dirigentes que miran de afuera la pelea entre Kicillof y Máximo. De eso habrá certeza recién en la medianoche del 7 de febrero, cuando venza el plazo para la presentación de candidatos. Y será determinante para saber si el segundo mes del año se carga de furia o se respira tranquilidad, de cara a la elección que se va a realizar el 15 de marzo.
En su primera aparición pública del 2026, Kicillof sentó a su lado, en las dos actividades, a Magario. Y le dejó un mensaje a Máximo Kirchner: “El próximo presidente del partido tiene que estar alineado con el gobernador”, dijo. Y agregó: “No podemos volver a atravesar una historia como la que vivimos en los últimos años”.
El mandatario bonaerense inició el año haciendo ruido. Va a intentar mantenerse en la discusión pública como la alternativa al Presidente, para que nadie tenga dudas, ni adentro ni afuera del PJ, de que debe ser el candidato que confronte a Milei en el 2027. Con ese objetivo en la mira, el debut en la Costa fue auspicioso: se inició el operativo clamor, dio los mensajes que quería dar y ya logró la reacción del Gobierno.














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