“Milei intenta imitar a Trump en cada una de las acciones. Y la última, y la más radícula, fue la presentación de su perfil oficial en inglés, en el que debutó con un video animado generado por inteligencia artificial que recupera al personaje libertario General Ancap, creado por él en 2019. Es realmente lamentable que un presidente se muestre así. Da vergüenza ajena”, señaló Marcelo Longobardi en su cuenta de X.
En el video, el periodista analizó el curioso episodio de esta semana, protagonizado por Javier Milei, con el lanzamiento de una cuenta oficial en inglés del presidente en la plataforma X, que tenía como objetivo llevar su discurso político más allá de los límites hispanohablantes. La iniciativa se presentó con una animación en el que el mandatario se representaba a través del General Ancap, un personaje ficticio de estilo superheroico creado por él mismo en 2019 y alineado con su ideología anarco-capitalista, que invita a “luchadores por la libertad” a sumarse a su perfil.
El General Ancap no es una figura nueva en la órbita pública de Milei. Surgió como una representación caricaturesca de sus propuestas libertarias en convenciones de anime y eventos culturales emergentes antes de su llegada a la política institucional, a través de la cosplayer y actual legisladora Lilia Lemoine. En esos tiempos, el economista se vestía del singular personaje y lanzaba mensajes grabados para diversas redes sociales.
Sin embargo, apenas unas horas después de su apertura, la cuenta fue suspendida por la propia X, bajo el aviso estándar de la plataforma indicando un “incumplimiento de las reglas”. El cierre se produjo alrededor de cinco horas después del lanzamiento, y aunque la red no detalló públicamente cuál norma específica se había infringido, la medida generó rápidamente comentarios y especulaciones sobre si la política interna de X prohibía la forma en que se presentó el perfil o si hubo un error por parte de los administradores del sitio.
Algunos medios destacaron que la iniciativa de Milei reflejaba un giro comunicacional para ganar relevancia internacional “sin intermediarios”, mientras que otros ironizaron sobre el uso de un personaje animado para comunicar propuestas políticas a públicos extranjeros. Hasta el momento no hubo un comunicado oficial detallado desde la Casa Rosada sobre las razones técnicas o administrativas de la suspensión en X.
El episodio del General Ancap en inglés y la breve suspensión de la cuenta se encuadra en una estrategia más amplia del presidente de proyectar su figura y sus ideas a audiencias globales, aprovechando formatos y narrativas poco convencionales para funcionarios públicos. Más allá de la polémica inmediata por el bloqueo temporal, la jugada de recurrir a la cultura pop y a la animación para reforzar su marca política revela una apuesta comunicacional novedosa que el mismo Donald Trump instaló en EE.UU. utilizando figuritas coleccionables y otros merchadising.

Más allá de lo ocurrido con la cancelación del perfil del General Ancap en la ex Twitter, los acontecimientos no finalizaron ahí. Lilia Lemoine volvió a usar las redes con dos videos realizados con inteligencia artificial a través de Grok, la herramienta integrada a la red social X, en los que Javier Milei y la propia diputada aparecen convertidos en sus respectivos superhéroes. La publicación estuvo acompañada por un mensaje breve y nocturno: “No puedo dormir y es tu culpa”, dirigido a la aplicación de IA.
El primero de los clips muestra al presidente en pleno discurso callejero, rodeado de seguidores, cuando de pronto en tono épico Javier Milei se transforma en el guerrero anarcocapitalista, en una secuencia que remite al imaginario del cómic y del cine de acción. El segundo video tiene como protagonista a la propia Lemoine. La diputada aparece en el recinto de la Cámara de Diputados y, en una transición similar, se convierte también en una superheroína.
Desde hace mucho tiempo la curiosa narrativa se encuentra instalada en el ecosistema libertario, que presenta al mandatario como un personaje excepcional, combinando el ámbito institucional con una estética fantástica, convergiendo los límites entre la política tradicional y la cultura digital que domina las redes.
















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