Tarjeta de credito (CEDOC)
Rosendo Fraga: "El 48 por ciento de los argentinos está endeudado y en mora"
En el ciclo de Diego Sehinkman en TN, el analista se refirió al crecimiento del endeudamiento de las familias y al avance de la morosidad en tarjetas de crédito y billeteras virtuales.
El analista político Rosendo Fraga lanzó una fuerte advertencia sobre la situación económica de los hogares argentinos durante una entrevista con Diego Sehinkman en TN, al referirse al crecimiento del endeudamiento de las familias y al avance de la morosidad en tarjetas de crédito, billeteras virtuales y otras formas de financiamiento. “Hay 20 millones de argentinos que están endeudados y 7 millones están en mora, que ya no pueden pagar ni siquiera lo que deben”, afirmó Fraga, en una de las definiciones centrales de su diagnóstico sobre el escenario social y económico del país.
La preocupación planteada por Fraga se inscribe en un fenómeno que en las últimas semanas comenzó a adquirir una dimensión cada vez mayor, en la que millones de personas recurren al crédito para sostener sus gastos cotidianos y, en una proporción creciente, encuentran dificultades para cancelar esas obligaciones. El dato que presentó el analista ubica en el 48% la proporción de argentinos endeudados y en mora, mientras que las tasas de interés que afrontan muchos de esos deudores pueden superar el 100%.
Fraga puso especial énfasis en que el problema no se limita al sistema bancario tradicional. Las tarjetas de crédito, las financieras y las billeteras virtuales se transformaron en canales cada vez más utilizados para obtener dinero de manera inmediata, incluso para personas que no cuentan con ingresos suficientes para afrontar posteriormente las cuotas. La facilidad para acceder a esos préstamos mediante una aplicación del teléfono modificó sustancialmente el mercado del crédito y permitió que una deuda pueda generarse en cuestión de minutos.
Los datos disponibles permiten dimensionar el fenómeno. Según información reciente basada en registros del Banco Central, más de 20 millones de personas tienen actualmente algún tipo de deuda con bancos, entidades no bancarias, tarjetas o billeteras virtuales, mientras que alrededor de una cuarta parte de los deudores se encuentra en situación de mora. La irregularidad alcanza al 17,5% del monto total de los créditos personales, un nivel que se multiplicó desde fines de 2023, cuando representaba el 4,2%.
El avance de las billeteras virtuales aparece como uno de los elementos novedosos de esta problemática. Aunque las entidades no financieras representan una porción relativamente menor del crédito total destinado a las familias, concentran una proporción considerablemente mayor de los préstamos que ingresaron en situación irregular. De acuerdo con datos citados recientemente por El País a partir de un estudio de la Universidad Austral y Eco Go, las billeteras virtuales, las tarjetas no bancarias y otras entidades no financieras explican el 14,1% de los préstamos a las familias, pero concentran el 31% del monto en mora.
La combinación entre ingresos insuficientes, necesidad de financiar el consumo y tasas elevadas constituye uno de los principales factores detrás del problema. La economista Marina Dal Poggetto señaló que el escenario actual se explica, entre otros elementos, por el cambio en el régimen macroeconómico, el freno de la expansión del crédito y la pérdida de capacidad de las familias para afrontar cuotas que dejaron de licuarse con la inflación. A eso se suma la expansión del crédito no bancario, que permitió acceder a financiamiento con apenas unos pocos movimientos desde un teléfono celular.
El costo de ese financiamiento puede resultar particularmente elevado. Según los datos difundidos en los últimos días publicados por El País, las tasas nominales anuales de los préstamos personales pueden alcanzar valores muy altos, mientras que en algunas billeteras virtuales oscilan desde aproximadamente el 50% hasta el 260%. En determinados casos, el costo financiero total puede superar incluso el 1.000% anual. En ese contexto, la advertencia de Fraga adquiere una dimensión política además de económica. El analista planteó el endeudamiento como uno de los indicadores que permiten observar las dificultades que atraviesan los hogares para sostener su nivel de consumo y afrontar sus gastos. El recurso permanente al crédito puede funcionar inicialmente como un mecanismo para compensar la falta de ingresos, pero cuando las familias comienzan a tomar nuevos préstamos para cancelar obligaciones anteriores, el sistema entra en una dinámica de refinanciación permanente que puede terminar en mora.
La discusión también alcanzó al Gobierno nacional. Javier Milei sostuvo que el problema de las deudas familiares constituye una cuestión entre privados y rechazó la posibilidad de una intervención estatal directa. “Es un problema entre privados”, fue la definición utilizada por el Presidente, quien también cuestionó la idea de que el Estado deba hacerse cargo de las obligaciones asumidas por los particulares. El ministro de Economía, Luis Caputo, mantuvo una posición similar, aunque reconoció que existen casos de tasas que pueden resultar abusivas y planteó la posibilidad de que el propio mercado genere mecanismos de refinanciación.
La discusión se vuelve particularmente sensible porque el endeudamiento aparece asociado al consumo cotidiano y no necesariamente a inversiones de largo plazo. Las familias recurren al crédito para afrontar compras, servicios y gastos corrientes, mientras que las cuotas se acumulan y comienzan a absorber una proporción cada vez mayor de los ingresos. Cuando el salario no acompaña el aumento del costo de vida y las tasas permanecen elevadas, la posibilidad de cancelar las obligaciones se reduce progresivamente.
En este escenario, la frase pronunciada por Fraga durante su conversación con Sehinkman funciona como una síntesis de un problema que dejó de ser exclusivamente financiero para convertirse en un indicador de la situación económica de los hogares. A ese diagnóstico se suma el dato del 48% de argentinos endeudados y en mora con tasas que pueden superar el 100%, una combinación que revela hasta qué punto el crédito se convirtió para millones de familias en una herramienta para sostener el consumo y, al mismo tiempo, en una fuente creciente de vulnerabilidad económica.