Podría parecer una noticia íntima, pero en el caso de Mauricio Macri no hay vida privada. Macri y Juliana Awada se separaron y el dato, lejos de quedar en el plano doméstico, se lee como un episodio más de una biografía que siempre fue pública. Mauricio Macri es Mauricio Macri desde mucho antes de ser presidente: el hijo de Franco, el heredero, el dirigente en formación permanente frente a cámaras. Su vida sentimental, como su carrera política, nunca ocurrió fuera de escena. Por eso la ruptura es más grande que un simple chisme: aparece en el mismo momento en que su proyecto político pierde orden, aliados y centralidad. La separación de Mauricio y la dispersión del macrismo corren en paralelo.
Así comienza la nota de tapa de NOTICIAS de esta semana titulada “El fin del hechizo público y privado”. Rodis Recalt desgrana en su texto el crítico presente del fundador del PRO, que atraviesa en simultáneo la disolución de su partido -absorbido por el gobierno de Milei- y la separación de Juliana Awada, la mujer que más fuertemente marcó su vida y acompañó su proyecto político. División de bienes, separación amistosa y su repliegue en la FIFA, desde donde sueña con reemplazar a Tapia en la conducción de la AFA. También en la tapa de esta semana Luciano Castro- Giselda Siciliani y el fenómeno “Demasiado para mí”: supermujeres con hombres patéticos. Autoestima y machirulismo.
También en la tapa Antonella Roccuzzo, la mujer de Messi convertida en cara vendedora de marcas premium. Y el flamante look “rehab” de Santiago Caputo.














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